Mediante la aplicación del más rancio estilo priísta, Calderón, y su porro golpeador García Luna, tomaron en medio de la noche, sin una requisa publicada en el Diario Oficial de la Federación y bajo el pretexto de "garantizar el servicio" las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro en varios estados de la república. Pasada la media noche el Diario Oficial de la Federación legitimó el golpe propinado por la fuerza federal en la forma de la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, desapareciendo de un plumazo a más de 45,000 empleos; liquidación que se estima tenga un costo al erario de más de 20 mil millones de pesos. ¿Cual crisis? ¿Cuál desempleo?
Los orígenes del conflicto del Sindicato Mexicano de Electricistas y el gobierno federal de facto se remontan poco antes de la última elección a dirigente del Sindicato, del que salió electo Martín Esparza Flores y a quién el Secretario del Trabajo, Javier Lozano (reconocido golpeador político) negó por órdenes de Calderón, la toma de nota al secretario recién electo. El gobierno federal de facto se encargó de ensuciar mediáticamente la elección, alegando, sin pruebas sustentadas, un proceso fraudulento en la elección sindical;
De la misma forma, y a la mitad de una crisis de gobernabilidad, Calderón aplica este golpe que pretendió ser suavizado por el endeble triunfo de una selección de futbol que sirve de instrumento mediático al servicio del estado; las consecuencias están aún por verse y pueden ser previsibles; sin embargo no deja de ser preocupante el comportamiento de Nerón que Calderón ha asumido.
Cualquier pronóstico de estallido social se queda corto ante la magnitud del actuar temerario de un gobierno que considera oportuno echar a la calle a más de 45,000 trabajadores sin considerar absolutamente nada, ni la crisis, ni el desempleo, ni la falta de oportunidades; ¿Cuántos de esos trabajadores son padres de familia? ¿Cuántos de esos niños cuyos padres laboraban en la empresa hoy extinta serán carne de propaganda que justifique la aplicación del 2% adicional al IVA destinado, paradójicamente, al beneficio de los niños pobres?
Calderón está tomando revancha en contra de quienes osan levantarle la voz o contradecirle en su borrachera de poder. Teniendo a un ejército irregular legalizado como policía federal y a un general sin estrellas (cómo bien dice la Rayuela de La Jornada de hoy) encarnado en García Luna, Calderón aplica ya, sin recato alguno, los modos, usos y costumbres que los dictadores estilan en sus episodios de megalomanía, reflejo de una personalidad inestable, violenta y autodestructiva.
De entre todas las malas decisiones de Calderón, esta ha sido una de las peores; es evidente que su disposición a negociar con los actores políticos es nula y sus arrebatos responden a un abandono al autoritarismo demasiado peligroso. Al parecer Calderón no piensa antes de actuar, ni escucha consejos, al parecer sólo hace o que hace y luego mira de soslayo mientras bebe.
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Uno o todos.
Anónimo on Lun, 10/12/2009 - 20:15