La maestra y periodista Daniela Pastrana hizo una pregunta

que retumbó en mis oídos: ¿Quién nos dijo que a los 72 indocumentados los

mataron los Zetas? La respuesta: el Gobierno.

¿Qué nos dijeron?

"Primero los retuvieron, los torturaron y les exigieron

dinero para dejarlos seguir su camino a Estados Unidos. Luego, como no tenían

con qué pagar, les ofrecieron unirse a la delincuencia organizada y, al

negarse, los masacraron. Así terminó el viaje de al menos 72 indocumentados -58

hombres y 14 mujeres --procedentes de Ecuador, Honduras, Brasil y El Salvador,

que cayeron en manos de presuntos zetas, en un rancho de San Fernando,

Tamaulipas, según la declaración del único sobreviviente", se lee en la nota principal

de ayer del periódico REFORMA.

Es decir, 72 personas NO quisieron ser narcotraficantes. Y

los mataron. Eso dicen.

Me remonto a mi querido Guerrero donde, lamentablemente,

puedo apuntar que al menos 1 de cada 10 personas aspiran a ser

narcotraficantes, sobre todo en la región de la Tierra Caliente.

¿Qué implica para nosotros ser narco? Tener dinero, camionetas...

una vida de ricoque trabajando, por

ejemplo, de simple reportero, tardarás años en lograr. Lo sé.

Pero regresemos a la masacre.

El único sobreviviente --del cual el gobierno de Ecuador, de

donde es originario, además de la CNDH ya pidieron su protección- declaró:

-Éramos un grupo de 75 personas aproximadamente.

-Nos bajaron del camión con violencia para pedirnos dinero,

pero nadie traía. Después nos ofrecieron trabajar para ellos.

-Dijeron que eran zetas, que nos pagarían mil dólares por

quincena, pero no aceptamos y nos dispararon.

Notas mentales: ¿Quién no aceptó? ¿Un líder de los

indocumentados se negó y les dispararon a todos? ¿Todos corearon "no aceptamos"?

-Yo no vi lo que sucedió. Sólo recuerdo que se escucharon

los lamentos y las súplicas de algunas de las personas que estaban ahí. Luego

oí disparos y, cuando terminó todo y se fueron, me levanté para pedir ayuda.

Caminé a un rancho cercano al campamento donde nos tenían y, cuando vi una

patrulla del Ejército le pedí ayuda y me trasladaron al hospital.

Primero: ¿cómo se quitó los amarres de manos y pies? ¿Los

militares que le ayudaron no escucharon los disparos?

Segundo: ¿caminó varios kilómetros herido, sin que ningún

zeta se diera cuenta?

Tercero: ¿Fueron los Zetas?

Daniela Pastrana tiene razón. El periodismo mexicano se está

quedando corto. Nuestro deber es informar. Y hoy sólo estamos llenos de dudas.

Además no creo que se vaya algún "enviado especial" ahorita a Tamaulipas a investigar.

Sólo nos queda esperar la declaración completa del único sobreviviente.

Aunque bien deberíamos ofrecer una disculpa por no poder explicarle a la gente,

qué es exactamente lo que está ocurriendo en nuestro país, que no son sólo 72

muertes y en manos de quién sabe quién.

SUSPIRO

1-

Rossana Reguillo convocó en FACEBOOK: "Luto

activo de los feisbukeros por la masacre de 72 indocumentados y la tibia

respuesta del gobierno de Calderón. Ya basta...pasa la voz y pon tu perfil de

negro por 24 horas, sube a los muros de los medios tu status".