Quién sabe de dónde
salió ese dicho; pero cuando a alguien se lo está cargando la guayaba, así se
dice: ese ya anda chupando faros. La frase puede ser oportuna porque Felipe
Calderón (Lipe Botella) nos trae la excelente noticia que todos estábamos
esperando: "Les vamos ganando la guerra a los narcos".
La anterior
declaración la expresó Calderón en Bogotá, Colombia, durante su reciente viaje
a esos lares. Sus palabras no pudieron decirse en mejor lugar. En Colombia,
todos lo saben, ya se derrotó a los narcos. Ya no hay Cártel de Cali, ni de
Medellín, tampoco existe ya el cártel del Norte del Valle. No, los narcos
colombianos ya fueron derrotados. Los capos que hicieron fama y fortuna en el
negocio de la felicidad instantánea y fugazya están muertos, o en
la cárcel.
Sólo falta explicar
por qué más del 80% de la cocaína que se consume en el mundo, según reportes de
la ONU y de la propia DEA, se sigue produciendo en Colombia. Cabe aquí la frase
atribuida (al parecer falsamente) a Zorrilla: "los muertos que vos matáis,
gozan de cabal salud". Es decir, para estar muertos y derrotados, los narcos
colombianos se miran bastante saludables, ajuzgar por su
participación en ese mercado, tan competitivo. Pero aquí ya los vamos a
derrotar, igual que allá.
Secundando las
declaraciones de su comandante, Genaro García Luna, secretario de Seguridad
Pública, dijo que la mejor prueba de que la guerra ya se está ganando es la
pacificación de Ciudad Juárez. "Están disminuyendo los índices de violencia en
Juárez", dijo el secretario. Eso sí, mientras don Genaro decía tal cosa,
aparecieron otros diez cadáveres en las calles de esa ciudad. Quietos y en paz,
ya para siempre, los cadáveres de Juárez son prueba de que Genaro y Felipe no
se equivocan...la pacificación avanza.
El día de hoy, lunes
16 de Agosto, Felipe Calderón publica en Le Monde un artículo en el que le
advierte al mundo, cada vez más horrorizado por la violencia en México, que "si
ven polvo, es porque estamos limpiando". Nada más que el mundo que voltea hacia
México no ve polvo. Ve cuerpos humanos inertes, o partes de cuerpos, o pilas de
cuerpos; ve metralla, bloqueos, secuestros, retenes donde se masacran niños; ve
soldados matando estudiantes o violando ancianas. No, señor Calderón,
definitivamente, no es polvo lo que se ve.
A propósito de la
guerra de Felipe contra algunos narcos, circula en Ciudad Juárez una historia,
basada en hechos reales, a la que podemos titular "El Misterio del Pantalón
Café". La historia tiene el antecedente de que en las visitas, pocas, de
Calderón a la martirizada ciudad que lleva el nombre del gran liberal, se
necesitaron hasta diez mil elementos militares y policiacos para resguardar su
seguridad personal. Diez mil para cuidar a uno... y para lo que sirve el uno.
Bueno, pues en
Juárez dicen que Napoleón Bonaparte, invariablemente, se presentaba al campo de
batalla portando una chaqueta color rojo. Hacía esto el gran chaparro, dicen,para
cuidar la moral de la tropa. Si se diera el caso de que Napoleón resultara
herido, el color de su sangre se confundiría con el color de la chaqueta,
preservando el ímpetu de sus soldados. Por eso los juarenses se hacen la
siguiente pregunta: ¿Por qué cuando viene Calderón a Ciudad Juárez, siempre
porta pantalón café?... ¿estará relacionado el color de la prenda de Calderón
con la moral de sus tropas?... mmm... ¡qué misterio!