Quien descartaba

una revolución en México tiene qué reconsiderar su postura. Ya que tenemos

todas las variables que nos indican que pudiéramos estar entrando a una

revolución atípica. La gente no tiene pal camión, pero hay quien les regale

pistolas y balas para secuestrar a toda una ciudad como a Monterrey. Por lo

mismo, cualquiera que piense que la lucha contra la delincuencia organizada no

tiene los ingredientes propios de una revolución social está equivocado. El

caso es que no necesitamos que se declare la existencia de una revolución para

caer en cuenta que el reto que está presentando la delincuencia organizada

tiene la dimensión de un movimiento social inmanejable. Tan grande es el bache económico

social...

Todo se conjuga

para que el presidente Calderón sufra la "tormenta perfecta" en el que todas

las variables críticas del sistema tienen su sincronía o su "pico" al mismo

tiempo, creando una ola tan grande como un tsunami que amenaza con anular al

gobierno federal.

La razón para

pensar que la estrategia del presidente Calderón ha estado equivocada radica en

la frase célebre que hace dos años @ Alejandro_ Martí cuando sentenció de que "si

no pueden renuncien." Le han fallado varios miembros del gabinete de seguridad

al presidente y no han renunciado. Han fallado al país, por cobardía o colusión

varios gobernadores y no renuncian y ni los persigue la PGR. La crisis de

Monterrey es un ejemplo palpable de que algo ha faltado en la ecuación o

el cálculo que hizo el presidente Calderón al aventurarse con una solución

militar a un problema delincuencial. Las complicaciones que esta estrategia ha traído

son como alambres de púas que se multiplican y que hacen que la estrategia se

atore en vez de avanzar.

El problema lo

podemos describir de una forma clara y contundente y es la siguiente. El gobierno

tiene una idea totalmente divorciada y alejada de la verdad y de la realidad

que anima a la delincuencia organizada.

Nadie puede negar

que la estrategia del gobierno estriba en considerar la lucha contra delincuencia

como un problema de seguridad nacional, y por lo tanto se determinó sacar al Ejército

de los cuarteles para defender la soberanía y la existencia misma de la

viabilidad de la nación definiendo por un lado, que "los muertos" se

contabilizan y se contrastan con "las bajas causadas a los del otro bando". Es

decir, la estrategia del gobierno es simplista porque se reduce a llevar un

marcador que contabiliza los muertos, en la ilusa esperanza de que de pronto

queden extinguidos los narcos.

Del lado de la

delincuencia organizada, la visión de las cosas obedece una lógica de

comportamiento social dimensionado solo por la violencia y el consumo de

drogas...ya que es un modelo muy parecido a nuestra sociedad viable y semiperfecta,

copiado de nuestro modelo de organización social, en donde la impunidad es

nuestra norma de vida. Como sociedad predicamos con el ejemplo y nuestros hijos

son los receptores de todo lo que hacemos desde una infracción de tránsito,

a un maestro con una materia, no pagar impuestos, sobornar a un político para

obtener un contrato de gobierno y hasta la última... arreglar una elección

presidencial y asegurarte ante la vista de la nación y del mundo no solo que no

les pase nada a los participantes del fraude, sino que además se les premie a

la vista de todos desde puestos en la administración federal hasta millonarios

contratos gubernamentales... ¿Qué ejemplo estamos dando como sociedad? Es aquí

donde aprendió el delincuente: que todo tiene un precio... un policía

municipal 3000 por mes, un comandante estatal 25,000 por mes; un director de la

policía estatal 500 mil por mes; un procurador imagínense un gobernador...

súmenle. Y esto solo en el área de la prevención y policía... ¿Qué me

dicen de los ministerios públicos federales que integran mal las averiguaciones

para que con un simple amparo salgan el 70 % de los criminales del país en

menos de 8 meses... De los casi 89,000 detenidos por el Ejército y la Marina en

4 años cerca de 70,000 están ya en la calle por averiguaciones mal integradas o

por jueces que le ven con lupa el error al expediente... Es aquí donde las

cosas toman el tinte de movimiento social atípico..., no solo

porque México es un país rico mal administrado y sobretodo injustamente

manipulado a conveniencia de unos pocos. La delincuencia organizada se

nutre de la incapacidad de nosotros de querer ver la realidad y mucho menos

combatirla y alimentan sectores de la sociedad y del PRI que quieren y demandan

una tregua. A ellos, los NARCOS, dicen, se les puede controlar dejándolos hacer

su negocio además de que están trayendo divisas; ellos están generando empleos,

ellos están ayudando a que la gente coma. Los narcos a su vez, se demuestran

día con día que los gobernantes son corruptos, y no digamos los policías a los

que sobornan. En síntesis una verdadera aberración e hipocresía de nuestra

parte en el decir y el hacer.

Así logramos tener

dos visiones que no empatan en nada, fórmula perfecta para generar un motor de

movimiento perpetuo que alimenta recíprocamente sin noción alguna de límite que

no sea el colapso de uno de los componentes. Para acabarla de amolar, la

TRAICION de la oposición, o llámesele el deseo de cobrarle todo lo posible por

el resultado electoral que aún no digieren ni perdonan, lleva a todos los demás

actores políticos a criticar la estrategia de Calderón, sin proponer una

solución alternativa que no sea el suicidio colectivo de la legalización de las

drogas o el concubinato con las mafias como hasta hace unos años el PRI lo

manejo por décadas. Así la oposición, se aprovecha de la debilidad de los

resultados del Presidente Calderón para frotarse las manos y soñar con regresar

a Los Pinos como es el caso del PRI.

El viernes 27, el

Departamento de Estado de los EUA ordenó a su personal y a sus funcionarios que

pongan a salvo todos los menores de 18 años. Consideran que la ciudad de

Monterrey:ha dejado de brindar el mínimo de seguridad a los

estadounidenses. Supimos que el primer grupo de ciudadanos americanos salió el sábado

escoltado por un convoy del ejército rumbo a la Cd de Laredo, Texas. Esta

recomendación está a tono con mi columna del jueves 26 en la que señalé las

razones por las cuales Monterrey está destinada a ser el campo de la GRAN

batalla por el control de México. Es aquí en Monterrey, donde los narcos adquieren

el deseado don de la invisibilidad, una ciudad de 5 millones de habitantes con

11 municipios conurbados, ipolicias municipales todas absolutamente todas al

servicio de narco!, y donde el Ejército tiene limitaciones muy grandes en los

enfrentamientos, más ahora con el antecedente de los muertos del Tec.

Claro que la invisibilidad la logran con la ayuda de las policías locales

y una red de halcones que suman miles tan solo en Monterrey... o como algunos

de ellos creen, con rezos a la Santa Muerte.

Curiosamente no se

piense o concluya que estoy condenando la estrategia del presidente Calderón.

Desde mi punto de vista, la falla del presidente no está en haber metido al

Ejército y la Marina, sino en haberse quedado corto en el diagnóstico de las

opciones que el narco tenía a su disposición como estrategia de contraataque,

incluyendo sus alianzas políticas con más de media docena de gobernadores en

los estados claves del trasiego de la droga, además de la desleal oposición del

PRI en un tema que involucra la sobrevivencia del país.

El presidente está totalmente solo políticamente hablando, mientras que

la sangre rueda cada vez más espesa en las calles de Monterrey y de todo México.

Tanto narcos como oposicionistas juegan y le apuestan al desgaste del

Presidente y se inyectan fuerza mutuamente en una espiral de locura que solo se

explica en un marco político nacional tan quebrado moralmente como la moral de

los narcos a los que la oposición parecen celebrarles su audacia y creatividad

para generar muertes.

El punto débil de

la estrategia del presidente no es otra cosa que la falta de apertura del presidente

mismo. Este no es un presidente que esté abierto por más que lo parezca en

público, sino todo lo contrario, es un comandante en jefe que en la medida que

el marcador político- mediático se le vuelve más adverso, se va cerrando más y

más, como lo demuestran los últimos nombramientos, especialmente el del

secretario de Gobernación y del secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional.

Ambos buenos amigos, pero sin la experiencia para los momentos que vive el país.

Esta característica

del estilo personal del presidente Calderón es finalmente el talón de Aquiles

de toda la estrategia presidencial, insisto que se quedó corta como respuesta

ante una delincuencia que resultó muy bien organizada con alianzas políticas en

estados estratégicos del país y totalmente insensible a cualquier noción de

respeto al sufrimiento humano y la preservación de la vida.

La estrategia

correcta es empezar limpiando la casa, pues el poder es concéntrico. Cada

funcionario corrupto alberga a veinte narcos. Cada policía chueco neutraliza a

veinte derechos. Cada gobernador torcido neutraliza la presencia de 2,000

soldados en su estado; y hay muchos a los que hay que enderezar y los soldados

no alcanzan para cubrir todos los estados donde el Narco controla a los

gobernadores.

La solución a la

delincuencia requiere muchísimas otras estrategias para frenar la baja

solidaridad que el pueblo siente hacia el gobierno federal. Hay que ir contra

los gobernadores corruptos y tolerantes de narcos. Mientras el Presidente no

entienda esto, el problema solo se hará peor y peor y todo indica que seremos

todos los mexicanos los que paguemos por las fallas en el diagnóstico. Si en

dos años no pudieron, en los dos que faltan se requiere de un verdadero milagro

para darle la vuelta a la situación. Ningún reloj se está deteniendo para

esperar a que el presidente se decida.