México, 2 Sep (Notimex).- Un total de tres relatos que reflejan de manera sencilla y sin etiquetas a la sociedad mexicana de inicios del siglo XXI son narradas en el texto “Oficiantes de Catedral y dos más de teatro”, del autor Alejandro Ostoa.
El texto será presentado este miércoles en la Sala Adamo Boari, del Palacio de Bellas Artes, con la participación de figuras como Leonor Azcárate, Agustín Gasca Pliego, Tomás Urtusástegui y el propio escritor.
Las historias que narra el escrito no están conectadas entre sí, cada una es individual y lidia con sus problemas existenciales, retratando con finos trazos los cuadros lúgubres que permean la vida, mente y acción del hombre creyente, del exiliado y del joven que busca su identidad.
En la primera historia, “Oficiantes de Catedral”, los personajes son aquellas personas que ofrecen su trabajo en las afueras de ese recinto.
El lenguaje ocupado por el autor para darle vida a cada personaje es coloquial y fácil de entender. La descripción de los fondos es tan sutil que hace que el lector se ubique justamente ahí y conviva con estos hombres que buscan un encuentro consigo mismos día a día, que anhelan y sueñan actividad que al parecer los citadinos hemos olvidado. El segundo escrito está divido en dos actos y se titula “El árbol de las aves con las alas rotas”. Es una obra de reflexión, de cuestionamientos y de encuentros con uno mismo.
El lector deberá ubicarse, imaginarse y sentirse en una cárcel horas previas a la celebración de la novena posada, antes de Navidad. Aquí el lector conocerá y convivirá con seis prisioneros que se encuentran en la disyuntiva de qué hacer en el futuro.
Aunque su condena está pronta a terminar, su mayor temor es salir y empezar de nuevo, enfrentarse con ese mundo del cual en algún momento fueron parte, pero que ahora ven ajeno. Cada uno de los reos tiene la posibilidad de volar, partir, comenzar de nuevo o quedarse acogidos por aquellos exiliados de la sociedad que fueron condenados por un hecho que no pudo ser controlado por sus propias manos.
Así, la vida de estos reos se rige por una combinación de miedo, tristeza, amargura y soledad. Celebrar y convivir, vivir para morir, actuar para no perecer: así viven estos reos que se han reformado pero que guardan en sus corazones grandes dosis de rencor, resentimiento y dolor hacia la sociedad, hacia la vida. Ya como último apartado del libro, el lector se encontrará con “El ombligo de Maribel”, creación y recreación de una típica familia aparentemente bien avenida, pero disfuncional en el fondo.
El adolescente hecho a un lado por los padres y busca la manera de vaciar todo su coraje, primero en los certeros y dolorosos comentarios que le hace a su madre, luego en el arte y en el amor.
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