Un acierto la prioridad que de inmediato ha dado Obama a Haití, asignando miles de efectivos, hombres como tanques de autosuficiencia frente a la desnudez natural del despojado agradecido. Líder del pacto mundial para alimentar y reconstruir la pequeña nación destruida. Es una gran oportunidad en el campo de lo humanitario, de la salvación humana, para reafirmar ante su pueblo los valores por los que siempre luchó y que lo llevaron a la presidencia.
Por el lado que concierne a la ambición monetaria, siempre latente el insaciable interés de hacer negocio de las tragedias o celebraciones. Se convierte Haití en un punto regenerador económico. De forzado crecimiento, a cambio de qué. El levantamiento del país. La urgencia de expertos que lo lleven a cabo. Que los fondos asignados no los conviertan en menudencias. Se ligan financieramente. Haití, en el fondo de la sociedad continental, el ejército salvador, en el tope que comanda la opulencia. Una misión gratificante. Pero era ya este pueblo de siempre abandonado a su suerte rodeado por las murallas del mar antillano. Quizá los primeros balseros fueron haitianos lanzándose a la costa oriental de Cuba desde la colonia, donde es evidente la influencia francesa “patois”, versión haitiana del idioma francés. Los mexicanos no alcanzábamos a deducir su miserable existencia en manos de los eternos saqueadores del erario público, hasta que se nos comenzó a comparar con ellos en alguna ínfima estadística decadente. A la par que Haití, se decía. Lo peor en retraso socioeconómico educativo americano.
Va conociendo la gente el modo de gobernar de Obama. No reaccionario. Afable, aun en el caso de la oposición enfrentada a sus decisiones o declaraciones. Acostumbrado a negociar. Imperturbable. Aceptar y promover al apoyo de Bush y Clinton unidos a él en apoyo a la causa haitiana, en un cuadro ideal de armonía ante lo ojos de los estadounidenses, bajo el mismo manto solidario y pleno de camaradería, marca su estilo. Lo muestra asertivo, activo en la concertación que podría ser simulación pero no importa porque cumple su cometido. La capacidad para atraer a todas las partes hacia su halo, ha sido clave en su propuesta presidencial. Instar a los republicanos hacia el centro de la balanza. Invitando a la derecha a acercarse a la izquierda. O deliberadamente acercándose el demócrata hacia la complacencia de la derecha. Mismas habas se cuecen por doquier. El reto incumplido de los honorables ante la población: las acciones dirigidas hacia el equilibrio planetario, hacia aminorar el trecho de la desigualdad social, erradicando la miseria. La eventual conquista de la utopía tercermundista que los poderosos mantienen viva, permitiéndolo la sociedad.

NO CREO EN OBAMA.
vico on Lun, 01/25/2010 - 22:00