Ya es septiembre y estamos a unos días de celebrar el Bicentenario

de la Independencia de nuestro país. México, como otros países

latinoamericanos, ha intentado por diferentes causas y motivos llegar al

"desarrollo". Un desarrollo en políticas sociales, un desarrollo económico, un

desarrollo tecnológico; en fin, se tiene el "intento" del desarrollo o de al

menos sacar a México del hoyo. Y

pareciera que la palabra bicentenario se volvió más bien una palabra comercial

que invita a la población a ver duelos de boxeo, a celebrar con bebidas

embriagantes, el bicentenario se volvió la forma en la que las cadenas de

televisión mexicanas venden su marca con

imágenes hermosas del país junto a hermosas modelos que invitan a celebrar el

cumpleaños número 200 de un país que se "disputan" la oligarquía y el crimen

organizado- el cual manipula al menos un 71% de municipios mexicanos según una la Comisión de Desarrollo municipal de la cámara alta-,

la realidad que los medios muestran deja

mucho que decir ante la situación real

de México y ante su verdadera historia. En los anuncios del bicentenario

no vemos a los héroes nacionales vemos modelos y artistas; no recibimos un

mensaje que realmente inspire celebrar, recibimos imágenes que pareciesen más

una guía turística que un recuerdo histórico.

Pero esto no sólo se queda en los medios de comunicación, el

Bicentenario y el Centenario llegó a los libros de texto gratuitos que parecen

más revistas de temática general que libros de texto con propósito de

educación. Las hermosas portadas de la celebración esconden las pocas

correcciones y modificaciones "que llegaron a tiempo", disimulan las

mutilaciones y los errores que podrán justificarse en un "ahora los temas son

más concretos" ¿Pero acaso la mutilación tiene que ver con lo concreto?

Además, mientras que la publicidad del Bicentenario y el

Centenario hablan sobre libertad y el orgullo de ser mexicanos, organismos como

Freedom House (organización dedicada a la

investigación de libertades en el mundo) hablan de un México "parcialmente

libre" en materia laboral donde la gente tiene reducidas oportunidades de

empleo, los empleos de bajo perfil van en aumento, las negociaciones laborales

se ven amenazadas por la palabra despido y hay ciertos sindicatos que tienen

muchísimo más poder a pesar de su falta de credibilidad. Las condiciones

laborales siguen por debajo de lo humano, un salario mínimo de entre 50 y 60

pesos no son suficientes para mantener los gastos individuales y mucho menos

familiares, a esto se suman los trabajos donde los empleados deben aportar sus

propias herramientas de trabajo, donde las tiendas de raya siguen existiendo en

estados como Chiapas.

Pero las sorpresas siguen en nuestra temporada de festividades. La

inseguridad es el tema del día y lo ha sido durante los 4 años del actual

gobierno federal, nos inspiran a celebrar el arresto de algunos cuantos

individuos vinculados al crimen organizado cuando el problema se encuentra en

lo más profundo de la sociedad. Mientras tanto quienes celebran son aquellos

que de botín de "guerra" no sólo obtienen "oro" sino que también mujeres y

niñas que satisfagan sus necesidades; más de 28 mil muertos representan la

emoción de los festejos, y el miedo a no saber distinguir entre un militar y un

narcotraficante sin duda a de hacernos recordar los tiempos de "guerra" en los

que se desarrollo la independencia. Personas inocentes se han vuelto víctimas

en medio de los conflictos, ya no importa si es una zona residencial de

Guadalajara, un bar turístico en Cancún, una universidad en Monterrey o una

ciudad entera como Cd. Juárez, cualquier escenario es el "ideal" para la

violencia y el terror.

72 migrantes muertos parecen ser otro regalo de cumpleaños para

México. La posible demanda que presentará Honduras también lo es y la imagen

proyectada por México a nivel internacional va en declive a sus años como país

independiente. Y cuando muchos considerábamos que Centroamérica no era un lugar

seguro, ahora debemos tragarnos nuestras palabras ante la vergüenza de tal

crimen. Los medios y el Presidente juegan con nosotros en este tipo de casos,

se nos comunica la muerte del agente MP que estaba involucrado con la

investigación, y al día siguiente el Sr. Presidente nos hace saber que el

muerto no es muerto sino desaparecido con calidad de "vivo", ¿qué se puede

esperar ante semejante equivocación? Según la CNDH, aproximadamente en seis

meses han sido secuestrados 10 mil indocumentados, ya ni hablar de los

connacionales.

Lo

que es más grave es la falta de conciencia en la sociedad mexicana, pero en

ocasiones, la sociedad no debe recibir toda la culpa: un trabajo de 8 horas mal

pagado, más la atención a la familia, la urgencia de cumplir con las

necesidades básicas deja poco tiempo y ganas para ponerse a pensar sobre temas

que al fin y al cabo "van más allá" de lo que como individuos pueden hacer.

Pareciese que a 200 años de independencia, las élites siguen donde mismo,

controlando a las masas e inspirando festejos sobre eventos que sólo

beneficiaron a unos cuantos y, esos cuantos, no se molestaron en repartir los

beneficios; al fin y al cabo, la mayor parte de los muertos, civiles, soldados

y narcos, no son más que peones sin nombre en medio de un tablero disputado por

intereses.