Más allá de la postura que pueda despertar en cada uno de nosotros el que los enervantes o las drogas “blandas” (marihuana) sean permitidas para todos, hay que revisar cómo el Partido Social Demócrata fundamenta su posición electoral con base en un axioma que puede despertar empatía en todos, tal y como el Partido Verde “Ecologista” (en pro de la vida ecológica), oferta como tema de campaña principal la pena de muerte aplicada al crimen organizado.
Es claro que las drogas no se pueden controlar con base en la militarización del país, ni tampoco prohibiendo fumar en restaurantes, plazas comerciales o centros escolares; seguramente también, sería inocuo que se permita el tráfico de drogas “a la vista de todos”, pues los narcotraficantes se volverían simplemente, “empresarios” de un giro similar a las cigarreras, con lo que, ahora si, podríamos leer en letras de oro en la Revista Forbes, el nombre del Chapo Guzmán; tanto como sucedería que, si El Partido Verde lograra activar la pena de muerte para secuestradores y asesinos, viviríamos casos de impunidad contra los verdaderos maleantes, mientras “imbéciles indocumentados latinos o indígenas” enfrentarían muertes similares a las que viven los mexicanos en las cárceles de los Estados Unidos.
Es tramposo tomar como temática de campaña las debilidades sociales, pues la gente vota esperanzada en encontrar soluciones comunes a los temores masivos, pero a la larga, estas ofertas políticas se tornan en todo inverosímiles. Es como considerar trascendente la lógica del Partido Revolucionario Institucional, que se autocalifica como la elite política “que ya sabe cómo hacerlo”, o bien, la autodestrucción del PAN que ha decidido “apoyar las acciones atinadas del presidente Calderón”… ¡acciones que son más bien para desmarcarse, que para ratificarse!
Tomar como bandera el “liberar el mercado comercial de las drogas” sólo haría que México fuera distribuidor de Estados Unidos y que el vecino país tomara una política más agresiva contra nosotros.
El consumo de enervantes en México se ha incrementado por la movilidad de las drogas en el mercado interno, pero además, es parte de un mensaje social que presenta en los últimos años a los narcotraficantes como “súper hombres” que además de protegidos por la corrupción mexicana, parecen crecer como industria comercial de corte internacional que, lejos de prometer un futuro negativo al maleante, parece ser la más sana industria comercial mexicana. Esta legalización de las drogas acabaría como el mercado negro, y tal vez con los pequeños expendedores de estupefacientes, pero a la larga, ampliaría el narcotráfico en corrupción legal y ahora con nuestro permiso.
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El Temor hacia Lopez Obrador
ElTonyo on Mar, 06/23/2009 - 13:18