20 de May, 2009 - 05:00
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La capital de Yucatán, Mérida, es una ciudad que lo tiene todo para enamorar al turista: bellezas naturales, cenotes, cultura, arqueología maya, antiguas haciendas, arquitectura y una de las gastronomías más exquisitas de la República Mexicana.
Para llegar a Mérida lo más cómodo es viajar por avión, y aprovechando que las tarifas aéreas siguen bajas, el boleto redondo te saldría en unos $3,700 aproximadamente para la temporada de verano.
Uno de los primeros lugares a visitar es el centro histórico de la ciudad para entrar en ambiente, incluso hay visitas guiadas gratuitas de lunes a sábado, salen a las 9 de la mañana del Palacio Municipal y te llevan a conocer la Plaza Grande, la Catedral de San Ildefonso que es la más antigua de América, la Casa de Montejo con su hermosa arquitectura, la Antigua sede del Museo de la Ciudad y el Palacio de Gobierno con su característica fachada blanca, un color que por cierto predomina en edificios importantes, museos e iglesias, de ahí que a Mérida se le conozca también como "La ciudad blanca". Este paseo es muy completo y sin costo alguno, muy recomendable para conocer la ciudad y su historia. Además en los últimos años se ha realizado una tarea de rescate del centro histórico, hay que visitarlo.
Otra opción para recorrer la ciudad es el autobús turístico, este servicio sí tiene costo y te llevará a conocer los lugares más distintivos de Mérida que no se ubican en el primer cuadro de la ciudad. Por ejemplo, templos coloniales, edificios históricos y el famoso Paseo de Montejo, el cual debes conocer sea por tu cuenta o en un tour, porque es una belleza con sus edificios antiguos de estilo francés; en esta avenida podrás conocer el Museo del INAH ubicado en el Palacio Cantón, un hermoso edificio blanco, y el famoso Monumento a la Patria inaugurado en 1956, elaborado en su totalidad en piedra blanca tallada y lleno de simbolismos que representan las etapas más importantes de nuestra historia: la colonia, la independencia, la reforma y la revolución.
Además de arquitectura, mansiones, museos y monumentos, en el Paseo de Montejo hay restaurantes, cafeterías, bares, hoteles y tiendas. Este es el lugar perfecto para caminar en la tarde, cenar, tomar un café o una cerveza después de un largo día de turista y cuando el cálido clima de Mérida refresca un poco al anochecer.
En los alrededores de la ciudad están las zonas arqueológicas, para conocerlas hay que dedicarles por lo menos un par de días para visitar las principales como Dzibilchaltún, que está a 10 minutos de Mérida, el complejo arquitectónico de Chacmultún, Kabalpak y Xetpol, la ciudad de Aké y, por supuesto, Chichén Itzá.
La visita a Chichén Itzá es de un día completo para que puedas recorrer lo más posible, los domingos la entrada es libre (para mexicanos con credencial de elector) y la visita será bastante larga. Al principio del paseo te recibe el impresionante Castillo de Kukulcán, después hay tanto que ver que puedes comenzar con el Templo de las Mil Columnas, el Juego de Pelota, el Templo de los Guerreros, el Caracol y el Cenote sagrado que es impactante, no sólo por sus 60 metros de diámetro, sino por el significado que tenía para la civilización maya, porque es un regalo de la naturaleza y porque ha permanecido a través de los siglos.
Sin duda Chichén Itzá es una maravilla, pero es una verdadera lástima que algunas partes estén descuidadas, sucias y sin vigilancia, el mismo alboroto que se hizo para que fuera una de las "Nuevas Maravillas del Mundo" se debería hacer para mantenerlo en perfectas condiciones, siendo que recibe tanto turismo nacional e internacional. Orgullo es tener una maravilla, un patrimonio de la humanidad, pero más orgullo es cuidarlo y protegerlo.
Al terminar el recorrido si te queda energía -y tiempo- puedes visitar el Museo de Sitio para completar tu visita. Eso sí, una parada muy recomendable es comer en el restaurante que está saliendo de Chichén Itzá, seguro te darán un volante para que lo visites, y de verdad que está muy rico todo, tienen un delicioso buffet de comida yucateca con sopa de lima, cochinita pibil, panuchos y una rica salsa de chile habanero para acompañar tus platillos.
De regreso a Mérida puedes programar una visita a los cenotes cercanos a la ciudad, hay un bello cenote de agua cristalina muy cerca de Mérida, en Dzibilchaltún, y si quieres hacer una visita más completa contrata con anticipación un tour a los cenotes.
No olvides conocer la zona de las antiguas haciendas, muchas comenzaron con la ganadería, pero durante el auge del henequén en el siglo XIX se dedicaron a extraer e industrializar la fibra del henequén. Al terminar la etapa de apogeo económico la mayoría de las haciendas fueron abandonadas, con el paso de los años algunas han sido rescatadas para convertirlas en hoteles de lujo o restaurantes como las haciendas de Santa Rosa, Temozón Sur, Uayamon y San José Cholul. Puedes organizar un recorrido por algunas haciendas para conocer el esplendor de aquella época.
Antes de regresar a casa date una vuelta por Puerto Progreso para descansar en la playa, disfrutar el sol, la brisa del mar y comer en el malecón. O que tal un paseo por Celestún, una reserva especial de la biosfera que te sorprenderá con su diversidad de flora y fauna. Con una visita a las playas de Yucatán tu viaje a Mérida estará completo, una hermosa ciudad para conocer y regresar más de una vez.
Para llegar a Mérida lo más cómodo es viajar por avión, y aprovechando que las tarifas aéreas siguen bajas, el boleto redondo te saldría en unos $3,700 aproximadamente para la temporada de verano.
Uno de los primeros lugares a visitar es el centro histórico de la ciudad para entrar en ambiente, incluso hay visitas guiadas gratuitas de lunes a sábado, salen a las 9 de la mañana del Palacio Municipal y te llevan a conocer la Plaza Grande, la Catedral de San Ildefonso que es la más antigua de América, la Casa de Montejo con su hermosa arquitectura, la Antigua sede del Museo de la Ciudad y el Palacio de Gobierno con su característica fachada blanca, un color que por cierto predomina en edificios importantes, museos e iglesias, de ahí que a Mérida se le conozca también como "La ciudad blanca". Este paseo es muy completo y sin costo alguno, muy recomendable para conocer la ciudad y su historia. Además en los últimos años se ha realizado una tarea de rescate del centro histórico, hay que visitarlo.
Otra opción para recorrer la ciudad es el autobús turístico, este servicio sí tiene costo y te llevará a conocer los lugares más distintivos de Mérida que no se ubican en el primer cuadro de la ciudad. Por ejemplo, templos coloniales, edificios históricos y el famoso Paseo de Montejo, el cual debes conocer sea por tu cuenta o en un tour, porque es una belleza con sus edificios antiguos de estilo francés; en esta avenida podrás conocer el Museo del INAH ubicado en el Palacio Cantón, un hermoso edificio blanco, y el famoso Monumento a la Patria inaugurado en 1956, elaborado en su totalidad en piedra blanca tallada y lleno de simbolismos que representan las etapas más importantes de nuestra historia: la colonia, la independencia, la reforma y la revolución.
Además de arquitectura, mansiones, museos y monumentos, en el Paseo de Montejo hay restaurantes, cafeterías, bares, hoteles y tiendas. Este es el lugar perfecto para caminar en la tarde, cenar, tomar un café o una cerveza después de un largo día de turista y cuando el cálido clima de Mérida refresca un poco al anochecer.
En los alrededores de la ciudad están las zonas arqueológicas, para conocerlas hay que dedicarles por lo menos un par de días para visitar las principales como Dzibilchaltún, que está a 10 minutos de Mérida, el complejo arquitectónico de Chacmultún, Kabalpak y Xetpol, la ciudad de Aké y, por supuesto, Chichén Itzá.
La visita a Chichén Itzá es de un día completo para que puedas recorrer lo más posible, los domingos la entrada es libre (para mexicanos con credencial de elector) y la visita será bastante larga. Al principio del paseo te recibe el impresionante Castillo de Kukulcán, después hay tanto que ver que puedes comenzar con el Templo de las Mil Columnas, el Juego de Pelota, el Templo de los Guerreros, el Caracol y el Cenote sagrado que es impactante, no sólo por sus 60 metros de diámetro, sino por el significado que tenía para la civilización maya, porque es un regalo de la naturaleza y porque ha permanecido a través de los siglos.
Sin duda Chichén Itzá es una maravilla, pero es una verdadera lástima que algunas partes estén descuidadas, sucias y sin vigilancia, el mismo alboroto que se hizo para que fuera una de las "Nuevas Maravillas del Mundo" se debería hacer para mantenerlo en perfectas condiciones, siendo que recibe tanto turismo nacional e internacional. Orgullo es tener una maravilla, un patrimonio de la humanidad, pero más orgullo es cuidarlo y protegerlo.
Al terminar el recorrido si te queda energía -y tiempo- puedes visitar el Museo de Sitio para completar tu visita. Eso sí, una parada muy recomendable es comer en el restaurante que está saliendo de Chichén Itzá, seguro te darán un volante para que lo visites, y de verdad que está muy rico todo, tienen un delicioso buffet de comida yucateca con sopa de lima, cochinita pibil, panuchos y una rica salsa de chile habanero para acompañar tus platillos.
De regreso a Mérida puedes programar una visita a los cenotes cercanos a la ciudad, hay un bello cenote de agua cristalina muy cerca de Mérida, en Dzibilchaltún, y si quieres hacer una visita más completa contrata con anticipación un tour a los cenotes.
No olvides conocer la zona de las antiguas haciendas, muchas comenzaron con la ganadería, pero durante el auge del henequén en el siglo XIX se dedicaron a extraer e industrializar la fibra del henequén. Al terminar la etapa de apogeo económico la mayoría de las haciendas fueron abandonadas, con el paso de los años algunas han sido rescatadas para convertirlas en hoteles de lujo o restaurantes como las haciendas de Santa Rosa, Temozón Sur, Uayamon y San José Cholul. Puedes organizar un recorrido por algunas haciendas para conocer el esplendor de aquella época.
Antes de regresar a casa date una vuelta por Puerto Progreso para descansar en la playa, disfrutar el sol, la brisa del mar y comer en el malecón. O que tal un paseo por Celestún, una reserva especial de la biosfera que te sorprenderá con su diversidad de flora y fauna. Con una visita a las playas de Yucatán tu viaje a Mérida estará completo, una hermosa ciudad para conocer y regresar más de una vez.
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