Cuando un famoso decide salir del clóset (sí, creo que todos
pensamos en Ricky Martin) crea gran revolución, hay quienes juran que ya lo
sabían, otros tantos que les sorprende, otros que los juzgan como depravados,
algunos otros a quienes les da igual, pero ¿Qué sucede cuando al que le toca
'salir del clóset' es uno mismo? Ahí sí que está más difícil, ¿no? Uno se
prepara por mucho tiempo, la primer persona a quien se lo dices es un parteaguas,
es el más difícil.
Yo no estoy totalmente fuera, mis razones tengo, pero me ha tocado
decirlo, justificarme, confesarme con personas muy cercanas y con familiares
que han sido de mi mayor confianza. La verdad es que cuando me acepté como
homosexual, quería decirle a todo mundo, luego uno entiende que no puede andar
por la vida diciéndolo, se te cierran muchas puertas, entonces aprendes a ser
más discreto, eso no significa que nunca lo haré, pero simplemente a veces uno
siente que debe esperar un poco, cuestiones personales, finalmente.
El salir del clóset implica una liberación, sí, pero es una
liberación que conlleva un momento de crisis, de caos, en la mayoría de los
casos. Una noche en una reunión entre amigas con dicha orientación, hablaban de
cómo les ha ido en dicho asunto, a todas las presentes en ese momento les ha
ido muy mal, está desde la decepción por parte de la madre -por lo general-
hasta la reacción del padre al correrte de la casa -por lo general-, es bien
difícil, te da mucho miedo el rechazo, por que no es rechazo por cualquier
cosa, es, simplemente, el rechazo por LO QUE ERES.
Entendemos, entonces, que uno se acepta, se quiere y es feliz con
lo que es y finalmente, si el de al lado no te acepta es por que el que tiene
el problema es él, falta de educación sexual, información, por miedo a ser gay,
tiene falsas expectativas sobre nosotros, o cualquier cosa del estilo, lo que
sí nos debe quedar claro es que, muchas veces al principio da tanto miedo ese
rechazo, aunque las personas que realmente te aman jamás te darán la espalda,
o, en el peor de los casos se alejarán por un momento, en lo que lo procesan y
volverán, pero el miedo a lo que pueda pasar es muy fuerte.
Ahora, con más de 4 años de haberme aceptado mi orientación, me he
dado cuenta de muchas cosas. Yo estuve en terapia un tiempo, me llevó una
relación que tuve, pero en la misma terapia entendí muchas cosas, entre ellas,
ahora me doy cuenta, del por qué yo era tan infeliz, siempre estaba triste,
deprimida, no me aceptaba, mi autoestima estaba muy mal, hasta que sucedió lo
inevitable, me acepté, acepté esa parte tan importante de mi vida que estaba
latente, que ni siquiera había pensado como posible. Yo siempre he defendido
los derechos de los demás, recuerdo que siempre me peleaba con las personas que
criticaban o discriminaban a los homosexuales, bueno, a la fecha, pero en el
momento en que me toca decir YO SOY GAY, ¡Qué difícil es! Ya no es defender a
los demás, aceptar a los demás, ahora es un proceso personal, pero creo que he
salido bien librada de esto, falta un gran paso, pero el trabajo personal,
finalmente el más importante, ya está hecho.
Sí, salir del clóset es una liberación, sin embargo, a veces
parece que la mejor guarida es el mismo clóset.