Hace un par de días salió a la luz el caso de María de Jesús Bravo Paloga y Gilberto Martínez Vera, ciudadanos del Estado de Veracruz acusados de Terrorismo Equiparado por difundir mensajes en las redes sociales por supuestos ataques del crimen organizado en las escuelas, ocasionando con esto, pánico y caos entre la población.
Si bien las bromas telefónicas y las amenazas a los números de emergencia deben ser castigadas, la difusión en las redes sociales de lo que sucede en nuestras entidades no debe ser censurada toda vez que a falta de medios de comunicación comprometidos, somos los ciudadanos quienes a través de twitter y Facebook hemos encontrado la forma de expresarnos libremente.
Desafortunadamente esto no es más que una forma de represión por parte del gobierno PRIísta de Javier Duarte toda vez que ante la creciente ola de violenta en aquella entidad, lo más fácil es criminalizar a todos aquellos ciudadanos que puedan llegar a ser una molestia para su gobierno, violando con esto, el derecho que como mexicanos tenemos, el derecho a la libertad de expresión.
Aunado a esto, recientemente el congreso de Tabasco aprobó una ley que penaliza de 6 a 12 meses de cárcel a quienes difundan información falsa por las redes sociales, la cual provoque pánico, movilización o caos social. Desafortunadamente con esta ley el gobierno PRIísta de Andrés Granier podrá criminalizar y censurar a su antojo a todos aquellos ciudadanos que según su conveniencia atenten contra la paz y tranquilidad en aquella entidad.
Lo cierto es que poco a poco los gobiernos PRIístas pretenden censurar la libertad de expresión en las redes sociales, herramientas que han servido para que muchos jóvenes puedan mirar la realidad de nuestro país, creando con esto, ciudadanos consientes de las barbaries a las que hemos sido sometidos a lo largo de la historia.
Terrorismo no es difundir lo que sucede en nuestras ciudades, terrorismo son los coches bomba, las balaceras, lo que sucedió en el casino royale de la ciudad de monterrey así como todas aquellas atrocidades a las que estamos expuestos los mexicanos día con día a causa de la estúpida guerra de Felipe Calderón contra el Narcotráfico.
Mientras los gobiernos buscan nuevas formas de controlarnos y aplicar las famosas leyes mordaza, los criminales de cuello blanco viven en total impunidad enriqueciéndose ilícitamente cuando más de 23 millones de mexicanos viven en pobreza extrema.
¿Hasta cuando los mexicanos dejaremos de preocuparnos por las represalias de quienes son el verdadero peligro para México? ¿Hasta cuándo dejaremos de ser cifras, daños colaterales?
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