El mundo nunca se nos presenta en blanco o negro, hay claroscuros, matices, puntos intermedios. Eso quiere decir que hay noticias buenas, excelentes, malas pésimas y anodinas, de ésas que llenan los noticiarios, muchas de ellas absolutamente prescindibles.
En octubre fue reconocido con el Premio Nobel de la Paz el activismo de tres mujeres que han luchado por los derechos civiles en condiciones sumamente duras. El premio de las liberianas Ellen Johnson Sirleaf y Leymah Gbowee, y la yemení Tawakkul Karman destaca una vez más, como lo mencionó el presidente del comité de asignaciones del Premio Nobel, que no se puede lograr democracia y una paz duradera en el mundo a menos que las mujeres obtengan las mismas oportunidades que los hombres.
A inicios de este mes, en Argentina, la Cámara de Diputados emitió un dictamen favorable a sancionar una ley de interrupción voluntaria del embarazo dentro de las 12 primeras semanas de gestación; dicho dictamen todavía debe ser discutido por otras dos comisiones, aún así no deja de ser alentador que siendo la primera vez que en el Congreso argentino se discute el asunto, se haya llegado a la aprobación del proyecto de ley.
Los ultraconservadores estadounidenses, que nunca duermen, presentaron en Misisipi una iniciativa de ley para considerar el inicio de la vida humana desde el momento de la concepción y con ello prohibir el aborto, así como eliminar el uso de algunos anticonceptivos, la cual fue rechazada por los votantes, hecho que se considera significativo por tratarse de un estado sumamente conservador.
En México, la historiadora Patricia Galeana recibió la medalla al Mérito Ciudadano que otorga la Asamblea del Distrito Federal. Un reconocimiento muy merecido para una mujer que ha defendido con firmeza y claridad los derechos de las mujeres y que, como bien señaló al recibir el galardón, es una lucha que aún no concluye.
La Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México eligió para un segundo periodo en la rectoría a José Narro Robles. La decisión se basó, según los miembros de la Junta, en el estado del país y de la Universidad. Agregaría que esta elección es también una buena noticia para las mujeres pues el rector ha desafiado posturas conservadoras y ha honrado el progresismo que debe caracterizar a un científico y a un universitario. Nada menos, en marzo, gracias a su impulso se abrió el Museo de la Mujer y ha señalado reiteradamente como un problema social altamente preocupante el de la violencia familiar.
A contrapelo, en Puebla, el gobernador Rafael Moreno Valle propuso una ley que intenta permutar la cárcel por tratamiento médico a las mujeres acusadas de aborto, señalamiento que había hecho un mes antes el arzobispo de esa ciudad. Una bolita más en al ábaco de las acciones en las que un grupo de legisladores, un representante eclesiástico o un funcionario se apropia del cuerpo de las mujeres y toma decisiones sobre él.
Este despojo de los derechos y la decisión de las mujeres sobre su propio cuerpo es el que subyace entre quienes opinan que se vale golpear a una mujer “si se portó mal”, como lo hace el 11 por ciento de los jóvenes de entre 12 y 15 años, según lo señala la Encuesta Nacional sobre discriminación en México 2010 que realiza el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.
En el decreto de Presupuesto de Egresos para la Federación 2012 fueron aprobados 16 mil millones de pesos para la igualdad entre mujeres y hombres, que incluye también los recursos para combatir la violencia contra las mujeres. Suena mucho, pero ya se verá, en el desglose presupuestal, que no es así y lo paradójico del asunto es que una parte de ese dinero se destina a resarcir a las víctimas que obtuvieron sentencias favorables de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos por delitos que pueden estar favorecidos por la carencia de un marco legal que verdaderamente proteja los derechos humanos de las mujeres. Esto es, que el Estado paga por delitos que el propio Estado favorece.
Carlos Fernández Vega resume la situación en una sentencia breve: los derechos de las mujeres, en manos de machos y mochos.
ramirez.pilar@gmail.com
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