Las medidas contra cíclicas que en marzo pasado fueran anunciadas por el secretario de Hacienda Agustín Carstens y presentadas en cadena nacional por el mismísimo Felipe Calderón resultaron ser una broma pesada de pésimo gusto.
De antemano se sabía (hace algunos meses el mismo Carstens admitió que su plan “anticatarritos” no iba a funcionar, cuando aceptó que el catarrito se había convertido en A H1N1 y luego en tsunami viral) que dichas medidas en poco o en nada iban a ayudar a levantar la ya de por sí demacrada economía nacional, sino todo lo contrario.
Y mientras en México se hunde el barco (pronto veremos a las ratas saliendo en masa), mientras la cúspide mercadológica de los “mass media” nos sigue recetando que México sufre por culpa de la crisis económica “que vino de afuera”, vemos cómo a nivel internacional los países que hicieron la tarea comienzan a despegarse de México.
Hay tres factores que influyeron para que México fuera uno de los países más afectados por la crisis económica: el primero, la enorme dependencia que tiene nuestra economía de Estados Unidos; el segundo, la baja del precio del petróleo aunado a la baja en productividad reportada por Cantarell; y la tercera y más peligrosa, la incapacidad del Estado para tomar decisiones acertadas y a tiempo.
A más de 10 meses de aquel “lunes negro” en que se anunciara la quiebra de Lehman Brothers y que derivado de ello se colapsara la economía mundial, países como Alemania, Italia, Brasil, China, Japón y hasta el mismo Estado Unidos, entre otros, comenzaran a dar muestras de franca recuperación económica, México se encuentra tristemente (y firmemente) en el sótano continental.
De acuerdo a datos dados a conocer por el Grupo de Diarios América (GDA), la economía de México será la de menos crecimiento en este año. Para que nos demos una idea comparativa, mientras en el país se estima un crecimiento negativo de -7.2% con respecto a al año anterior; mientras el mismo estudio reporta que Brasil crecerá positivamente en un 0.33% y en Colombia se quedarán “tablas”, con un crecimiento del 0 por ciento.
Y aunque la mayoría de las naciones continentales van a registrar pérdidas, dicho margen se encuentra muy lejos del que se prevé para México: por ejemplo, el mismo estudio revela que en Chile el Producto Interno Bruto (PIB) registrará un -1.2%; mientras que en Costa Rica se estima una pérdida de -1.3%; y aún en un país como Venezuela (el cual también depende de su petróleo) el reporte del GDA estima un crecimiento de -1% a tasa anual durante el presente año.
¿Qué hicieron los otros países del continente que no hizo México? Muy sencillo: giraron la mirada hacia otros horizontes y con ellos diversificaron su mercado. O sea, marcaron una separación comercial con respecto a Estados Unidos y se concentraron más en Europa y Asia.
Errores de este tipo por parte del (des)gobierno de Calderón y su gabinete “timbiriche”, son lo que hacen que lo único que se le ocurre a Agustín Carstens para rellenar el boquete fiscal sea sacarse impuesto de la manga y aumentar algunos otros, sin siquiera preocuparse por aumentar la base de contribuyentes, ni pensar en inversiones a largo plazo. Si tan sólo alguien en los pinos se hubiera tomado la molestia de revisar la balanza comercial en estos tres años, se hubiera dado cuenta de que México llevaba años comprando más de lo que le vendía a sus socios comerciales. Por eso cualquier “catarrito” nos tumba en la cama de una sala de urgencias.
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Ahhhhh, que suave!!!!!
Flash domador de chairos on Jue, 10/08/2009 - 14:36