"Una historia

llena de crímenes, corrupción y muertes, le quita toda autoridad moral a la

jerarquía católica de ser representantes de Dios en la tierra".

Los últimos meses el mundo ha sido testigo de

la creciente denuncia de numerosos casos de pederastia de curas católicos de

todas las órdenes que integran este culto. Aunque no es un asunto nuevo, pues

siempre se ha hablado de casos de pederastia y perversión clerical. Actualmente

el escándalo ha crecido por el número de denunciantes, y porque se involucra a

importantes curas y al mismo papa Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), por

encubrimiento, además se ha vuelto a revivir el nombre del Karol Wojtyla (Juan

Pablo II), porque muchos de los ahora abusadores y las órdenes a las que

pertenecen fueron encumbrados en su papado y protegidos por el mismo papa a

pesar de estar informado de los abusos.

Cuando Wojtyla

era papa, Ratzinger fue el encargado de la Congregación para la Doctrina de la

Fe, es decir la santa inquisición de nuestra época. Las acusaciones que se

ciernen sobre el actual papa, son porque estaba informado de los abusos

pederastas de los curas, y nada hizo por sancionar a los pervertidos, para

evitar el escándalo por instrucciones de Wojtyla.

Con la denuncia

de las víctimas, de los cuales muchos son adultos, apenas se ventila un poco la

putrefacción y perversión de la jerarquía católica. Se han documentado casos de

sacerdotes que han abusado de decenas y centenas de niños, lo mismo en Estados

Unidos, que en Irlanda, y en muchos países de todos los continentes.

Haciendo gala de

su cinismo, algunos jerarcas católicos han justificado a sus cofrades con

argumentos absurdos como el obispo de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, que

dijo: "La pornografía y el Internet provocan esas reacciones en los curas"; o

según el Obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez: "Hay menores que consienten la

relación y que si te descuidas te provocan"; o como el obispo de Saltillo, Raúl

Vera, que señaló: "Pensamos que era una gripita que pasaría". Se habrán

olvidado que desde hace siglos estas prácticas clericales son comunes en todo

el mundo, o tal vez estas declaraciones sólo son un alarde de cinismo.

En México, el

caso de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, es el más claro

ejemplo de las prácticas pervertidas de la jerarquía católica. La ambición por

el dinero que ha acumulado esta orden en décadas de recibir generosas

donaciones, aunado a los gustos sexuales antinaturales por los niños, hacen de

este personaje y muchos de los curas de esa orden que comparten los mismos

gustos que su finado mentor, el mejor blanco de las críticas de la opinión

publica. Al día de hoy, Maciel, sus sátiros y su orden son señalados por cometer

cientos de abusos sexuales a niños que estaban bajo su tutela religiosa.

Lo sui géneris de

este asunto es que se toman las denuncias como nuevas, cuando muchos de estos

casos se habían señalado cuando Maciel aun vivía, pero fueron acallados por

políticos, empresarios y comunicadores que eran protectores de Maciel, quien

tenía poder por sus relaciones con la élite mexicana y el Vaticano. Era muy

bien visto por Juan Pablo II por sus enormes aportaciones económicas a la

"noble" misión de Wojtyla "de llevar a la iglesia a todo el mundo". En México

sus relaciones eran al más alto nivel, era amigo de Carlos Salinas desde antes

de que fuera Presidente. Fue Maciel y Girolamo Prigione, delegado apostólico en

México, quienes cabildearon con Salinas la reforma antijuarista a la

Constitución, para que después de 100 años se reanudaran las relaciones

diplomáticas con el Vaticano, se reconociera personalidad jurídica a la iglesia

católica y Juan Pablo II viniera a México. Así fue como comenzó el ocaso del

estado laico y secular.

Uno de los

beneficiarios de esa negociación fue el cardenal Norberto Rivera, ahora

arzobispo primado de México, y que se encumbró en la cúpula religiosa gracias a

su mentor Maciel. Rivera sigue gozando de la impunidad que le da sus relaciones

político-religiosas, aún cuando está involucrado en un proceso penal en Estados

Unidos por encubrimiento de curas pederastas. Hoy Rivera haciendo gala de su

doble moral, condena con una levedad digna de la inquisición el reconocimiento

de algunos derechos, como el derecho a decidir que tienen las mujeres en el

Distrito Federal para abortar, y recientemente el derecho de matrimonio entre

personas del mismo sexo, que le fue reconocido a la comunidad lésbico-gay.

Retomando el

nombre de Maciel, hay que recordar que fue gran amigo de Ernesto Zedillo cuando

fue Presidente, en su sexenio la élite de los Legionarios de Cristo gozaron de

grandes privilegios, negocios e impunidad. Con Fox, el Presidente confesional,

la relación fue más estrecha, pues fue Maciel el que intervino con el papa,

para que se anulara el matrimonio religioso del Presidente para que pudiera

casarse con Martha Sahagún. Así se hizo acreedor de los favores del poder, fue

la pareja presidencial la que detuvo los señalamientos públicos de los abusos de

Maciel. Ahora, en lo que va del sexenio de Felipe Calderón, poco se ha hecho

por perseguir a los pervertidos de sotana ni condenar sus acciones

públicamente.

Hoy, todo mundo

que tuvo una relación con Maciel calla para no verse involucrado, los más

cínicos se dicen engañados. Políticos de todos los colores, líderes de opinión,

comunicadores y empresarios, los hombres y nombres más poderosos del país

tendrán que ser señalados algún día por su participación en estas fechorías,

por haber encubierto y protegido a los agresores de los niños.

A muchos no nos

sorprende el escándalo que se suscitó por estos abusos, se veía venir, pero lo

que si es seguro es que los mexicanos pondrán a prueba su capacidad de

indignación cuando comiencen a salir a la luz pública los abusos y atrocidades

que han cometido muchas órdenes religiosas y sus curas en las comunidades

indígenas y rurales, donde a voces se habla de abusos sexuales a niños

indígenas.

Con tantas

muestras de inhumanidad y perversión de parte de los jerarcas católicos, mucha

gente indignada ha expresado que ojalá Dios los perdone, yo creo que sería aún

mejor, que dios los reviente...

alexrobledof@hotmail.com