Uno de los estados con más alegría y diversión de la República Mexicana es Veracruz, por su gente amable, su música, sabores y paisajes. Y uno de los puntos donde se concentran todas estas cualidades es en el Puerto de Veracruz.
Lo ideal para viajar al Puerto es llegar en automóvil, así podrás recorrer mejor la ciudad para conocer todos los sitios de interés. Desde el Distrito Federal son unas cinco horas de camino, está a 405 kms. de distancia y de casetas te gastarías $427 por lo que resulta mejor que viajar en autobús, aunque también puedes llegar en avión.
Una vez tocando el Puerto de Veracruz es inevitable sentirte alegre, es algo en su ambiente, en la brisa del mar, el sol y el calor de la ciudad. Durante el día lo más recomendable es visitar los lugares turísticos del Puerto, como los museos, puedes comenzar por conocer la historia del lugar en el Museo de la Ciudad de Veracruz, después darte una vuelta por el Museo Histórico Naval donde conocerás los uniformes, armas y barcos de la armada de México a través de los años.
Luego puedes ir al Acuario ubicado en Playón de Hornos, una de las más bellas y ricas playas del Golfo de México. El Acuario de Veracruz es famoso por sus instalaciones y porque aquí podrás admirar una gran cantidad de especies propias de la región y otras tantas provenientes de diversas partes del mundo. Desde mojarras, pulpos, langostas, peces exóticos, pirañas, tiburones y hasta pejelagartos que observarás en un ambiente natural a través de magníficas peceras enormes que te hacen sentir que casi estás nadando juntos con ellos.
Playón de Hornos, además de tener el Acuario, es uno de los lugares más seguros para nadar; las playas de Veracruz son otro de los atractivos principales del Estado y cerca del Puerto hay varias, como Playa Regatas, Playa Villa del Mar -la más popular del Puerto donde se practica béisbol playero-, Playa Martí y Costa de Oro, Los Arcos y El Penacho del Indio, de las playas más hermosas de Veracruz.
Un lugar que debes visitar con calma es San Juan de Ulúa, que simplemente verlo de lejos resulta muy atractivo y estar dentro es impresionante. Este fuerte se construyó entre los siglos XVI y XVII para defender el Puerto de los ataques marítimos. Con el paso del tiempo fue cambiando de fuerte a centro comercial, luego a cuartel y finalmente a cárcel; dentro de sus sombrías mazmorras estuvieron encerrados personajes célebres -entre ellos el famoso bandido que ayudaba a los pobres conocido como Chucho "El Roto" -, quienes sufrieron los estragos de la terrible humedad y el calor sofocante de esta construcción, que podrás sentir durante el recorrido por los calabozos que se conservan actualmente.
Después de volver a la libertad y al sol, lo mejor es buscar un lugar dónde comer. A orillas del mar hay muchos lugares deliciosos para disfrutar un pescado fresco al ajillo o un exquisito cóctel de camarón acompañado de una michelada, mientras escuchas sones jarochos que llenan el ambiente de alegría con el primer acorde del arpa.
Por la tarde es ideal visitar la Plaza de Armas para que veas a la gente bailando danzón y te contagies del ambiente festivo aunque no te animes a bailar. Luego puedes dirigirte hacia el malecón, caminar y contemplar el atardecer durante el paseo. El malecón es el lugar favorito de visitantes y lugareños, las familias pasean con los niños, las parejas van tomadas de las manos y los jóvenes comienzan -y terminan- la fiesta aquí; en el malecón el movimiento nunca acaba y podrás encontrar gente a cualquier hora del día y hasta la madrugada, tomando cerveza y escuchando música en sus coches.
Antes de que el día termine, si decides irte a descansar o quieres ir a alguno de los bares y antros que forman parte de la efervescente vida nocturna del Puerto, primero tienes que pasar por el famoso Café de la Parroquia, si no te tomas un lechero en la Parroquia es como si no visitaras Veracruz. Este café siempre está lleno, así que seguro te tomará de 20 a 40 minutos encontrar mesa, pero su café con leche servido en vasos de vidrio y elaborado en cafeteras antiguas, tiene un sabor inigualable. Tomar un típico lechero y escuchar la música de la marimba mezclada con el sonido de las olas del mar, al calor de la noche, son placeres que sólo el singular Puerto de Veracruz puede ofrecer y que seguro harán que regreses más de una vez.

su gente
JOSÉ ANGEL COTA GIRÓN on Vie, 04/10/2009 - 12:09