Hoy de nuevo las noticias en la Cuatro española se pintan tricolor, hoy de nuevo el tricolor se pinta de rojo, y hoy de nuevo el rojo se tiñe de terror, inseguridad, corrupción y narcotráfico. Los chilenos se dan tiempo para reconocer que Acapulco en otros tiempos era el lugar paradisiaco de la vacaciones de "El Chavo", el resto recuerda que hace un año apenas las noticas a esta altura del año serían los típicos Springbreakers y los místicos y mágicos paisajes del hermoso estado de Guerrero y se avecinaba la famosa gripe "mexicana".

Y ya lo sé, hoy por enésimo día seguido regresando al trabajo tendré que responder a las preguntas de propios y extraños, ¿miedo? ¿Violencia generalizada? ¿Estás acostumbrado a ver muertos?... hace poco decía el Dr. Sladogna en respuesta mía, decía que no debemos hacer caso a los que nos cuestionan, temen y reprochan el grado de violencia que se ha alcanzado en el país, pero... ¿de verdad que debemos de no hacer caso?

La manera en la que la ola de violencia que se ha desatado en México ha recorrido el planeta solo demuestra que dentro de todos los problemas que nos aquejan como mexicanos, se viene uno más grande: la falta de turistas. Esa segunda actividad que solo después de las remesas constituían nuestro PIB está en agonía, y con la cara que nos presentamos al mundo ahora no es para menos.

Y es que las fuerzas intentan contrarrestarse, pero siempre triunfa el mal. La cantidad de dinero invertida en los programas de celebración del bicentenario no hace mella en contra de la mala publicidad que hacen los cuerpos de los Guerrenses tirados y sangrantes que recorren las pantallas de las casas de la gente fuera de México a la hora de la comida. Mientras la gente discute sobre la legalización o no de la marihuana, sobre la guerra en contra del narcotráfico o sobre las acciones que se deben de tomar para aumentar la seguridad, hay una rama de nuestra economía que se está dejando al olvido y que desafortunadamente se ve más perdida que nunca.

El turismo nacional se enfrenta probablemente a uno de los periodos más negros y oscuros de su historia, la caída de turistas estadounidenses, la inexistente conciencia del otrora paradisiaco México en Europa, y la inevitable comparación de nuestro país con Colombia, Afganistan o Nicaragua está consumada, nuestro turismo está muriendo y no hemos hecho nada para evitarlo.

Las muertes vividas en Acapulco en nada se compararan con la magnitud de la pobreza y el desempleo que arrojaran estas olas de publicidad maligna, y sobre todo... con las familias, niños y empleos que del turismo dependen.

De las matanzas en Acapulco queda de manifiesto que quien está encargado de ejercer este movimiento de miedo a lo largo del país tiene objetivos más contundentes y claros que simplemente un "ajuste de cuentas", Calderón y su equipo aún no se han dado cuenta que SU guerra no es en contra de rateros, secuestradores, o delincuentes de mala facha, NUESTRA guerra es contra un enemigo más "inteligente", "preparado" y "maligno", alguien que sabe como atacar a un país, no a una persona. Y al parecer... va ganando.