columnas

Quadri. La crucifixión

Anel Guadalupe Montero Díaz

@Anelin00
vie 2 mar 2012

¿Cuál es el adjetivo correcto que puede calificar lo acontecido con el candidato presidencial del Partido Nueva Alianza, Gabriel Quadri, en el marco de la entrevista realizada en el programa de noticias de la periodista Carmen Aristegui en MVS con la participación de Denise Dresser, Lorenzo Meyer y Ricardo Raphael?[i]

¿Masacre? ¿autoinmolación? ¿humillación extrema?

El mismo Gabriel Quadri, en un momento de la entrevista, no pudo más y lanzó una frase crucial y reveladora “esto es una cuasi-crucifixión, a la que gustosamente he asistido”

Pues no, estimado lector. Ni el señor Quadri es un mártir ni Jesucristo militaba en el PANAL, pero esa frase permitió vislumbrar un hombre que piensa que los mexicanos nacimos ayer, que somos incapaces de ver más allá de lo que la ignominia pretende mostrarnos y sobre todo, que las preguntas legítimas, válidas y necesarias que el panel le estaba formulando, eran injustas del todo, porque él es bueno, puro, bien intencionado, transparente….

Es difícil decidir qué es más indignante, si la falsa pose purista de “yo soy Quadri y no me parezco a nadie” o la desesperada y burda maniobra de tratar de justificar la ignominia a la que debe los reflectores que , es evidente, ha buscado toda su vida.

Quadri es un caso de estudio y análisis serio y profundo.

No es un dato menor que muchos académicos e intelectuales que aparentemente pugnan porque las cosas cambien en México para mejor, lo que en el fondo anhelan es pertenecer a esa clase política que mueve los hilos del poder en nuestro país, así como atraer los reflectores y actores protagónicos que de otro modo permanecerían indiferentes a sus esquemas y planteamientos.

Quadri es, en sí mismo, la radiografía de un académico de una naturaleza tal, que habría que buscar una nueva clasificación en la zoología política.

Entre sus características podemos encontrar la manipulación, la corrupción, el doble discurso, la doble moral y la profunda convicción de que la corta memoria del ciudadano mexicano únicamente lo recordará como “un ex candidato presidencial”.

Sin embargo, la paradoja es que en estos momentos Gabriel Quadri está construyendo un nuevo “prestigio” sobre las cenizas del “viejo” y alguna vez respetado intelectual. Hoy por hoy, Quadri es sinónimo de incongruencia, falsa pose intelectual, arribismo político y ambición de la más vil especie. Una desgracia, pues.

Fue Ricardo Raphael quien puso el dedo en la llaga en dos cuestiones, La primera surgió a la pregunta directa:

“(…)El día que sepas que dinero público está siendo utilizado para acarrear votos a tu favor; es decir, que estás metido en un acto de corrupción ¿qué vas a hacer? ¿vas en ese momento a reclamar el pacto que dices sostener o que hiciste con la maestra? O déjame de una vez preguntarte ¿te permitirías el lujo de renunciar en ese momento a la candidatura?”

La respuesta de Quadri, lo retrata de cuerpo entero. Mire usted.

“Mira Ricardo, tu sostienes en tu artículo que yo debería renunciar. Evidentemente no lo voy a hacer (…) si todo eso que dices es verdad (¿?), no es tarea mía juzgar, habrá procedimientos jurídicos a través de los cuales se ventilen y se resuelvan. Yo no vine a opinar sobre eso ahora(…) yo no vine aquí a hablar del sindicato de maestros

Aplausos, lo dijo todo.

Esta radiografía se explica a través de la siguiente pregunta, que fue reiteradamente planteada por Lorenzo Meyer y reafirmada por Ricardo Raphael:

¿Las ideas “puras” que enarbola Gabriel Quadri, pueden separarse del medio en el cual pretenden transmitirse, es decir, del partido de la ignominia y la corrupción que nació al amparo de la lideresa magisterial para conseguir, fortalecer y administrar uno de los cotos de poder más vergonzosos en la historia de México?

En una jugada maestra, digna del jaque mate a tres tiempos, Ricardo Raphael demolió el discurso “liberal” de Quadri al contrastar la procedencia de su candidatura, del gremio sindical que da forma y fondo al partido que auspicia su plataforma política y “legitima” lo incongruente de su discurso. Mire usted.

“(…) Se clasifican los partidos más o menos en tres: partidos conservadores, partidos liberales, partidos socialistas (…) ¿cuál es la gran diferencia entre los dos partidos, conservadores y liberales, con los partidos socialistas? No son las ideas, Gabriel. Lo esencial es su relación con los sindicatos. Los partidos socialistas en el mundo están construidos por militancias vinculadas a los sindicatos. Los partidos liberales son partidos de cuadros, muy distantes de las organizaciones corporativas(…)”

Y por si fuera poco lo acontecido en el acto de auto inmolación extrema protagonizado por Gabriel Quadri, a la excelente pregunta de Raphael: “¿Cuál es tu planteamiento en esta perspectiva de política laboral?” el candidato del PANAL respondió: “El tema de la política laboral es algo que iremos desarrollando próximamente (¿¿¿???)” y, francamente sorprendido, el autor de “los socios de Elba Esther” señala: “oye te quedan tres meses, no me digas eso(…)”

El ultrasonido realizado a Quadri en el marco de esta entrevista no pudo ser más revelador, decepcionante y penoso. Si, estimado lector, lo que ha ofrecido hasta ahora el candidato del PANAL, Gabriel Quadri es pena ajena.

¿Usted qué opina, estimado lector?



[i] http://www.youtube.com/watch?v=1p4sdO1q4W4

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