No es el
panismo ni el salinismo ni el priísmo el que desea que Andrés Manuel López
Obrador no sea el candidato de la izquierda; es el mismo perredismo que apoya
las aspiraciones de Marcelo Ebrard Casaubón el que anhela que AMLO no compita
en las siguientes elecciones.
Y tan
sencillo es entender que el PRI no tiene la menor intención de explotar las
declaraciones de Fidel Castro sobre El Pejeque hay versiones
en el sentido de que quieren que sea él, y no el Jefe de Gobierno del Distrito
Federal, el que encabece la candidatura de la izquierda en el 2012. La razón:
consideran que le pueden ganar fácilmente a AMLO, porque, según encuestas en su
poder, tiene más fortaleza Ebrard.
El ala del
perredismo que desea impedir la llegada de López Obrador a la candidatura a la
Presidencia de México es el más interesado en que se explote a todo lo que da
el apoyo que el comandante Castro le dio; de esa manera podrían relacionarlo,
como lo hicieron con Hugo Chávez, para decir que su eventual gobierno sería
igual al del dictador cubano.
Lo que pasa
es que se ha sobredimensionado lo que se dijo de López Obrador que han estado
apuntando hacia el lado equivocado. De nada les va a servir decir que el
panismo o el salinismo o el priísmo son los interesados en cuestionar a AMLO por
lo que escribió de él Fidel Castro. Porque no son ellos los que decidirán quién
será el candidato de la izquierda en las próximas elecciones; los que se van a
encargar de la selección son los mismos que apoyan las aspiraciones de Marcelo
Ebrard y quieren, a como dé lugar, que El Pejequede
disminuido de aquí a que se tome la determinación.
El debate
en torno a si Fidel Castro rompió con Salinas o si evidenció que hubo fraude en
las pasadas elecciones presidenciales es infructuoso, porque, como ya lo señalé,
eso no hará que AMLO sea, en automático, el candidato a la Presidencia de
México; lo que sí lo hará, sin embargo, es que logre convencer a las bases del
perredismo y, sobre todo, que Marcelo Ebrard, por el bien de la izquierda en el
país, decline sus aspiraciones y apoye a López Obrador.
Una última
pregunta. ¿A quién beneficia que se exploten las declaraciones de Fidel Castro
sobre Andrés Manuel López Obrador y se desacredite su persona relacionándolo
con el dictador cubano? Sencillo: no es ni el PRI ni el PAN ni los demás
fantasmas de una izquierda recalcitrante que a todos culpa de sus males. Ellos
tendrán sus propios métodos de selección y, en lo que respecta al PRI, están
convencidos de que Enrique Peña Nieto le ganaría cómodamente a AMLO.
La respuesta
es, desde luego, sencilla.
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