“La excisión constituye un intento de conferir un rango inferior a las mujeres al señalarlas con esta marca que las disminuye y que es un recordatorio constante de que sólo son mujeres, inferiores a los hombres, de que ni siquiera tienen ningún derecho sobre su propio cuerpo ni a realizarse física o espiritualmente...”
Tomás Sankara, presidente de Burkina Faso 1983-87
Hoy 6 de febrero es el Día Internacional de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina, declarado así por la Organizacion Mundial de la Salud (OMS), más un día declarado en honor a la lucha contra esta maldita práctica no es suficiente. Y es que, sinceramente, veo con ternura irónica, hasta cierta parte con enojo, todo un grupo de activistas defendiendo toros y buscando exterminar la tauromaquia cuando ni siquiera se ha ganado dignamente la lucha por la persona humana, la empatía y solidaridad como mundo ante las impresionantes situaciones y prácticas inhumanas que sufren mujeres.
La mutilación genital femenina o ablación es una práctica de tradición africana y, se cree también, de origen en Egipto que consiste en amputar el clítoris(Órgano femenino del placer), el prepucio o incluso los labios vaginales. Son principalmente niñas y mujeres adolescentes que sufren por ésta "tradición" que provoca la pérdida casi total de sensibilidad, un dolor constante, que impide orinar naturalmente a estas mujeres hasta por más de 6 meses, daños psicológicos irreversibles, provocando hasta la muerte; muchas mujeres mueren desangradas o por infección en vías urinarias o por la herida misma pues en África se suele realizar tal "rito de iniciación" sin un nivel mínimo de limpieza o sanidad, sin algún tipo de anestesia, a cargo de curanderas o de las ancianas que por su "autoridad" despojan a niñas desde 8 o 9 años de edad de órganos genitales, que más que terminales nerviosas y extremadamente sensibles, representan un icono de identidad sexual, una violación total a la integridad como mujeres y a los propios derechos humanos de cada persona, una ofensa a la propia naturaleza y a la propia vida. Los lugares en que se realiza ésta terrible práctica suelen tener condiciones de pobreza, se mutila con lo que se encuentre: sean navajas de afeitar, alguna cuchilla, cristales, cualquier filo capaz de despojar a la mujer de la propia integridad física.
Los objetivos de esta arcaica e inhumana intervención no sólo son misóginos y degradantes, simplemente, estúpidos: por ser mujer se busca evitar que se teng placer sexual, (Cuando más allá del clítoris, la mujer obtiene placer sexual con la estimulación del "Punto G" al fondo de la vagina).
Uno de los objetivos, socialmente, era la llegada de la mujer totalmente virgen al matrimonio, que si no tenía realizada tal ablación era cuestionable y dudosa, al grado de que el hombre gozaba del derecho de rechazar y maltratar a aquella mujer que tuviera genitales intactos alegando promiscuidad.
Dentro del matrimonio, se realiza para luchar contra una supuesta promiscuidad natural de la mujer, buscando asegurar que ésta solamente tenga hijos con el hombre con quien se ha casado. El ritual permite un control de sus cuerpos por parte de quien será su compañero o esposo. Al cerrar la vagina, se busca que el hombre tenga más placer en sus relaciones sexuales, un derecho que no es considerado para las mujeres.
Desde 2001 se contabilizaron 70 millones de niñas que sufrían las consecuencias de éste ritual tan solo en África ( En África, Asia, Europa y América se reportan casos) y para el año 2010 la cifra ascendía a 92,5 millones de niñas y mujeres, que desde los 10 años de edad, han sido objeto de la mutilacion genital femenina según la OMS.
Es inadmisible, simplemente, que un delito de tal nivel perdure culturalmente por cuestiones étnicas, sociales y religiosas. Inadmisible que en pleno 2012 continúen realizando en el mundo ritos de tal calaña, inadmisible que como mundo se tolere esto. La práctica nacida en Egipto o África se ha ido extendiendo con la migración, aumentando drásticamente los casos en Europa y América.
En éste día simbólico de la lucha contra esta tradición, suplico que cada lector, se una a la lucha para erradicar este ritual que envenena la naturaleza propia de la humanidad. La verdadera igualdad no requiere la lucha tan solo en el lugar en que vivimos, es una cuestión de dignidad a nivel mundial, trascendental, es informar, concientizar a cada persona sobre lo que está sucediendo para presionar cada vez más a organismos internacionales de intervenir de forma activa, pues no hay soberanía que valga mas que la dignidad. En el sitio http://www.luchamgf.org/index.html se encuentra información sobre la legislación y acciones que se han realizado, lamentablemente, solo en Europa. No es una cuestión de color, raza, género, es el hecho del valor de toda mujer y persona.
Waris Dirie: mutilada, digna, hermosa y firme
Waris Dirie es una bella modelo africana que sufrió la mutilación femenina a los 5 años de edad, tras ser vendida por unos cuantos camellos a los 13 y con ayuda de su madre logró escapar. Relata en su libro autobiografico "Amanecer en el desierto" cuando su madre la llevó con una anciana a que le practicara la circunsición femenina, mientras era agarrada por su madre y sentada en una piedra le cortaron el clítoris y los labios menores y mayores con una hoja de afeitar vieja. Después cosieron todo dejando libre sólo una apertura diminuta para orinar. Imposible resumir en un párrafo la vida que ha pasado esta mujer, sin duda admirable, quien hoy es embajadora de la ONU contra esta terrible práctica degradante.
La injusticia, allí donde se halle, es una amenaza para la Justicia en su conjunto.
Informarse es el primer paso para actuar, visita también:
http://www.cimac.org.mx/noticias/semanal01/s01020402.html
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs241/es/index.html
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