Le tengo apostado a
un amigo que a Felipe Calderón lo vamos a terminar de conocer por palabras de
Vicente Fox y viceversa.
¿Por qué digo
acabar de conocerlos? Porque hasta hoy los mexicanos no sabemos de sus
verdaderas ideologías, relaciones políticas, intereses, pasados y, sobre todo,
acciones.
No olvidemos3
circunstancias:
Que lo suyo lo suyo
no es ser amigos.
Que un año y medio
antes de julio del 2006 estuvieron peleados y Calderón debió renunciar como secretario
de Estado de Fox, este le ayudó a ser presidente y a asumir elcargo solo
para cumplircon aquellode que "la primera obligación de un
presidente es mantener en el poder al partido que lo llevó a él", pero en
ambos subyacen diferencias irreconciliables que comienza a salir a la luz.
Que al término de
su mandato Fox estaba solo, como lo comienza a estar Calderón, por eso se alía
hastaconlos chuchos.
Mi apuesta no es
porque les confiera una gran valentíapara llegar al final de las cosas
(De la Madridtampoco la tuvo yaceptó estar demente para no pelear
con Salinas), la finco enla imprudencia de Foxy enla falta de
preparación de ambos para darle resultados a un país como México.