El presidencialismo murió como figura fiable a mano; es decir, las corruptelas, cada vez más escandalosas de cada ocupante de la silla presidencial echaron por tierra hasta el más mínimo sentido de la honestidad presidencial. El ejercito había sido otra cosa: siempre entendíamos que un militar daba la vida por la integridad patriótica, y para quienes somos vástagos de militares de carrera, no cabía ni siquiera, dudar de la honestidad de las fuerzas armadas mexicanas.
He de confesar que cuando tu padre y tu madre son militares no hay cabida a dar “patadas al pesebre” y por ello, creí por décadas que el PRI era poco menos que el alma mater nacional. Si, el ejercito mexicano era La Institución de Servicio y Honestidad Nacional., pero entonces llegaron ellos: ellos pensaron en usar a los militares para combatir al narcotráfico, ellos pensaron en usar a los especialistas de la guerra para contrarrestar a una afección como es la delincuencia organizada, sabiendo de antemano que las policías –federales, locales y regionales- están más que imbuidas por la corrupción en todas sus modalidades-.
Aparentemente eso ha sido el lema de campaña del jefe del ejecutivo actual, pero detrás ha llegado un sentimiento muy agrio, que relaciona al tradicional militar profesionista con el servidor, el “pescador de maleantes de baja realea”, el militar que anda atosigando civiles tras la pista de un “narco”.
Hace una semana diez miliares han sido entregados por la Secretaría de la Defensa Nacional para que sean juzgados en el fuero civil por sus posibles nexos con los cárteles de la droga mexicana. Ellos serán sentenciados y ya luego, les llegará el bonus track de la degradación militar y ya luego, los castigos que el código militar imponga a los diez corruptos exmilitares.
Dije yo que a la figura presidencial la echaron por tierra los propios presidentes que hasta nuestros días han logrado robar, sexenio, por sexenio, la credibilidad de la máxima autoridad mexicana, pero creo que a los militares, a ellos no los degradó en confianza social su labor, sino la tarea asquerosa que Felipe Calderón les encomendó como plaguicidas de narcotraficantes, donde si hubieron corruptos, pero ahora, como pasó con la policía, ahora, abren la puerta para que la corrupción se meta en las entrañas de esa institución que…¡Al fin que es sólo de militares!
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En Mexico va que vuela a la
Cabo on Mar, 06/16/2009 - 23:53