"Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte":Platón.Elresistirse o negar una afirmación tan subjetiva que Platón señaló, nos haceirnos hacia la realidad en la procuración y administración de justicia ennuestro país.Paranadie es desconocido, que quien no tiene la posibilidad de contar con unadefensa jurídica adecuada, se encuentra de manera automática en el supuesto devíctima; cuando el acceso a la justicia constitucionalmente es un derecho delgobernado y una obligación del estado a proporcionarla; sin embargo, el generarjusticia en la gran mayoría de los casos, se reduce al costo profesional ligadoa la calidad de las argumentaciones legales; y en otros, tristemente, a lasdádivas entregadas a los investigadores, árbitros y sus auxiliares.Elconcepto gramatical y filosófico de justicia, cada vez está más lejano de suaplicación real, más absorto aún de las clases sociales marginadas y delmexicano común. La percepción de la sociedad es muy negativa y confusa, ya quese relaciona a la justicia con violencia, justicia con igualdad social,justicia con equilibrio económico, justicia con unidad nacional.Sócrates, dice que lajusticia es una virtud porque la justicia es sabiduría y virtud, y el hombrejusto es sano y bueno; mientras que la injusticia implica ignorancia, y elhombre injusto es malo, vicioso e ignorante. Además, el hombre justo no quiereaventajar a sus semejantes, mientras que el injusto sí"Entendemosque la justicia es la búsqueda del bien común y del bienestar conjunto, lainjusticia es entonces el beneficio de algunos en perjuicio de otros.No significaque en una contienda o controversia judicial, el condenado o el absuelto,tengan que necesariamente ser víctimas o victimarios por no ver suspretensiones resueltas a su favor. Pero el lograr el equilibrio ético, legal,circunstancial y real, demanda de profundas acciones que hagan de la justicianacional un ente de extrema confianza, hoy tristemente no lo es, salvoejemplares excepciones.El denostar ala justicia sin motivos; calumnia, ofende, difama; cuando estos calificativossobran, se asiente sin miramientos. Nuestra justicia nacional esta violentada;los temas más sensibles como el secuestro y homicidio de jóvenes; más de 24,000mexicanos asesinados por una guerra sin razón en menos de 4 años; 49 bebéscalcinados, muertos, y otros 70 más con secuelas de por vida, gobernadoresimpunes; víctimas, víctimas y más víctimas, sin culpables, sin estado dederecho, absoluta falta de presencia del estado mexicano, como la ciudadanía lodemanda, estamos ante el umbral del "Estado fallido".Los casosmediáticamente más nombrados, son los que conocemos, las cifras oficiales; ¿Peroel anonimato involuntario? ¿Cuántos más sin voz habrá? ¿Cuántos por ignoranciao resignación, prefieren no alzar la mano? ¿Cuántos no son, ni serán parte delas estadísticas?Aunqueresulta inverosímil pensar en una justicia plena y plural, debe ser estandartede ¡nosotros¡ los obreros del derecho, el lograrla para la gran mayoría,debemos encabezar como abogados la lucha de la justicia para todos, abolir laimpunidad como costumbre y crear diques al paso de los promotores de lacorrupción, la división y la inmoralidad.La madre delos problemas de nuestro país se llama ¡impunidad!, pero ésta tiene su origen ysoporte desde el estado, los gobernantes que la toleran y promueven o ignoran,son los principales responsables de que la percepción sobre la justicia sea sinónimode ¡IMPUNIDAD!El incrementoescandaloso de la violencia y de la delincuencia común y organizada, no es otracosa que la vía de fácil acceso a una actividad económica, aunque ilícita, laúnica opción, para quienes no tienen nada que perder.Ante laincertidumbre del futuro, muchos jóvenes ven como alternativa de vida, elintegrarse a las filas de los cárteles del narcotráfico, en cualquiera de suscélulas; ¿cómo cambiar o eliminar tal elección? Algunas de las vías, puedenser: modificar la percepción que del país y la justicia se tiene, tendiendo lospuentes necesarios para el acceso a la educación, al empleo digno, respuestasestatales congruentes y la creación de legislaciones novedosas adecuadas a lostiempos actuales.Reparar eldesgarrado tejido social en todos los niveles, fomentar permanentemente elrespeto al marco jurídico y a las instituciones; cambiar radicalmente laestrategia económica para que el país crezca como hoy lo hacen las grandeseconomías emergentes; recuperar el liderazgo latinoamericano, que tanto tiempo ytrabajo costó tener y en menos de 10 años perdimos.Estamos enuna etapa nacional histórica, por los aniversarios del centenario de larevolución y bicentenario de la independencia, hay mucho que celebrar yrecordar, pero también una lista interminable de rezagos sociales, políticos yeconómicos por alcanzar, nos regocijamos del festejo, ¿debe ser una fiesta?, oun punto de partida para reflexionar y ser fríos, para reconocer que nos faltamucho para madurar como sociedad unida, tolerante, moderna, solidaria, patriotay comprometida.La vida y muertede muchos pensadores e intelectuales ha marcado la conciencia nacional, pero cuántosMontemayor, cuántos Monsiváis, cuántos Saramago, necesitamos para continuarsiendo sensibles a la realidad nacional, su reciente pérdida, limita laposibilidad de contar con valiosas opiniones de imparcialidad, calidad ytransparencia, su legado nos deja una suma de principios que como nación nodebemos olvidar y sí practicar en los distintos ámbitos de nuestro actuar.México seencuentra lacerado, enfermo de violencia e impunidad, hemos observado que lospolíticos se han preocupado más por alcanzar el poder, que por el riesgo socialque ha generado la inseguridad, los asesinatos de candidatos a cargos deelección popular, como el de la gubernatura de Tamaulipas, es el preámbuloinfrenable hacia lacolombianización. En el Medellín y Bogotá de los años 80´s y90´s, ocurrió exactamente lo mismo, homicidios de candidatos, de jueces,magistrados, militares, policías yciviles inocentes; la participación de narcodiputados en la política colombiana,conocidos por todos e intocables. La mezcla fatal, ocurrió cuando a loscárteles, se sumaron fuerzas terroristas que fabricaron e hicieron explotarbombas en tribunales, aviones, centros comerciales, educativos, y la posteriorcreación de diversos grupos paramilitares, que a la fecha, se estima tienen amás de 4,200 personas secuestradas... todo ha sido producto de la impunidad, lainjusticia y la falta de voluntad política.En la obra, "Elsujeto y el poder" de Michel Foucault, este gran filósofo francés, señaló que "elpoder debe ser productivo, generar placer implícito, debe mover a la sociedad, ytener la capacidad de planeación y de estrategias necesarias para el biencomún; señala, que las personas, deben estar desprovistas del deseo de hacerdel poder una propiedad y que sea literalmente utilizado el poder sin fines delucro, sin interferencias en lo socio- económico".Comparte que:"todo conocimiento es una construcción infinita del paso del saber a través delas personas, de los libros, de la madre hacia el hijo, lo que a través de laobservación pudimos observar y prever, así como encajarnos en las normas decómo deben funcionar nuestras acciones. Los valores de la obediencia serelacionan estrechamente con la productividad en nuestra sociedaddisciplinaria." (concluye la cita)El poderejercido desde el estado, tiene que seguir los principios básicos, de ser lainstitución que monopoliza el uso de la fuerza legítima. Este concepto alude auna importante función que es la abolición de la venganza o justicia privada,lo contrario a esta aseveración es el "Estado fallido".Los que nocrean que estamos en este supuesto, estarán condenados a repetir laslamentables historias de los países que lo han sufrido, hoy es momento dedespertar al "León dormido" ¡basta ya¡ de complacencias e indiferencias,tenemos la obligación moral, profesional y nacional de participar activamenteen la reconstrucción de nuestra nación, tenemos un solo destino, es ¡México¡son nuestros compatriotas y nuestros hijos; nos merecemos un país de primernivel, competitivo, justo, democrático, en paz, moderno, y por encima de todoque viva dentro del estado de derecho.Somos losabogados los que tenemos que convocar a la refundación de nuestrasinstituciones primordiales, a dar el ejemplo de civilidad y de certeza, somospunta de lanza para evitar que nuestropaís sufra los embates del hambre del poder ilegítimo; somos pues, losgeneradores de la cultura de la legalidad que México tanto necesita.Muchasgracias.El autor, licenciadoen derecho, pronunció este discurso ante el Colegio Mexicano de Abogados el 12de julio de 2010