Me encuentro a poco más de 200 kilómetros de mi hogar.
Los brotes de violencia en La Sultana del Norte, me hicieron replantear mi
regreso a Monclova, Coahuila. Me instalé en un hotel sobre la avenida Gonzalitos.
Pasar la noche cómodo, sería lo menos que pudiera hacer para compensar mi
estadía accidental fuera de mi casa. Con mis actividades un tanto trastocadas,
encendí la televisión de la habitación 521, deseaba saber qué pasaba con los
bloqueos en la ciudad de Monterrey. Voy a MILENIO, y me encuentro la presencia
de Ruth Zavaleta. Sus argumentos en favor del Grupo México, respecto al
desalojo en Cananea, me hicieron verla como una neo panista consumada. Mariana
Gómez del Campo, quizá hubiera podido hacer un comentario revolucionario a su
lado. El desdén de Zavaleta por los Derechos Humanos y Laborales de los
mineros, me resultó tan incómodo, que decidí cambiar de canal. A fin de
cuentas, Ruth no resolvía mi necesidad de saber sobre lo ocurrido en la urbe
donde pernoctaría.
Al azar del zappeo, me encuentro con el programa Tercer
Grado. Jamás lo había visto. Por un lado, Ciro y Denise no me saben igual que
en Canal 40. De los otros participantes, ya tenía una idea muy bien definida.
En otro ángulo, ver "debatir" a personas
que trabajan para una misma empresa de comunicación, me suena un poco ilógico.
La elección entre la programación era muy pobre en mi
habitación. Después de Tercer Grado, podía elegir una película doblada espantosa,
lo cual me hizo volver al autodenominado "Canal de las Estrellas". Más tarde,
estuve dispuesto a apagar el televisor, Morfeo atacaba fiero. El nuevo segmento
de Tercer Grado, se refería a la tragedia de la "guardería" o bodega ABC.
Interesado en el tema, contuve el sueño y decidí poner atención.
Los gestos de Adela Micha eran de asombro, sin embargo,
los argumentos de Carlos Marín fueron espeluznantes. El moderador Leopoldo
Gómez, en un momento de la discusión, advirtió ponerse del lado de Marín, porque
"eran tres contra uno". Al poco tiempo, Gómez cambió al grupo de Carlos Loret,
Denise Maerker y Adela Micha. ¿Cómo no iba a quedar solo Marín? Dijo que el
dictamen del ministro Arturo Saldívar, estaba lleno de mentiras, cuando ha sido
elogiado por personalidades de gran calidad moral. Además, Marín sostuvo una y
otra vez que Juan Molinar Horasitas y Daniel Karam no tenían responsabilidad
alguna en el asunto.
A mi gusto, de manera tendenciosa, se puso a la mesa el
siguiente ejemplo: "Si un policía mata a alguien en el Distrito Federal, ¿sería
responsable Marcelo Ebrad?". Marín fue más allá y preguntó: "¿Por qué no
fincarle responsabilidad penal a los gobernantes en casos como este? Maerker le
espetó sorprendida: "¿Responsabilidad Penal?"
Con algunos matices, Maerker, Micha y Loret, sostenían
con firmeza que sí existía una responsabilidad de Molinar y de Karam, pero Marín
insistió hasta el absurdo en decir que no había algo que reclamarle a estos dos
personajes. Poco le importó a Marín, que los subalternos nombrados por Molinar
Horcasitas para dirigir las guarderías, eran una exdiputada del PAN, diseñadora
de interiores, y un ex diputado del PAN que su única aspiración era ser
presidente municipal. Ambos sin una sola idea de cómo administrar todas las
guarderías subrogadas del Instituto Mexicano del Seguro Social.
El descaro máximo de Marín, llegó cuando argumentó que el
asunto del ABC había sido un accidente, en el cual el plafón en llamas cayó
sobre los niños, y por ello no se pudo hacer nada. "Fue una tragedia como pasan
en todas partes"-exclamó-. Antes y después de este temerario y vergonzoso
argumento, Maerker y Loret le explicaron que había una recomendación (anterior
a la tragedia), explícita y por escrito, de quitar el plafón.
De igual manera, le manifestaron una y otra vez al
columnista de Mileno Diario, que la falta de elementos de seguridad en
la"guardería" bodega ABC, no era un caso aislado y por ello, existían
responsabilidades de Horcacitas y de Karam. Era su deber, supervisar los programas
de políticas públicas, tal como lo exige la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos.
Al final, todos parecieron concluir en que quizá no habría
viabilidad en el Estado mexicano, si nuestra Carta Magna eleva la
responsabilidad hasta el más alto funcionario, en casos como la tragedia de la
"guardería" bodega ABC.
Pienso que la inviabilidad de México no depende de su
Constitución. Muy por el contrario, nuestra preciosa carta fundamental, es lo
único que hoy nos da rumbo. Lo que hace inviable a México, son los funcionarios
ignorantes, faltos de preparación, y hambrientos de robar todo.