Lo que alguna vez fue un paraíso y atrajo a las mayores estrellas del mundo cinematográfico, incluso a construir sus casas de descanso, ahora vive bajo el fuego constante del narcotráfico.
La costera Miguel Alemán de Acapulco, Guerrero, se ha convertido en un verdadero campo de batalla desde hace algunos meses cuando las disputas por los terrenos de venta y distribución de droga, se han visto mermadas desde que el gobierno federal ha realizado detenciones o muertes de ciertos capos de la zona y, según alegan los lugareños, "se están reacomodando los puestos y hay que disputarlos sea como sea".
Recordemos el enfrentamiento del 7 de junio del 2009 cuando el Ejército mexicano enfrentó durante más de 2 horas en plena zona de Caleta a sicarios que, según medios locales, pertenecían al cártel de los hermanos Beltrán Leyva. Esa balacera se escuchó por todo el puerto. Desde Costa Azul (a la altura del parque acuático Cici) se podían escuchar los disparos y en ocasiones hasta estruendos de bazucas. Los daños eran incalculables, los ajustadores de seguros llegaban horas después al lugar de los hechos y relataban que había automóviles que no se reconocía a simple vista qué marca eran.
Pero esto no ha sido lo más grave, antes de semana santa de este 2010, entre el 21 y el 27 de marzo, casi a diario se escuchaban detonaciones y se encontraban cuerpos decapitados en plena costera, lo cual los medios a nivel nacional no revelaban, según los acapulqueños, por no espantar y alejar a la afluencia de turismo que visitaría el puerto guerrerense en los festejos de la semana mayor, en su mayoría del Distrito Federal.
Mágicamente durante los días de guardar, no hubo ningún enfrentamiento armado, hasta hoy 14 de abril. Sobre la Costera Miguel Alemán, a la altura de la glorieta de la Diana Cazadora, sitio 100% turístico, se realizó un enfrentamiento el cual hasta el momento deja 5 muertos, entre ellos una niña de 8 años de edad, un policía federal y transeúntes, entre acapulqueños y turistas.
Lo que alguna vez fue el lugar más paradisiaco de México, ahora vive bajo el fuego cruzado del narcotráfico y nadie, absolutamente nadie, de los que vivimos en el puerto podemos detener como simples ciudadanos. El problema es que estas batallas siempre llevan victimas colaterales que no deberían de existir.