Estamos viviendo la veda de la promoción electoral, un impase previo a que comiencen las campañas y sin embargo estamos sumidos en ellas, los candidatos viajan, tienen reuniones ¨privadas¨ que no son públicas pero sí mediáticas. Guerra de encuestas que posiciona a los candidatos a gusto de quién las pague, programas de análisis político que en realidad promocionan a sus favoritos; dependiendo su conveniencia. Anuncios promocionales protagonizados por líderes de opinión que favorecen a algún candidato, un presidente que anuncia una contienda cerrada y ¡da cifras!, claro a favor de su partido; total un impase de pásele por donde quiera que ni el IFE sabe cómo administrar.
Hoy la encuesta publicada de GEA/ISA refleja lo que dijo Felipe Calderón, acerca enormemente a la candidata del PAN al abanderado priista, a costa del candidato del PRD a quien aleja enormemente de ambos; cada encuesta debería informar quién paga por ella. Hace una semana otra reconocida encuestadora daba datos totalmente diferentes.
Quiero reflexionar al respecto de lo que es una encuesta comparándola con un estudio de mercado, cualquiera que haya llevado a cabo uno sabe lo difícil que es estructurarlos, qué preguntas hacer, cómo hacerlas , cómo repetirlas de diferente manera, etc.; también hay que definir el nivel socioeconómico a encuestar o el número de personas de cada nivel socioeconómico que participarán para encontrar las preferencias según el nivel de ingreso y hábito de consumo. Al final las empresas saben que dependiendo del tamaño de la encuesta es su costo y también saben que lo que reflejan no es concluyente, que el encuestado miente muchas de las veces, que los estudios ayudan en la toma de decisiones pero solo eso.
Luego de esta breve reflexión mercadológica me pregunto: ¿qué pasa cuando el universo para la encuesta son 50 millones de personas en edad de votar?, de todos los niveles socioecónomicos; 50% de ellos pobres y según "sondeos" solo al 30% les interesa la política; ¿qué nivel de muestra mínima se debe tener para lograr una aproximación?; 5%; ¿cuánto vale una encuesta para 2.5 millones de personas?.
Al final me parece que todas las encuestas están bien hechas, pero ninguna refleja la realidad ni dan tendencias verdaderas, lo que cambia es el método utilizado, el tamaño de la muestra y su diversidad socioeconómica.
En base a lo anterior no me es extraño que GEAISA publique una disminución en las preferencias entre Peña Nieto y Josefina, sí me parece extraña la distancia de AMLO; tal vez la respuesta está en que el grupo de enfoque es mayoritariamente más nice que en otras encuestas y a esa población el candidato del PRD sigue siendo una amenaza para México, el México en el que ya vivimos amenazados, por no votar por Peña Nieto y sus 40 ladrones plurinominales prefiere hacerlo por Josefina, al fin y al cabo no hay nada tan malo ni tan bueno qué decir de ella. El tiempo dirá.
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