Cuando Paco de Lucía era joven, los
bailaores les amarraban un hilito en la mano a los guitarristas, cuando ellos
así lo querían, lo jalaban para que dejasen de tocar. Esto nos lo platicó Paco
de Lucía, hace más de 12 años, por desgracia no recuerdo las fechas. Una gira
con Al Di Meola y Jonh McLauglhin.
Escuchar un duelo con éstos tres
guitarristas es como mirar tres aves al vuelo, la piel se eriza, ritmo gracia,
sencillez.
Recuerdo perfectamente estar sentada,
viendo a tres estupendos guitarristas, un año antes había escuchado a Paco con
su sexteto. Rubem Dantas, mi novio Jorge Pardo (a quien por cierto se lo hice
saber por aquellos tiempos. Él ignoraba que era mi novio, le he sido fiel como
se lo prometí, pues no he tenido otro novio platónico en toda mi vida), Charles
Benavente no estaba, se había lastimado la mano en un accidente.
Esa noche era especial, una larga espera en
el hotel Marriott había merecido la pena, hablar unos minutos antes en el lobby,
nos había valido que nos permitieran estar tras camerinos, así que conoceríamos
a tres maravillosos virtuosos de la guitarra.
Con la emoción, las luces apagadas anunciando
la presencia de los tres señorones de la guitarra, Paco, Al Di, y John, mi
emoción no daba lugar a más.
Comenzó el concierto, toda yo estaba en
estado de exaltación... recuerdo los aromas, la emoción de estar ahí, un duelo de
guitarras, repleto de pasión; me mantuvieron al borde del asiento. Los
silencios, las notas que repercutían a una velocidad vertiginosa; uno hablaba con
la guitarra, el otro respondía, mientras el tercero acompañaba. Una delicia, la
interpretación magistral.
Paco de Lucía nos contó que cuando lo
invitaron a formar el trío, no sabía leer música, así que se buscó la manera de
lograrlo, Al Di y John no tenían ese problema, principalmente Al Di al ser un
músico más de "escuela"
John nos platicó que de joven manejaba un
tráiler y siempre andaba con su guitarra para todos lados. En sus descansos
aprovechaba para tocar y estudiar un poco.
Al Di, admirado por el altar de muertos que
estaba en la parte trasera del Auditorio Nacional, solo me hizo comentarios al
respecto de la cultura mexicana y su conexión con la muerte. Sus manos cruzadas
en la espalda, sus lentes redondos, su mirada un poco seria. John me dijo casi
en secreto que Paco y Al Di habían discutido antes de entrar al escenario. Pero
que no me preocupara, después se les pasaba.
Paco de Lucía, además de ser reconocido por
su virtuosismo indiscutible como guitarrista, forma parte ya de la historia
musical en España. Además de ser un niño prodigio en su tiempo, tuvo la osadía
de transformar un estilo musical que mantenía tradiciones y costumbres bastante
profundas.
El flamenco es un género musical, sumamente
antiguo y arraigado a las tradiciones de algunas regiones de España como
Andalucía. Como toda cultura, generar un cambio o enriquecimiento es sumamente
complejo, pues es adentrarse a cuestiones muy profundas, tanto en lo social
como en lo ideológico. Paco de Lucía fue fundamental en éste sentido.
Rubem Dantas percusionista del Sexteto de
Paco nos platicaba como al aterrizar de Brasil en España, vio a Paco de Lucía y
con toda firmeza le dijo: "Paco yo quiero tocar contigo", así fue como el cajón
peruano fue introducido a los ritmos flamencos, ahora ya forma parte de casi todos
los tablaos del mundo. Las percusiones de Rubem han venido a dar un cambio
tremendo dentro del sonido de lo que se conoce como nuevo flamenco.
Gentes como Camarón de la Isla, Ramón de Algeciras,
Tomatito, por nombrar algunos; han conformado parte de éste sexteto, que de vez
en vez se transforma en septeto.
Las bulerías, tangos, cante hondo,
sevillanas, entre otros; son sonidos en extremo definidos. Paco de Lucía,
encontró la manera no solo de jugar, sino de involucrarlos con el jazz, con los
ritmos afros, con un bajo más ambiental y completo, cuando en el flamenco no se
estiliza el bajo. En fin, diré que Paco de Lucía es un verdadero descarado, que
se atrevió a vivir en medio de su desenfado y hacer su música superando y rompiendo
todas las barreras a su paso; haciendo despertar y renacer un género musical,
poniéndolo a prueba y superándolo en cada una de sus composiciones.
Paco de Lucía puede definirse de la
siguiente manera: maestro, descarado, pasional, descomunal, emocional e
intenso. Me puedo seguir con los calificativos, pero no termino. Solo diré que
quien ame la música y ame el flamenco, seguramente ama a Paco de Lucía sin
temor a equivocarme. Creo que Paco no tiene comparación y es de ésos músicos
que se dan cada cien años o más.
Un sonido armónico, va marcando el ritmo, los silencios, las pausas. Es comoseguir un camino, como andar en el bosque, en el momento menos esperadoaparecen los duendes, las hadas y todos los elementales en un movimiento defiesta y dolor, como el payaso que hace reír pero llora por dentro en su afánde mantener su desfachatez ante la vida. El grito de silencio hace callar a lospresentes. De pronto, la fiesta se detiene; el hombre más alto eleva su voz,alimenta las energías, cambia las cadencias, hace que las llamas de las fogatasliberen sus lenguas de fuego.Un grito de dolor, de desesperación dentro de la fiesta. Una mujer seductora poneorden y comienza de nuevo la orgía del sonido. Un ritmo, otro; la lucha de lasarmonías. Un silencio que se rompe con el movimiento circular de una mano, lashadas, las musas, las ninfas del bosque; bailan inmersas en el movimiento,pierden noción, giran sobre su eje. Los instrumentos irrumpen avanzandolentamente. Un trémolo perceptivo suena en las cuerdas de la guitarra, lasescalas suben y bajan vertiginosamente, acelerando los ritmos de los corazonesque escuchan, desencadenando un éxtasis final que no llega, que se hace más largoy más virtuoso, alcanza un límite aparentemente insostenible ¡para, de pronto!solo detenerse.