Narraré un encuentro con el gobernador de Veracruz, Fidel

Herrera.

Antes de que Fidel Herrera Beltrán llegara al gobierno

veracruzano, yo lo trataba con cierta frecuencia. En cuanto ocupó este cargo,

dejé de verle. Durante más de cinco años solo supe de él a través de los

medios. En todo este periodo no sentí la necesidad de llamarlo ni él me buscó para

nada. Ni hablar, normalmente no me llevo con los gobernadores. Así está bien,

mientras más lejos de estos personajes que llegan a tener un inmenso poder en

sus comunidades, mejor.

Fidel llegó con muchas dificultades al gobierno. En 2004

derrotó con menos de un punto de diferencia al candidato del PAN, Gerardo

Buganza, un buen político que recientemente renunció a su militancia panista.

En la primera etapa de su gobierno tuvo al Congreso local en contra y los

presidentes municipales más importantes no eran de su partido, el PRI. En 2006,

en la elección federal, el PRI volvió a pasarla mal: los que se impusieron

fueron Andrés Manuel López Obrador, en la votación para presidente de la

República, y Dante Delgado en la correspondiente al Senado. Pero tres años

después, en 2009, en las siguientes elecciones federales, el PRI empujado por

la popularidad del gobernador Herrera, arrasó en Veracruz.

Este año, 2010, habrá en menos de un mes comicios para

elegir al sucesor de Herrera, y según las encuestas va a la cabeza con buena

ventaja el priista Javier Duarte, un político joven que toda su vida ha

trabajado con Fidel. Desde luego, no pierdo las esperanzas de que Dante

Delgado, candidato de Convergencia, el PT y el PRD, repunte y se lleve la

victoria, ya que Dante es un hombre sensato, honrado y trabajador que, si

vuelve al gobierno (fue gobernador interino hace unos 20 años), hará un gran

papel. El que está naufragando, de plano, es el actual candidato del PAN,

Miguel Ángel Yunes, enemigo político de Fidel Herrera. A Yunes de nada le están

sirviendo el apoyo de Felipe Calderón y Elba Esther Gordillo: simplemente no

crece y no parece que vaya a hacerlo.

Viajé el pasado lunes 8 de junio a Veracruz. Acudí para

atender un par de asuntos de trabajo. Estando allá, un amigo me invitó a una reunión

con Fidel Herrera. Me pareció interesante ver de nuevo a este polémico

gobernador priista, con el que tomé un café el martes 9 de junio antes del

mediodía. Fidel me dijo, creo que en broma, que íbamos a paladear el famoso

Café Buganza: una marca que, según entiendo, fue creada hace no mucho tiempo

para promover la imagen del ex panista Gerardo Buganza. La broma tenía sentido

ya que ese día, en el diario Reforma,

apareció en una columna política que Fidel le había regalado Café Buganza al

gobernador panista de Guanajuato, Juan Manuel Oliva.

Durante la charla, abrí mi computadora, la conecté a internet

y le dije a Fidel que me interesaba comentar en Twitter lo que él y yo

estábamos hablando. Estuvo de acuerdo. No es la primera vez que tuiteo mis

conversaciones con políticos. Lo he hecho cenando con Andrés Manuel López

Obrador, comiendo con Dante Delgado o desayunando con Mauricio Fernández (para

quienes lo hayan olvidado, este último es el alcalde inventor de los "grupos

rudos" en San Pedro Garza García, Nuevo León).

Lo primero que le pregunté a Fidel Herrera es si busca la

candidatura presidencial del PRI para 2012. Respondió (escribo de memoria) que "naturalmente

que sí". Enseguida, le pedí que me diera su opinión sobre Enrique Peña Nieto, y

lo hizo: "Falta todavía mucho tiempo", en referencia a que Peña Nieto podrá ser

actualmente el puntero en las encuestas, pero que no pocas cosas pasarán antes

de que los priistas seleccionen a su candidato. Fidel elogió, creo que muy

sinceramente, a otros dos aspirantes a la candidatura presidencial priista:

Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes, con los que dijo que ha pactado,

informalmente, una "triple alianza". Este comentario motivó que algunos

tuiteros que seguían mi diálogo con el gobernador de Veracruz preguntaran que

si se trataba de un "Todos Unidos contra Peña Nieto". En ese punto de la conversación,

Fidel ya tenía en sus manos su propia computadora y también tuiteaba algunas

cosas, me parece que tan divertido como yo.

Sobre Andrés Manuel López Obrador, que es el político al

que yo apoyo y al que sin duda daré mi voto en 2012, Fidel Herrera dijo: "Lo

respeto, lo aprecio y lo admiro". El gobernador veracruzano fue sincero al

expresar tales palabras. Como lo fue al realzar las virtudes del candidato del

PRI al gobierno de Veracruz, Javier Duarte, y al decir contundentemente que

Dante Delgado fue un gran gobernador de esa entidad federativa. Del que no dijo

nada ("me abstengo de opinar") fue del panista Miguel Ángel Yunes. Tal vez

Herrera recordó el prudente consejo de que, si no puedes hablar bien de

alguien, mejor no digas nada.

Antes de sentarme a charlar con Fidel Herrera, pasé por

él, en el coche de un amigo de ambos. Fidel se encontraba en un evento

relacionado con una gran inversión que el Grupo Carso (sí, el de Carlos Slim)

va a realizar en Veracruz. Eso me hizo recordar el extenso reportaje que, en su

más reciente edición, le dedicó al gobernador veracruzano la revista Contenido, que me parece muy cercana al

Grupo Carso si no es que abiertamente controlada por esta empresa, la mayor en

América Latina. Es impresionante la difusión que Contenidole dio a la biografía de Herrera. No me sorprendió

porque, desde hace años, es del dominio público que a Slim le simpatiza Fidel

Herrera. Es el caso de otros empresarios, particularmente algunos de Monterrey

con los que a veces hablo de política. En este punto quiero mencionar varias

columnas que ha publicado en SDPNoticias.com el señor "Pancho Villa"

(pseudónimo de un personaje ligado a algunas de las grandes compañías

regiomontanas que decidió expresar, con total libertad, su punto de vista en

nuestro sitio web): Pancho abiertamente dice que Fidel le hace tanta sombra a

Peña Nieto, que el mexiquense ha decidido apoyar, en Veracruz, al candidato

panista, Yunes, con tal de hacer fracasar al gobernador aliado de Beatriz

Paredes y Manlio Fabio Beltrones.

Lo que es un hecho es que, por popular que sea Peña

Nieto, su evidente frivolidad y su absoluta subordinación a Televisa lo han

convertido en un aspirante presidencial que rechazan no pocos grupos de poder.

A algunos potentados les preocupa, y mucho, que un solo grupo empresarial, el

encabezado por Emilio Azcárraga Jean, pueda llegar a controlar en forma total a

la Presidencia de la República. Así, no ven mal a otros aspirantes priistas.

Beltrones cuenta con muchas simpatías entre las élites económicas de México ("mi

amigo", lo llamó recientemente en público el ex presidente del Grupo Alfa de

Monterrey, Dionisio Garza Medina). En la misma situación están Beatriz Paredes

y, desde luego, Fidel Herrera.

Por otra parte, según ha contado "Pancho Villa" en

Twitter y creo que también en sus columnas en SDPNoticias.com, cada día son más

los gobernadores priistas que, por rechazo a Peña Nieto, apoyan a Herrera. Tal

vez por ello, en estos días, Fidel Herrera será nombrado en Ciudad Victoria,

Tamaulipas, presidente de la Conago (un club de gobernadores que no sirve para

nada útil, excepto para la grilla).

Un apunte final: Peña Nieto y su Gaviota (esta ataviada

con finos trajes regionales) han estado apoyando a los candidatos del PRI en

algunas entidades, como Oaxaca y Puebla (donde el priismo va cuesta abajo,

afortunadamente). Pero la pareja favorita de Televisa y las revistas Holay Quiénno ha aparecido por Veracruz, el estado más grande de cuantos

tienen elecciones este año y donde el PRI mejor posicionado está. A un amigo

veracruzano que conoce bien la política le pregunté que si Peña Nieto, en estos

días, apoyará la campaña de Javier Duarte. Me respondió: "Duarte no quiere

porque es cien por ciento fidelista. Y parece que ya algún priista importante

declaró a los medios que el PRI de Veracruz no necesita al mexiquense".

En fin, ya se verá quién es el candidato que el PRI nomina

para las presidenciales de 2012, en las que se enfrentará a algún panista

(ninguno destaca todavía), a Andrés Manuel López Obrador (que espero compita

por el PT, con o sin el PRD) y a cualquiera que, en un afán suicida, elija el

perredismo chucho para perjudicar a AMLO.

En 2012 habrá mucho en juego. Tanto como la estabilidad

de México. Haré lo que pueda para que gane López Obrador, pero no será fácil

porque el PRD tal vez traicione de nuevo a los principios de izquierda, porque

el PRI está indudablemente fuerte y porque el PAN, pese al mal gobierno de

Calderón, más o menos mantendrá sus votaciones históricas. Nos espera una lucha

muy complicada, pero habrá que entrarle con entusiasmo.