Los padres de los niños muertos en Hermosillo necesitan descansar ¿Cómo hacerles justicia expedita?
Jane de la Selva
La esperada lista de las guarderías subrogadas del IMSS regadas por la República Mexicana por fin apareció. La presunta publicación de los nombres y apellidos de las personas a las que los gobiernos de la nación han ido cediendo el manejo, la manutención y dirección de las mismas. Un mundo anónimo de individuos particulares relacionados con los nombres de los que dictan las políticas en el país. Sin la capacitación profesional para el manejo apropiado del bienestar de nuestros niños, ni el interés para aprenderla. El propósito de la subrogación cedida, el lucro.
Pero no nos confundamos. A los que sufrieron la pérdida de sus pequeños hijos e hijas en el incendio de la bodega en Hermosillo, no les consuela el saber de nombres, aunque estén estos ligados al poder de aquellos que lo ostentan. La oligarquía que impone sus propias leyes. Requieren de la acción. Dudo que el circo mediático del linchamiento los satisfaga, aunque colabore para el fin. ¿A quién se le debe, pues, cobrar ya la factura? ¿A los Bours, a los Calderón? El haber liberado el supuesto "enlistado" es significativo para los interesados sólo como dato de rigor. Reconfirma la cloaca del neoliberalismo ante la opinión pública. No es nada nuevo. Estamos curtidos en la cultura del nepotismo burocrático. La gente agraviada sabe de sobra que los neoliberales regalan concesiones, licitaciones y puestos paracaidistas a sus allegados, a sus compromisos adquiridos, sin ningún mérito propio para merecerlos. Que deben cantidad de favores extra oficiales. A eso se dedican.
Constatar, si fuese posible, cuántas guarderías están subrogadas y quiénes las obtuvieron en el reparto ayuda para que conozcamos la realidad, pero ellos, padres con el corazón abollado por la indiferencia y la obligación abandonada, habiéndose perdido 48 indefensas vidas, no habrán de sucumbir, ni descansar, hasta que caiga alguien de los que están o estuvieron al mando y permanecen cobijados bajo las alas del gobierno que tan impúdicamente administra nuestro país. Que por eso no actúa y más bien los evade pretendiendo que pase el tiempo, baje la espuma de un "lamentable accidente más" y lo archiven en la caja de los asesinatos protegidos por el férreo candado del poder fáctico. Nos informan que la INTERPOL busca a los dueños de esta particular concesión de la tragedia en la guardería ABC. Han desaparecido escondiéndose amedrentados en algún lugar del planeta. Sin embargo no son sólo ellos los que deben ser presentados ante la justicia en su papel de cómplices. Se les ofreció el pan y se lo comieron.
El intocable responsable mayor, envía a su atribulado director IMSS, Daniel Karam, a atender los foros informativos del caso. El pobre infeliz que ya debería de haber sido destituido o haber renunciado. Me luce que no lo han dejado renunciar al incauto que se sacó de la manga el presidente usurpador para ocupar el puesto de Molinar Horcasitas hace algunos meses, quien como súbito titular sustituto, con tan corto plazo en la posición, quizá no será culpable directo tampoco, pero nada tiene que estar haciendo aún en funciones. Nada.
Cuando Calderón movilizó las fichas viéndose en la necesidad de cesar a Luis Téllez, el abusivo secretario de la SCT, ante el penoso escándalo de la grabación liberada por la Sra. Carpinteyro, rápidamente rellenó el puesto vacante con la mórbida figura de Molinar, quien al momento del "switch" ya contaba con dos años al frente de la dirección del IMSS. Llegó entonces el hombre de origen libanés a ocupar su lugar y, como suele suceder, ni el uno ni el otro con la preparación para fungir en ninguno de los cargos. Lo usual entre la raza oligárquica prianista, que se comprueba en este cambalache de posicionamientos al son de una agenda de gobierno improvisada e incipiente.
¡Qué sorpresa tan trágica le aguardaba en su destino! No tuvo tiempo ni para enterarse del enjambre de necesidades y carencias que se apilaban en la seguridad social del país.
Miro con tristeza hacia el vacío del horizonte que atardece, donde las nubes cargadas y coloreadas ya no se separarán del cielo hasta bien entrado el otoño. Intento discernir cuál sería la manera más justa y expedita para satisfacer el clamor de los agraviados. Ya se merecen atender su luto interno, ya requieren de un descanso. Ha sido muy largo el desgaste sin lograr procesarlo como se requiere. ¿Cómo podríamos aportar para este fin, como sociedad solidaria cuyo propósito y deseo es el asentar un antecedente para lograr legislar en contra de estas decisiones arbitrarias y a favor de nuestros infantes, para que lo vivido no se vuelva a repetir? ¿Cómo obligarlos y exigirles que se les haga justicia a las vidas de estos padres y familiares que han hecho un paréntesis de lucha anestesiando su dolor? Inmersos en la organización de sus desesperadas protestas; en las multitudinarias marchas, en la aferrada búsqueda para apaciguar la rabia que provoca la muerte por negligencia.
Vidas quebradas para siempre por la negación del Estado. Por la ambición. Por la ineficacia administrativa para asignar los fondos suficientes y de cobertura completa a la seguridad social, a la educación. Por no asumir la responsabilidad con la ciudadanía de aquello que les corresponde por derecho, como trabajadores de la patria. Una responsabilidad que no debe ser compartida porque es al Estado a quien compete. La voluntad del pueblo debe expresarse con contundencia. Díganme señores y discúlpenme por insistir, ¿cómo satisfacer la urgencia de justicia de estos padres, para que logren descansar? ¿Debemos aceptar, conformar con que "todo este proceso sirva principalmente para revisar y renovar el estado de todas las guarderías en México" como lo expresó nuestro representante local para defender los derechos humanos, tan tranquilamente?
JANE, Ya lo dijo el
Aj on Vie, 07/10/2009 - 11:39