La tauromaquia se inició en el siglo XII en España. Rápidamente fue considerada como un arte, este era el fin en su creación puesto que la confección de los atuendos de los rejoneadores y la cría del toro suponen esa arte. Al mismo tiempo que se vio creada como un arte, se vio atacada por sus detractores y con justa razón.
Como comentaba en el párrafo anterior, la tauromaquia consiste de varias partes: confeccionar la vestimenta que implica la elegancia del torero y la cría del toro o los toros, que desde su nacimiento están destinados a sufrir en este arte. La tercera y más conocida parte es la corrida de toros. Esta última es la que me llena de indignación, tanto a mí como a la mayoría de la gente que no deja cegar su intelecto por un "arte" impuesto de antaño.
La corrida consiste de 3 etapas: Cuando entra el rejoneador en su caballo cubriéndolo con una envestidura de piel y usando una lanza para picar al toro. El segundo acto, llevado a cabo por los banderilleros, consiste en enterrar comúnmente 3 pares de banderillas al toro en el lomo. Y, la última instancia, la entrada del torero a pie. Este último paso es el más conocido por la gente en general, el que todos hemos visto en el televisor o algunos en vivo: cuando el torero lidia con el toro, le hace las pasadas y "valientemente" se enfrenta al toro, y después de un tiempo la misión final es darle la última estocada al toro con una espada que atraviesa desde su lomo y hacia abajo, pasando por varios órganos vitales y creando en su camino varias hemorragias internas, y así matando lentamente al toro.
Ahora, he aquí lo que la mayoría de la gente no sabe acerca del toro, más que del torero:
El toro lleva encerrado en un cuarto obscuro y silencioso varias horas antes de salir a su encuentro con el rejoneador, esto causa el efecto de que cuando el toro sale es encandilado por la intensa luz del sol y es asustado por el ruido de la comunidad bárbara ahí reunida.
Previamente al toro le liman los cuernos para que así sea menos peligroso el recibir una envestida. Durante cada etapa que pasa el toro después de la primer picada que le da el rejoneador, este animal pierde una cantidad de sangre importante durante cada minuto, haciéndolo cada vez más débil, debilitando sus músculos, agotándolo con el cansancio de correr y nublando su vista poco a poco. Para cuando el banderillero termina de clavar los 3 pares de banderillas el toro ya está malherido y muriéndose por las hemorragias internas. Cuando llega la última etapa, la de el torero, el toro esta en pésimas condiciones, casi moribundo, el toro corre tras el torero por instinto, está mal herido, asustado, aturdido y debilitado.
En el previo a la corrida el toro es expuesto a un aislamiento que es una tortura, ya que como seres humanos estamos hechos para convivir en sociedad, y durante la corrida el toro es expuesto a una cantidad extrema de dolor y tortura, para placer de unos cuantos que se dicen conocedores del "arte", que más que conocedores yo llamaría: barbaros prehistóricos o sádicos romanos.
Puede que la tauromaquia esté plagada de arte en sus primeras etapas, pero ciertamente la corrida de los toros es un acto lamentable de una barbarie consumada desde hace siglos, se ha perdido cualquier respeto por la vida de un animal. No tiene caso la muerte de el animal, una vez un seguidor taurino me dijo: Cuando ves a los toreros practicar sin el toro, es como ver una danza hermosa, ellos bailan, se mueven de una manera delicada, ahí radica la hermosura, y yo me pregunto: Si ahí radica la hermosura, cuál es el fin de matar al animal.
El ganador de la corrida es aquel que obtiene las orejas y la cola del animal al que mata y el ranking de toreros se maneja por quién ha matado más o quién tienes más orejas y rabos, en el modo de calificar se ve la calidad de esta "arte", en su medio ellos no son llamados toreros, se hacen llamar "MATADORES "; eso nos dice algo importante, ¿no?
Los jóvenes hemos creado conciencia de esta barbarie, no queremos que nos sea impuesta ni queremos dejarle semejante ejemplo a nuestros hijos, claro que ha sido una tradición desde hace muchísimo tiempo, pero no todas las costumbres son malas, desde tiempo inmemorables se ha acostumbrado a perseguir a ciertos círculos sociales y no por eso está bien.
Debemos de crear una conciencia, porque si seguimos tolerando esta barbarie dentro de poco tiempo no tendremos cara para exigir otras cosas, si permitimos algo tan sádico como este espectáculo, entonces por qué mejor no recreamos un coliseo romano.
No puede ser un arte porque, honestamente, no existe un modo artístico de matar a un ser humano.
"El arte de torear consiste en convertir en veinte minutos a un bello animal en una albóndiga sangrante ante un público alborozado": Manuel Vicent.