Cada quien su guerra

Andrea Salmerón

Envía
09 de Febrero, 2010 - 06:13 | 11 comentarios

Hoy  escuché en el radio el jactancioso spot gubernamental por la captura de un peligrosísimo Capo del narcotráfico: “el Teo”.  Semanas  atrás acribillaron al muy poderoso “Barbas” y  expusieron su cuerpo mancillado para escarnio y escarmiento públicos. Los mutilados, las balaceras, los cuerpos colgados de puentes, las narcomantas, aumentan mientras nuestra capacidad de sorpresa e indignación decrece y mientras el presidente justifica su guerra capturando Capos que serán rápidamente reemplazados por otros en una red criminal que no se vulnera por la caída de individuos.

Mientras el absurdo de esta guerra ataca indiscriminadamente (ahora ataca fiestas de adolescentes); mientras nosotros nos  comportamos con indiferencia o nos indignamos por dos días, leo también los artículos sobre los “Ninis”,  jóvenes que ni estudian ni trabajan en un país desesperanzado; leo sobre el desempleo y la indigencia educativa;  sobre 30 mujeres encarceladas en Puebla por abortar; leo sobre  la creciente pobreza, la obesidad, las violaciones a los derechos humanos, la crisis… sin embargo, a nuestro gobierno, parece importarle únicamente SU guerra, que no es causa de la descomposición de la Patria, sino una de las consecuencias de la misma lenta y putrefacta descomposición.

Y SU guerra es  persecución No solamente de narcos; también persigue a las minorías, a los que piensan diferente, a los homosexuales,  a las mujeres y sus cuerpos, a los indígenas, a los que no se mueven dentro de los parámetros de la moral católica gobernante de este país; pero eso es otra columna… lo dejo flotando por ahora.

Volviendo a su guerra: SU guerra es matanza, cabezas cortadas, soldados casi adolescentes asustados en las carreteras, mutilados putrefactos, Capos, cárteles,  policías con sueldos miserables y educación apenas elemental que desertan  aterrorizados,  operativos que violan las garantías individuales, derroche de recursos públicos en compra de armamento, menores muertos en las calles, niños involucrados a cada vez más temprana edad.

El Doctor Sladogna, a quien respeto y admiro me preguntó: ¿Es factible dejar en manos del estado y sus instituciones algo tan delicado como la vida? ¿Tienen los políticos las respuestas sobre el sufrimiento o las experiencias de los consumidores?

¿Los consumidores? ¿Qué es eso? 

¿La vida?  ¡Ah, caray!

Apenas me percato de la existencia de los innombrados consumidores y sus frágiles vidas, pienso: Cada quien tiene su guerra contra las drogas.

Mi amigo “G “era cocainómano.  Artista activo, solidario, gran amigo. Murió dos días antes de la Navidad; así, de pronto. Le explotó el corazón.  Nunca entró a rehabilitación.  No le interesaba.  Había decidido reventarse las arterias a base de cocaína ante la vacuidad de su vida.

Mi amiga “B” está en una cárcel Panameña. Diseñadora talentosísima, amiga de años, leal, gran compañera. Con 4 intentos de rehabilitación en centros especializados y carísimos; con desveladas furiosas quitándole los sudores del cuerpo ante la abstinencia del crack;   con desapariciones angustiosas de repente cuando parecía estar bien. La mañana anterior a su desaparición vía Panamá, me llamó y me pidió que fuéramos al billar. Yo estaba muy ocupada.

A “J” camarada y confidente de mi temprana juventud, brillante, inteligente y agilísimo de mente, lo dejé de ver porque la heroína lo volvió monotemático y yo me rehusé a compadecer el derrumbe de mi persona favorita. Negaba tener un problema. Hace 8 años no sé nada de él. Ignoro incluso si está vivo.

S” bebe tanto que no sé cuándo habla en serio. Lo adoro. Nuestro parentesco es tan cercano que  si le falla el hígado tendré que donárselo yo.

A” fuma 2 cajetillas diarias en su casa, con su hija de 4 años. Antes bebía media botella de tequila diaria; desde que entró a AA ahora fuma… ¡Ah! Dirán ustedes. ¡Fuma! Bueno, eso no es un delito.  NO tiene nada que hacer en esa lista.

No sé porqué consumen; a unos nunca se los pregunté; otros nunca me supieron responder Pero durante años viví su propia guera contra las drogas.

No conozco a ningún consumidor que concientice su parte en esta guerra; tampoco el gobierno piensa en los consumidores; Calderón nunca menciona a los que luchan, a los abandonados, los perdidos, los que se mueren cada día; habla de “proteger a nuestros niños” en un modelo tan ridículamente abstracto que da pena. La prensa tampoco habla de ellos, no existen. Se mueren todos los días, por todos lados. Pero esos no interesan, no sirven para colgarse medallas con los países poderosos; y ya sabemos que en este país, lo que no es utilitario, no es importante.

Por otro lado, mis amigos adictos son los menos. La mayoría consume por gusto y de forma moderada. Fuman marihuana por el puro placer o para relajarse, para escuchar un buen disco, para ver una película o para relajarse después del tráfico; comen peyote en el desierto, se meten una tacha en una fiesta y alguna raya de coca. Ya están grandecitos.

Ellos también existen, pero  por lo que veo en sus spots de “prevención”, el gobierno cree que los consumidores son siempre jóvenes tontos, desubicados o con familias que “no los atienden”; eso representa también persecución contra las madres trabajadoras que no  viven en función de su familia, como dicta la moral católica.

Las drogas no son Satanás. Satanás se vuelven por ilícitas.

Esta guerra de Calderón no resuelve nada. Mientras haya consumo habrá negocio; mientras el negocio sea prohibido, será carroña para los carroñeros.  La única solución es la legalización. Un marco legal y regulado para lo que es inevitable  e incontrolable.

Porque esta guerra es pura hipocresía.

Persiguen a los narcotraficantes por delitos contra la salud y la diginidad. 

Y sí. Lucrar con la salud es criminal.

Vázquez Raña y la esposa de Ulises Ruiz con sus hospitales elitistas carísimos, el señor Servitje, Pepsico , Coca Cola, con su comida chatarra que provoca obesidad, hipertensión y diabetes; las farmacéuticas con sus mentiras, el gobierno con su criminal desatención; todos ellos lucran con la vida y cometen delitos contra la salud y la dignidad…

La miseria es un delito contra la salud y la dignidad (y contra la Patria)

La indigencia educativa es un delito contra la salud y la dignidad ( y contra la Patria)

La penalización del aborto es un delito contra la salud y la dignidad

La privatización del sistema de salud, la eliminación de la seguridad social, la falta de poder adquisitivo, el salario mínimo, los transgénicos importados, el abandono del campo, la miseria rural, la pérdida de las culturas indígenas, la voraz deforestación, son todas delitos contra la dignidad, la salud, la vida y la Patria, cometidos por los poderosos en perfecta complicidad con nuestro corrupto, desobligado y torpe estado.

Nuestra propia abulia, nuestra negligencia como sociedad y como individuos permiten estos delitos y esta guerra que no sirve  más que para sembrar terror, desorden, angustia y ansiedad.

Denuncio públicamente la hipocresía e inutilidad de esta guerra y exijo al Gobierno gastar los recursos federales en temas urgentes que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos a corto, mediano y largo plazo.

¡¡ALTO A LA GUERRA!! 

¡¡SÍ A UNA URGENTE REGULACIÓN Y NORMATIVIDAD DE NARCÓTICOS!!

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Ultimos Comentarios

Felicidades!

Erich on Dom, 02/14/2010 - 19:29
Excelente artículo!

buen comentario

Anónimo on Mar, 02/09/2010 - 22:58
estoy de acuerdo, al pelele no le interesa la gente , sólo el poder y robar dinero.

Y crees que con denunciar y

Anónimo on Mar, 02/09/2010 - 18:17
Y crees que con denunciar y exigir al gobierno desde la comodidad de tu oficina se lograrà algo? tù que sabes de las adicciones si sòlo las has vivido a travès de terceros? Por favor!

Qué mal el que cree que

andrea salmerón on Sáb, 02/13/2010 - 10:24
Qué mal el que cree que perder a tus mejores amigos, secar el sudor de la abstinencia, ver morir a quien quieres es vivir las cosas a través de terceros. Mientras pensemos que sólo siendo consumidores podemos vivir las adicciones, el asunto de las drogas seguirá siendo "de los otros". Es un asunto de todos, señor Anónimo.

felicitaciones al sr. Anónimo

Nico R. on Mar, 02/09/2010 - 21:11
Extiendo unas cordiales felicitaciones al señor anónimo, ya que desde la comodidad de su oficina , critica a una persona con nombre y firma, simplemente porque puede, ya que si no le gusta lo que escriben simplemente censura de una valiente manera como "Anónimo". Lo felicito porque el pais lo representan millones como él que consideran que la denuncia "qué güeva" "o es de nacos" "o que el pais está chingón como está...porque es el pais que ha permitido que todo continúe igual...y que los que no se adapten a ser ultrajados, que se jodan para que el señor "Anónimo" pueda juzgarlos desde la comodidad de su oficina. Al fin, nadie puede decirle nada a quien no tiene nombre ni cara.

¿Tú qué sabes? ¿Qué sabes

andrea salmerón on Mar, 02/09/2010 - 20:25
¿Tú qué sabes? ¿Qué sabes sobre mi propia guerra? ¿Y que sabes ni siquiera si tengo oficina? ¿Y qué sabes sobre mi comodidad? ¡Por favor!!

felicitacion

arturo sancgez gomez on Mar, 02/09/2010 - 15:23
hay muchas formas de matar....las drogas es una forma...el combate a las drogas es otra forma..hay que matar gente...en todo el mundo...inventado cualquier cosa..por la salud.por la seguridad nacional..por nuestros niños...por nuestros jovenes....la cosa es matar y mentir en el mundo entero..debemos empujar para que renuncie calderon..enjuiciarlo junto con el ejercito,con la marina y todos los grupos policiacos..hacer un llado a nivel nacional al pueblo para que defienda su derecho a la vida ,a vivir tranquilo.

Qué buen texto

Rafa Mejía (@sabiduriacutre) on Mar, 02/09/2010 - 09:20
No se habla de fondo en el tema de las adicciones, supongo, porque obligaría a que la sociedad entienda y asuma que ella misma es la que genera este, llamémosle, problema. Una adicción es como enamorarse de una sustancia ante el desamor que genera la vida. ¿Dónde más sino en la familia, en la comunidad, se genera este desencanto y las dificultades que hacen que muchísima gente, de todo tipo, con o sin dinero, deba recurrir a una sustancia para llenar un vacío existencial? Gracias, Andrea, por compartir estas ideas.
Imagen de Alberto.Sladogna

De acuerdo una ¿...?

Alberto.Sladogna on Mar, 02/09/2010 - 09:03
Andrea: tu texto es más que pertinente pues tocas algo que se ha menospreciado y que se menosprecia: no se toma en cuenta la palabra de quienes consumen drogas ¿Por qué no se les quiere ni siquiera escuchar? Te añado una pregunta sobre la guerra ¿por qué causa se coloca a Colombia como modelo victorioso de esa guerra desatinada? Lo pregunto pues Colombia sigue siendo el principal productor y proveedor de drogas al conjunto del mercado "mundial". Tu artículo es un psicoanálisis pertinente de una guerra que nos obligan a vivir y a colocar las muertes, como las de los jovenes de Ciudad Juárez. Esas muertes revelan que las cosas importantes del deseo de vivir no se pueden dejar en manos del Estado, sea cual sea esa institución.En efecto legalizar el consumo dejaría mucho lugar para otras cosas vivibles.Un saludo

COMPENDIO AGRESIONES A LA VIDA

El lobo on Mar, 02/09/2010 - 07:46
Mis respetos Andrea, escribiste un verdadero compendio, una enciclopedia donde tocaste todas las agresiones que se hacen contra la vida. ¿Qué tanto es más criminal vender comida chatarra a los niños que traficar con drogas?¿Qué es peor, enviar soldados a masacrar criminales sin juicio o acaparar la riqueza que el País genera? ¿Qué es peor mantener en la ignorancia a la gente o que los políticos se enrriquezcan indefectiblemente? Felicidades Andrea.

¡Bravo!

Acorazado on Mar, 02/09/2010 - 07:02
¡BRAVOOO!

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