El estado siempre ha sido controlado por grupos criminales que coludidos con autoridades han despojado a los indígenas de todos sus derechos, de su cultura, de sus tierras, de su libertad… Las balas les impiden cultivar, recolectar; no pueden salir a vender el arte que elaboran, no pueden ir a comprar sus escasos víveres o ir a algún hospital porque son acribillados por el grupo criminal que ahora controla Chilapa: "Los Ardillos“.

Las “autoridades” por omisión o complicidad les dan el derecho de piso. Los Ardillos siembran droga, la procesan y la venden. Ellos necesitan sus tierras para el cultivo, para el negocio, los indígenas son un estorbo…. Este grupo violento secuestra, tortura o asesina a aquellos que osan protestar… los indios deben bajar la cabeza y obedecer.

Los indígenas lo único que han deseado es vivir cultivando sus tierras, manteniendo vivas sus costumbres; vender sus mercancías diversas, vivir con sus carencias y morir con sus creencias, pero en paz. Los nahuas, mixtecos, tlapanecos y amuzgos viven en el terror, víctimas desde hace años y años del crimen organizado y de los gobiernos cómplices. Cientos de familias han tenido que abandonar sus casas para irse a refugiar a la sierra, madres con sus hijos a sus espaldas subiendo empinadas cuestas bajo el sol abrasador para luego descansar en la noche en que la oscuridad se traga todo menos el miedo; otros miembros cargan con lo que pueden para poder sobrevivir.

La era de la marihuana y la amapola en la década de los 60 y 70 se intensificó, el cultivo en la Sierra Madre del Sur creció. Alianzas entre los operadores locales y autoridades se forjó, y los indígenas solo estorbaban.

Gobernadores del estado, presidentes municipales y presidentes de la República comenzaron a interesarse por lo que se podía producir en aquella sierra tan compleja y productiva pero “invadida” de indígenas que se atrevían a protestar…

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Israel Nogueda Otero del PRI fue gobernador de 1971 a 1975. Los indígenas cimbraban su gobierno con sus peticiones; todo se agravó por los movimientos de oposición que lidereaba Lucio Cabañas cabeza del “Partido de los Pobres”.

Cabañas, maestro egresado de la Escuela Rural de Ayotzinapa, fundó el partido para defender los derechos de los campesinos, contra la explotación forestal y contra los abusos de los caciques.

Impulsó la educación pública y gratuita. En 1967, durante la gestión del gobernador Raymundo Abarca Alarcón, padres de familia liderados por Lucio, exigían la destitución de la directora de la escuela primaria “Juan N. Álvarez” por imponer cobros excesivos y maltrato. Cuando llegaron los padres a la plaza de Atoyac, la policía estatal abrió fuego desde las azoteas contra la manifestación. Fueron masacradas 11 personas, Cabañas sobrevivió a la balacera y se refugió en la sierra.

El siguiente mandatario fue Rubén Figueroa Figueroa, quien en campaña del PRI para gobernador fue secuestrado por el “Partido de los Pobres”, liderado por Cabañas a raíz de que los estuviese reprimiendo por su oposición.

Fue rescatado y ganó las elecciones para gobernador el 1 de abril de 1975. A los campesinos se les oscureció de nuevo la vida, otra mano más autoritaria y violenta estaría al frente. A Figueroa se le señaló como responsable de desapariciones forzadas de indígenas, activistas sociales, maestros y estudiantes.

Daba la orden de detención de personas para someterlas a interrogatorios en los separos de la Dirección de Policía y Tránsito de Acapulco. Ahí se determinaba a quién se lo otorgaba la amnistía o la muerte, la cifra superó los 1,500. “El Tigre de Huitzuco”, así lo apodaban fue un gobernador cobarde represor, torturador y violador.

Figueroa, el presidente Echeverría, y la CIA andaban como tigres al acecho de Lucio Cabañas. El 2 de diciembre de 1974 durante un operativo en el paraje “El Otatal”, ubicado en el municipio de Tecpan de Galeana, el ejército emboscó al pequeño grupo que acompañaba a Cabañas y en un intercambio de disparos, según la “versión oficial”, Lucio fue abatido. Los sobrevivientes afirman que Cabañas prefirió el suicido antes de ser capturado vivo.

La muerte de Cabañas, no bastó a Rubén Figueroa Figueroa. No podía perdonarle que lo hubiese secuestrado… la sangre le hervía para vengarse, tenía el poder y la impunidad garantizada. Liberó a Isabel, la viuda de Cabañas -ella y su hija habían sido detenidas en noviembre de 1974-, la mandó llamar a su oficina y ahí la violentó sexualmente. Isabel quedó embarazada, el hijo del engendro murió unos meses después, hay otra versión en la que se dice que Isabel sufrió de un aborto espontáneo. En 2011 Isabel y su hermana Reyna fueron asesinadas en Xaltianguis, Guerrero.

Gobernadores priistas siguieron, las comunidades continuaban sometidas a la violencia y al despojo; cada vez tenían menos, sus protestas eran silenciadas a balazos…

Otros gobiernos continuaron, sin embargo las municipalidades y las alcaldías siguieron y siguen bajo el mando del crimen organizado. Actualmente la alcaldesa de Chilapa de Álvarez, Mercedes Carballo Chino, está identificada como cuñada de uno de los máximos líderes de Los Ardillos

Rubén Figueroa Alcocer llega a la gubernatura en 1993, -hijo del llamado gobernador “Tigre Huitzuco” el que persiguió a Cabañas-, solo gobernó tres años, debido a que el 28 de junio de 1995 ocurriera la Masacre de Aguas Blancas que se produjo porque otros indígenas “imprudentes” iban a exigir al gobierno corrupto y represor, el cumplimento de la entrega de fertilizantes, herramientas agrícolas, y la presentación con vida de un líder campesino que había desaparecido semanas antes.

Pertenecían a la “Organización Campesina de la Sierra del Sur” y viajaban en un camión de carga hacia Atoyac de Álvarez, al llegar al vado del río de Aguas Blancas en Coyuca de Benítez, fueron emboscados por fuerzas gubernamentales, una ráfaga de balas terminó con la vida de 17 campesinos y 27 fueron heridos de gravedad.

Rubén Figueroa criminalizó a los campesinos. Tras asesinarlos, les sembraron armas para simular un enfrentamiento. Los mataron a quemarropa, con alevosía, ventaja y crueldad. Los indígenas iban desarmados, llevando en el alma únicamente la convicción de exigir sus derechos. Para los indígenas de Guerrero y de todo el país, alzar la voz los condenaba a la muerte. Figueroa Alcocer pidió licencia definitiva en 1996, quedando impune, al igual que el presidente de entonces Ernesto Zedillo.

Ángel Aguirre Rivero fue gobernador del Estado de 2011 a 2014, su gobierno se tiñó de sangre tras la “desaparición” de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, jóvenes que secuestraron camiones para asistir a las manifestaciones conmemorativas de la masacre de Tlatelolco. La noche del 26 de septiembre de 2014, los normalistas tomaron uno de los camiones de transporte de pasajeros que el grupo criminal de entonces, Guerreros Unidos usaba para enviar cargamentos de heroína a Estados Unidos.

Los delincuentes tenían que recuperar la mercancía a costa de lo que fuera. Al notificarse que el camión había sido tomado por los estudiantes, fuerzas “del orden” persiguieron y dispararon contra los autobuses para someter a los muchachos y entregarlos a los Guerreros Unidos. Este caso sigue bajo investigación, han pasado doce años de su desaparición y la “mentira histórica” prevalece… Peña Nieto, Chong, Ángel Aguirre el entonces gobernador, Murillo Karam todos libres e impunes, y los padres de los jóvenes presos por el dolor, con una llaga en sus corazones.

La hoy gobernadora Evelyn Salgado de Morena, sigue el ejemplo de sus antecesores, en Guerrero no pasa nada… los criminales se apoderan de más territorio, hay más desplazamiento de indígenas, y los que se resisten a abandonar sus tierras, esos tercos igualados, son asesinados.

La gobernadora Salgado celebró en 2025, un homenaje para Rubén Figueroa Figueroa, “El Tigre de Huitzuco”, el represor, el violador de la viuda de Cabañas, el que fue señalado por torturar y desaparecer campesinos; un reconocimiento al que mandó masacrar a todos los hombres mayores de 18 años de edad en las comunidades de “Los Piloncillos” y “Río Chiquito”.

Las comunidades indígenas de Guerrero no existen para los que han gobernado, ni para los que hoy están al mando. Los habitantes de Chilapa se han ido a la sierra, otros, escondidos en sus casas, si se atreven a salir para sembrar o a cosechar una bala los habrá de silenciar.

La “verdad histórica” de Guerrero es que es un estado en el que los pobladores originarios, los indígenas, han vivido tragedias que son heredadas solo que hoy, más sangrientas y cruentas.

Las letras de la historia se han borrado…