No, hoy no, hoy las criticas ya no dan para mas, hoy a

la afición de nada le sirve que le digamos que nos robaron en un gol, de nada

sirve pensar que Javier Hernández debió de ser titular toda la copa, para que

con sus goles evitáramos a Argentina, ya de nada vale que acuchillemos a

Guillermo Franco por sus constantes fallas, y ya para qué juzgamos las

incompetentes decisiones de Javier Aguirre... ¡AL FIN Y AL CABO EL YA SE VA!

Los recuerdos me atormentan, regreso la película de mi

vida y solo puedo ver las veces que lloré por la Selección Nacional, en 94´ era

un niño de 5 años, aún no comprendía bien el fútbol pero ya lo veía y sufría

con toda mi familia al ver que un tal Hristo Stoichkov casi le vuela la cabeza

al ídolo de los niños, Jorge Campos. No entendía pero me dijeron que llegaban

los penales, esos a los que mi madre le temía porque según ella, siempre perdíamos.

Llegó el momento de la verdad y solo me acuerdo de que uno que no fallaba nunca,

falló: Alberto García Aspe.

Para el año de 1998 llegaba la Copa del Mundo a

Francia y yo asistía a la escuela primaria ya con 9 años, en un TV que no se veía

muy bien por la deficiente antena, vibré con todos mis compañeritos al compás

de un gol al min. 94 de Luis Hernández que le daba el pase a 8vos de final

contra la poderosa Alemania. Ya en los 8vos me emocioné y llegué a pensar que éramos

una selección magnifica, teníamos en un puño a los alemanes y casi casi pasábamos

a 4tos. Después, tuve que decepcionarme al ver cómo la amistad de Manuel

Lapuente con Raúl Rodrigo Lara, nos llevaba a recibir un par de goles en

groseras equivocaciones del ex americanista. ¡Una vez mas me tocó llorar!

Para el 2002 llegamos con muchas dudas pero Aguirre

solvento de buena manera un grupo en el que Italia llegaba como favorito, yo

por mi parte, ya entendía ampliamente el fútbol y con 13 años me emocionó ver cómo

se le ganaba al que venia ser 3er lugar del anterior Mundial, y a un equipo de

Ecuador que nos comenzó ganando y al que derrotamos con un golazo fuera del área

por parte de Gerardo Torrado, la ilusión iba en aumento. Tocaba el turno de

medirnos contra los americanos y el subconsciente me traicionaba al pensar que ellos

solo eran buenos para el baseball, basquetball y fútbol americano, pero en el soccer,

eran solo jugadores rápidos y tontos que corrían sin sentido detrás de la

pelota... ¡QUÉ ILUSO!

Pensaba que todas las humillaciones sociales de las

que nos habían hecho presa, se verían saldadas con una derrota a manos de un

equipo que venía de menos a más, sin embargo, me tocó ver de nuevo en la lona a

mi amada selección.

Alemania 2006, cursaba la prepa y todos los amigos

coincidíamos en que a Irán le ganábamos, a Angola lo goleábamos y con Portugal empatábamos,

¡gran error! Llegamos apurados a la ronda de 8vos nuevamente, y sabíamos que

era la gloriosa Argentina... ¡SIN PALABRAS! "Jugamos como nunca y perdimos como

siempre", un golazo de Maxi en tiempo extra mató todas las ilusiones y terminó

de forjarme como aficionado, ese día, me gradué al igual que millones de mi

generación, en la real academia de la derrota. El día 24 de junio del 2006, mi corazón cubierto

por la bandera de México recibió el ultimo disparo, desde entonces, ¡YA NADA

SERÍA IGUAL!

El primer mundial africano había sido anunciado con

bombo y platillo, nadie se quería perder dicha justa, México, no seria la

excepción. Llegamos como siempre, apurados, con dudas y con procesos truncos

que sembraron en las mentes de la afición la posibilidad de perdernos un mundial,

hecho que no ocurría desde Italia 1990. La afición se lleno de júbilo al ver el

retorno de Javier Aguirre al banquillo nacional, nos viajamos y nos vimos como

primeros del hexagonal, jugando bien, gustando, ganando, goleando y en el 5to partido...

Hechos que jamás sucedieron.

Nos echaron una vez mas, no hay más sueños del 5to

partido, 20 años de procesos mundialistas no han servido de nada. Aquellos

héroes que ganaron el campeonato mundial sub. 17 en el 2004, no pudieron

repetir la hazaña y hoy, regresan a casa con la infaltable derrota mundialista.

Ya no caben comentarios de los que sobraron y

faltaron, Guillermo Franco y Ricardo Osorio cargarán cada uno con sus culpas,

la afición, tendrá que digerirlo, tal vez en esta ocasión la resignación se haga

presente mas rápido de lo normal, después de todo, ya estamos acostumbrados a

perder.

No es derrotismo... Pero tú, padre, hermano, hijo,

abuelo, o simple aficionado... ¿cómo le explicas a un niño que volvimos a perder?

¿Cómo le dices a tu hijo de 5 años que esa selección a la que tanto apoyas,

cayó de nuevo y no volverá a jugar en el mundial? Tú... ¿cómo encuentras

resignación entre el montón de playeras de México que te costaron mas de

$1000.00, las cuales, volviste a empapar de llanto? Yo, ¿cómo le digo a mi

mente y mi corazón, que crea que para Brasil 2014 sí vamos a trascender?

Son preguntas que no tienen 1 sola respuesta, o quizás,

no la tengan. Somos 110 millones de mexicanos, tenemos la liga mas lucrativa

del continente, un DT en el TOP 10 de los mejores pagados, equipos millonarios

que gastan al por mayor para traer a un "bulto" del extranjero, afición que va

a todas partes donde juega su selección, y aun así, no podemos, no podemos sacar

23 jugadores que jueguen al más alto nivel, no tenemos dueños ni directivos

ejemplares, no se tienen grandes canteras a excepción de Chivas, Pumas y Atlas,

no podemos ganar ni la copa América, y jamás, podremos ganar un mundial.

No pedimos la copa, sabemos que es difícil, solo

pedimos gente sensata a cargo, gente que quiera partírsela por México,

jugadores aptos, personas honestas y no mercenarios que exprimen al fútbol

mexicano y su afición.

¡VOLVIMOS A PERDER!

Y ya no es noticia, otra vez nos escupe la elite del fútbol mundial, esa

que tiene cabida para equipos que sí trabajan como Ghana y Uruguay. Hoy México

no llora, México yace resignado y ve cómo Javier Aguirre huye rumbo a Europa

con millones en las bolsas que bien pudieron haber ayudado para mejorar el

fútbol nacional.

Esta no solo es la historia de una persona, es la de

millones que ayer miraron cómo nuestro barco se volvía a hundir en 8vos de

final. Dicen que unos nacen con estrella y parece que México nació estrellado,

miles de aficionados vuelen a casa con la cara triste y los estados de cuentas

llenos de deudas, pero eso, no le importa a nadie, no le interesa a la FMF, no

le importa a Aguirre y menos a los jugadores, después de todo, les quedan 4

años para volvernos a ilusionar... y al final de todo ¡VOLVERNOS A TIMAR!

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