Duros los cartones
de Helguera y Hernández en La Jornada.
Duros, pero justos, con Andrés Manuel López Obrador.
Creo que AMLO está obligado
a pronunciarse, cuanto antes, acerca del sainete de Rafael Acosta, "Juanito".
Esa persona ganó en
los comicios de julio, en Iztapalapa, porque AMLO así lo pidió a los ciudadanos.
La intención de Andrés Manuel era darle una lección al Tribunal Electoral
federal. Y el objetivo se cumplió.
A la mala, ese tribunal
le había quitado la candidatura perredista a Clara Brugada. La estrategia de López
Obrador, correcta, partía de pedirle al candidato del PT -el hasta hace unos
meses desconocido "Juanito"-, que sirviera de instrumento para hacer posible la
victoria de Brugada.
"Juanito", sin que
nadie lo obligara, se comprometió a renunciar si ganaba. Muchos le creímos
porque él, hasta hace unas semanas, se había mantenido con firmeza entre los
partidarios del gobierno legítimo.
Pero el dinero, que
es el diablo, ha tentado a "Juanito". Sobran personas que se le han acercado -entre
otras los peores chuchos del PRD, René Arce y Víctor Hugo Círigo- para decirle que
no sea tonto, que no puede dejar ir la oportunidad de su vida, que es ahora o
nunca para que él mejore su posición económica, que va a manejar un gran
presupuesto y que si hace las cosas "con duidado" nunca volverá a ser pobre.
Se ha comentado que
"Juanito" pidió, al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard
Casaubón, tres millones de dólares a cambio de renunciar. Ebrard lo mandó por
un tubo.
Por esa razón,
alentado por los medios antipejistas que manipulan a "Juanito" por la vía de
jugar con su vanidad, el delegado electo de Iztapalapa anda ahora maniobrando
para no cumplir su palabra. Ha llegado al extremo de insultar a Brugada y de
minimizar el papel de AMLO en su victoria.
Tal como están las
cosas, el que debe dar la cara, y pronto, es Andrés Manuel.
El movimiento de
resistencia es fuerte porque tiene autoridad moral. Y esto es lo único que no puede
perder. No se debe tolerar, por lo
tanto, a ningún corrupto. A ningún "Juanito",
que se corrompió desde antes de empezar a gobernar.