Antes de dar un nuevo paso hacia el umbral

del Estado Fallido nuestro Presidente se ha dispuesto a abrir el debate y cual

gurú de las guerras sinsentido avisa que no dará marcha atrás frente a los

embates del crimen organizado, y de paso menciona que ve más aspectos negativos

que positivos en la propuesta de legalizar las drogas evidenciando así la poca

visión con la que cuenta.

Es, de principio, un tema polémico y muy

sensible por lo cual no debe verse como la última opción ni como patadas de

ahogado; la conocida doble moral y medievalismo de las propuestas y opiniones

de algunos panistas no se debe imponer ante un grito generalizado dentro de la

sociedad, tanto de quienes la consumen como de quienes han sufrido por los daños

colaterales de una guerra condenada al fracaso desde sus inicios, una guerra

cuyas intenciones parecen ser más de carácter coercitivo que liberador.

Las drogas por si mismas no crean criminales

ni generan violencia, es su consumo descontrolado, la ilegalidad y sobretodo la

riqueza que generan lo que las hace atractivas, lo cual sumado a un clima de

inseguridad, desigualdad, desempleo y corrupción se vuelven en el negocio

perfecto para quienes a falta de una educación de calidad y orientación familiar

no encuentran lugar en el reducido espectro laboral de este país.

Debemos entender que muchas drogas tienen

origen natural y por lo mismo su consumo esta ligado a civilizaciones

milenarias que encontraban en ellas propiedades medicinales y generaban un bienestar

común. Con un mejor control sobre las drogas sintéticas y naturales que se

distribuyen podemos garantizar no solamente la estabilidad social del país sino

también un mejor futuro económico.

A priori la legalización de las drogas (en

general y sin clasificar los diversos tipos de drogas) permiten una regulación

en su producción, distribución y consumo, garantizando así que los consumidores

no van a quedar "tiesos" en el primer "hit" o van a ser víctimas de la

brutalidad policiaca o de los sicarios al ir a comprarla. Ahora bien, en un

país tan enfermo de corrupción como el nuestro muchos adversarios de la

legalización encontrarán la oportunidad de desprestigiar la idea justificando

así la inoperatividad de la posible normativa ya que se pondrá en entredicho la

calidad de producto y la sana competencia.

Otro argumento de quienes están en contra es

el aumento en el consumo, no hay nada más lejano a la realidad, es el mismo

argumento soso que utilizan para no legalizar el aborto y satanizar el uso del condón

y otros anticonceptivos. Países como

Inglaterra y Holanda quienes han legalizado la marihuana no han aumentado su

consumo e incluso se espera una tendencia a disminuirlo, esto debido a dos

factores: educación y convivencia.

Evidentemente si nuestro país promueve el

consumo responsable, al igual que lo hace con el alcohol y el tabaco, y la

sociedad entiende su presencia como parte de su cotidianeidad lo cual aunado

con programas eficientes de rehabilitación y mejor control de los centros

existentes se podrá garantizar la tranquilidad de quienes ven en la

legalización la antesala al Apocalipsis. En este sentido estamos eliminando el

elemento seductivo para quienes sienten curiosidad: la prohibición.

Así mismo ante los problemas de recaudación,

el grabar el producto es una alternativa viable para poder obtener ingresos

extra que permitan mejorar el sistema educativo, construyendo mejores

instalaciones y generando programas completos y sobretodo que motiven al

estudiante al permanecer en la escuela y desarrollarse profesionalmente alejado

de cualquier actividad ilícita.

Por último y no menos importante, el sistema

Penitenciario Mexicano esta inmerso en una crisis terrible con altos índices de

sobrepoblación, terribles condiciones estructurales e infestado de corrupción.

Muchos presos en nuestro país purgan condenas por consumo de estupefacientes lo

cual en definitiva no disminuye el consumo y al contrario genera más

delincuentes, involucrándolos en actividades ilícitas dentro del inmueble y

muchos de ellos al salir, tienen los contactos suficientes para formar parte de

los carteles de la droga o del secuestro.

En definitiva eliminando las regulaciones

existentes que criminalizan la venta y el consumo de drogas obtenemos muchos más

beneficios como sociedad y si cuidamos los detalles negativos eliminamos una de

las mayores fuentes de ingreso ilícito en el mundo, así que recuperemos México

un "churro" a la vez.