Leo en la prensa española esta noticia de última hora: “Barclays Capital alertó hoy de que la crisis de credibilidad sobre la deuda soberana de Grecia, que ha salpicado en la última semana a España, representa sólo la punta del iceberg, y no descartó que acabe arrastrando a otros países más de la UE ante la escalada de déficits para contrarrestar la crisis”.
Por el diario madrileño Público me entero de que, en diciembre, en España el desempleo afectaba al 19.5 por ciento de la población activa, el más alto en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
Portugal e Irlanda están también en dificultades serias. Pero la peor crisis es la de Grecia. Aquí, por las dificultades económicas, ya se han presentado problemas sociales graves.
Algunos capitanes de las finanzas europeas insisten en que no hay motivos de mayor preocupación, ya que resulta imposible que las mencionadas crisis en cuatro naciones de Europa se conviertan en epidemia. Lo expresó recientemente el presidente de Fitch Ratings, Marc Ladreit de Lacharrière. Según él, a pesar de que la situación terrible de España, Grecia y Portugal, no existe riesgo de “contagio real” para el resto de países de la zona euro.
Ladreit admitió, eso sí, que los problemas en Grecia, España, Irlanda y Portugal representan una nueva forma de la crisis financiera, pero con optimismo tal vez no del todo fundado subrayó que Francia y Alemania no están amenazados ya que son naciones con credibilidad en las que, dijo, “tenemos la suerte de tener dos pilotos en el avión”.
Lo lamentable es que, a pesar de eso, la incertidumbre generada en los altamente endeudados Portugal, Grecia, Irlanda y España empieza a llegar a miembros de la zona euro supuestamente con finanzas más sólidas, como Bélgica y Austria.
Tal vez por eso es que Barclays Capital habla de la “la punta del iceberg”. Este banco de inversión, a diferencia del presidente de Fitch Ratings, ve clara e inclusive nada remota la epidemia: “El contagio puede ser rápido y puede tomar caminos impredecibles”. Es decir, existe el riesgo de que se dificulte la recuperación económica.
¿Cuál es el problema? Cito lo que leí en un diario europeo: “Según cifras del Banco Internacional de Pagos, los bancos franceses y suizos tienen una exposición de 75 mil 500 millones de dólares y 64 mil millones de dólares a Grecia, respectivamente. Los bancos británicos, en tanto, tienen una exposición de 193 mil millones a Irlanda y los alemanes tienen una exposición de 240 mil millones a España”.
Para algunos, eso plantea la necesidad de una operación de rescate de las economías en problemas. Una más que, por cierto, no ofrecería garantías de éxito.
No son pocos los analistas que hablan de la posibilidad de que Grecia entre en suspensión de pagos y aun de que abandone el euro. ¿Qué significaría esto? Tal vez nada, quizá demasiado.
Unos párrafos del Financial Times me llaman la atención: “Para muchos banqueros y políticos europeos… la situación no guarda relación sólo con la economía, sino con la política y la determinación de una generación de líderes traumatizados por la Segunda Guerra Mundial a mantener la unidad de Europa, casi a cualquier coste… Sin embargo, la clave reside en que, teniendo en cuenta la tendencia de los hedge fund a obtener beneficios detectando y explotando los fallos del sistema, el problema de la deuda griega ha dejado al descubierto no sólo uno, sino dos fallos: el nivel concreto de la deuda gubernamental, y el debate sobre la estrategia de salida. O, por decirlo de otro modo, pese a que las dificultades de Grecia permanecieran ocultas durante gran parte del año pasado, la hora de la verdad se aproxima… Prepárense para nuevos dramas, y no sólo en Grecia”.
¿Cómo afecta eso a México? En la globalización lo que ocurre en un rincón del planeta termina por repercutir en cualquier otro. Me alegra que estén optimistas en Alemania y Francia, sobre todo porque estas naciones cuenten con buenos pilotos. En México, por supuesto, debemos amarrarnos otra vez los cinturones de seguridad. Es que si esa turbulencia llega hasta acá, con el incompetente piloto que tenemos, bueno… No quiero pensar en las sacudidas y peligros en que estaremos otra vez.

QUE PARA SEGUIR SALANDO AL
RECUERDA on Lun, 02/08/2010 - 21:01