Esta tarde, en un hotel del centro
de la Ciudad de México, participaré en una reunión con Andrés Manuel López
Obrador y varias decenas de personas. Nos pondremos de acuerdo con el político
tabasqueño para apoyarlo, desde hoy mismo, en su camino rumbo al 2012.
De nuevo
vamos a intentar cambiar las cosas en nuestro país. Es mucho lo que no
funciona. El sistema político vigente no sólo no ha podido garantizar mínimos
niveles de bienestar a la mayor parte de los ciudadanos, sino que ni siquiera
puede ya ofrecer seguridad a los privilegiados.
La vez pasada, en 2006, la
mafia del poder político y económico se robó las elecciones. Impuso a Felipe
Calderón, sólo para que este acabara con lo poco que estaba de pie en la
nación. Pero, a pesar del desastre, la mafia no entiende que ha llegado la hora
de un cambio profundo en las estructuras políticas, económicas y sociales.
Otra
vez, los potentados y sus subordinados del gobierno están empeñados en no
permitir el avance del movimiento de AMLO. Tienen todo para evitar que López
Obrador se imponga y esto desanima a algunas personas de espíritu frágil. Por
fortuna, todavía somos muchos los que estamos dispuestos a intentarlo de nuevo,
a pesar de los obstáculos.
Cito a Albert Camus: "La verdadera desesperanza no
nace ante una obstinada adversidad, ni en el agotamiento de una lucha desigual.
Proviene de que no se perciban más las razones para luchar e, incluso, de que
no se sepa si hay que luchar".
Estaré hoy con AMLO porque, como dijo ese
autor francés, si bien la lucha es difícil, las razones para luchar siguen
estando claras. Perfectamente claras, a pesar de la ceguera de los interesados
y los cobardes.