Ya está confirmado que Eduardo Yáñez será Juan del Diablo en la nueva versión de la telenovela “Corazón salvaje” y ahora sólo esperan el “sí” de Aracely Arámbula para quien está reservado el personaje de Mónica.
Para empezar, está difícil que Arámbula acepte la oferta del productor Salvador Mejía porque hacer una telenovela representa quedarse más de ocho meses en México o, donde sea que se vaya a grabar, y “La chule” tiene, además de dos hijos pequeños, un compromisote con Luis Miguel.
Pero el meollo del asunto es si en realidad es necesario volver a llevar a la pantalla una historia que se hizo en 1977 y luego el 1993, con un éxito inusitado.
De hecho, fue “Corazón salvaje” la historia que convirtió a Eduardo Palomo en ídolo de millones y lo animó a lanzarse como cantante. Y esta versión fue tan buena que en realidad todavía se repite en varios países provocando una reacción similar a la de su estreno.
Mejía tiene experiencia en eso de revivir viejas historias y convertirlas en éxito. Ya lo hizo con “La madrastra” (“Vivir un poco”, 1985 y “Para toda la vida”, 1996) y “Fuego en la sangre” (“Pasión de gavilanes”, 2003).
En cuanto a Eduardo Yáñez, a nivel personal me dejó mal sabor de boca después de su pobre imitación de Pedro Infante en “Fuego en la sangre”.
Tiene el temple y no es mal actor, pero para ser sinceros está demasiado visto. Hizo tres telenovelas al hilo y le vendría bien dejar descansar su imagen al menos unos dos años más.
En cuanto a la protagonista femenina, la presencia de Arámbula garantizaría rating porque todo mundo querría ver a la mujer de Luismi más por morbo que por su excelente nivel de actuación.
Y un punto muy importante es la villana Aimée cuyo papel está tan bien escrito que, a veces, le roba escenas a la estrella.
En fin. Veremos qué pasa.
Nostalgia
Durante el fin de semana de semana tuve oportunidad de sentarme a disfrutar del nuevo canal Clásico TV que se puede ver en cable básico y digital.
La verdad es un agasajo revivir aquellas series mexicanas que nos hacían disfrutar cuando éramos “jóvenes e inocentes”.
Qué entrañable fue ver a María Victoria en “Mis huéspedes” y qué risa con “Ensalada de locos”.
Cómo vinieron a mi memoria recuerdos mientras veía “Mi secretaria” y casi lloro al ver en pantalla a Amparito Arozamena en “Los Beverly de Peralvillo”.
Clásico TV es una maravillosa opción para todos aquellos nostálgicos de corazón que nos la hemos pasado suspirando por “La carabina de Ambrosio” y “El show de Alejandro Suárez”.
Cierto, hay también programas que nunca debieron existir como “Bartolo” o “El programa de Cepillín”, pero de ahí en fuera Clásico TV está buenísimo.

De acuerdo contigo
Fabiola A on Lun, 07/06/2009 - 18:16