México, 23 Ago (Notimex).- La distribución de los reptiles en el país aún no puede explicarse con exactitud, debido a que no se poseen patrones precisos de ubicación, ni se conocen las causas de formación de los mismos, manifestó la biologa Irene Goyenechea Mayer.
Al dictar en la UNAM la conferencia “Diferentes aproximaciones a la distribución de los reptiles en México”, indicó que se sabe que el país sobresale no sólo por la cantidad de reptiles y anfibios que tiene, sino por el endemismo o tendencias de algunas plantas y animales a limitarse de manera natural a una zona geográfica.
En el ámbito mundial, dijo en un comunicado la integrante del Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad del Estado de Hidalgo, se sabe que la disposición de los anfibios está determinada por la humedad y la salinidad.
También se encuentran en todos los continentes. Por ejemplo, las ranas, los sapos y las salamandras se restringen a zonas templadas del hemisferio norte, mientras que las serpientes pululan en el orbe, incluso en el mar, con excepción de países como Islandia o Nueva Zelanda.
Las lagartijas están en cualquier parte del planeta y, a pesar que los reptiles son organismos influidos por la temperatura, se pueden encontrar especies en lugares tan extremosos como el Círculo Polar Artico o en Tierra del Fuego, refirió la herpetóloga.
Asimismo, acotó, grupos como los anfisbénidos, denominados “culebrillas ciegas”, solamente están en las regiones subtropicales; las tortugas marinas, en las aguas tropicales, y los cocodrilos son circumtropicales, por ubicarse alrededor de estos puntos geográficos.
Goyenechea Mayer recalcó que México es rico en herpetofauna y las zonas más abundantes son la costa del Pacífico, el eje Neovolcánico y la planicie costera del Golfo. Si bien hay sitios que tienen anfibios y reptiles, son menos representativas de las zonas semiáridas de Tamaulipas y la Sierra Madre Oriental.
La distribución de los organismos, explicó, se debe probablemente a dos aspectos: la dispersión y la vicarianza. En la primera, los organismos pueden dividirse activamente a través de una barrera gestal previa y, al pasar el tiempo, estas poblaciones se diferencian.
En la segunda, precisó, una especie inicial que ocupa un territorio geográfico extenso queda escindida en dos grupos por causas de tipo geológico o climático.
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