El anuncio del “plan anticrisis” hecho ayer por Felipe Calderón, el tercero que lanza este gobierno de facto, no hace más que confirmar lo que siempre se ha sabido: que los panistas en el poder han sido incapaces de gobernar, que han sumido al país en una crisis de proporciones colosales, que sólo están ahí para velar por los intereses de los grandes empresarios nacionales y extranjeros, y que son unos mentirosos redomados.
En efecto, ¿no era apenas hace unas semanas que Agustín Carstens, secretario de Hacienda, hablaba de la crisis en Estados Unidos y decía que la economía mexicana era tan sólida que apenas le daría si acaso “un catarrito”? La soberbia del ¿ex? funcionario del Fondo Monetario Internacional se estrelló contra la realidad, cuando la crisis mundial nos alcanzó de lleno, pero además con el agravante de que esto se le estuvo advirtiendo a Calderón desde meses atrás y no hizo nada para prevenir la debacle.
En el colmo del cinismo, los que apenas ayer negaban que hubiera una crisis, y que presumían la fortaleza de la economía nacional, hoy salen a cacarear las 25 ocurrencias que pomposamente llaman “plan anticrisis”, entre las que destacan el congelar los precios de los combustibles. Sería cómico si no fuera para llorar: congelan el precio de la gasolina después de haber autorizado treinta y siete aumentos de su precio el año pasado. Dijera el otro: ya p’a qué… Pero además, no he escuchado a un solo panista desgarrarse las vestiduras por estas medidas “populistas” y “comunistoides”, como hubieran sido sin duda calificadas si las hubiera propuesto Marcelo Ebrard, por decir algo. Según estos hijos bastardos de Milton Friedman, que el gobierno (así sea uno ilegítimo y de caricatura como el que tenemos) intervenga controlando precios, es aceptable en este caso, porque… pues porque lo hace el “gobierno” panista. Hipocresía pura.
Por supuesto, los medios de comunicación tradicionales, electrónicos e impresos, en su mayoría se han dedicado a quemarle incienso a Calderón y alabarlo por sus “dotes de estadista”, merced a la vacilada de plan que presentó. “Gobierno” y medios ven esto como una oportunidad de legitimar al pelele, y a eso le apuestan, sin darse cuenta que nadie puede legitimar a un delincuente electoral producto de un fraude. Pero hacen su luchita, pobres.
A final de cuentas, lo que Calderón presentó ayer fue un conjunto de medidas desesperadas para tratar de paliar la crisis económica que, para su mala pata, se cierne sobre los mexicanos justo en año electoral. A estas alturas, es como querer combatir el cáncer con una aspirina. Nada logrará con estas medidas, pues lo que pudo preverse a tiempo no se hizo. En todo caso, habrá que estar muy atentos a cualquier posible desvío de recursos que hagan los panistas con fines electorales, algo no descartable en un “gobierno” corroído por la corrupción y el cinismo.
Tilichero: Ahí viene la represión: ayer fueron los escoltas de Andrés Manuel López Obrador. ¿Y después? ¿Viene la dictadura de Minimiliano?

el señor don andres manuel lopez obrador
salmo 23 on Vie, 01/09/2009 - 22:04