La Paz, 12 Sep (Notimex).- Las protestas opositoras de las últimas semanas contra los planes socialistas del gobierno de Evo Morales, que han dejado ocho muertos y decenas de heridos, han sumido al país en la incertidumbre, además de una crisis diplomática con Estados Unidos.

Los cambios que ha promovido el presidente Morales a lo largo de este año mantienen actualmente en estado de sitio al país, donde la violencia se ha recrudecido.

En los últimos días todas las oficinas estatales en Santa Cruz han sido saqueadas y tomadas por los opositores. En Pando se registró, la víspera, un enfrentamiento que dejó cuatro muertos y varios heridos, mientras en Tarija otro choque causó medio centenar de heridos.

Los daños causados al gasoducto a Brasil han rebajado a la mitad las exportaciones y esto le está costando al Estado pérdidas por varios millones de dólares al día.

El descontento por la propuesta de una nueva Carta Magna, la retención del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) y el referendo revocatorio han ido en aumento.

Los municipios opositores de Tarija, Beni, Pando, Chuquisaca y Santa Cruz han desarrollado acciones para detener las iniciativas del gobierno a través de la toma de las instalaciones públicas por parte de militantes de la Unión Juvenil Cruceñista.

Los grupos disidentes amenazaron con mantener los movimientos civiles hasta que les devuelvan los recursos del IDH, dinero que Morales destinó a un programa que apoya a las personas mayores de 60 años de edad.

En tanto, la Radio Patria Nueva y el Canal 7 Televisión Boliviana suspendieron sus transmisiones, ya que sus instalaciones fueron tomadas por los grupos de choque del Comité Cívico y la Prefectura de Santa Cruz.

En respuesta a las agresiones de los crucistas, organizaciones civiles a favor del gobierno han reaccionado cerrando las carreteras que llevan a Santa Cruz, lo que ha provocado enfrentamientos entre ambos bandos.

En tanto, el referendo para decidir el futuro de la nueva Constitución y la fecha para elegir a los prefectos destituidos de La Paz y Cochabamba han causado revuelo entre los disidentes.

El 25 de enero de 2009 fue fijada la fecha para la elección de los prefectos que suplirán a José Luis Paredes y Manfred Reyes Villa, respectivamente, quienes renunciaron a sus cargos después de acatar los resultados del referento revocatorio del 10 de agosto.

A todo esto se suma, la expulsión del embajador estadunidense Philip Goldberg, quien fue señalado por Morales como una "persona no grata", por considerar que, junto con la oposición conservadora, trama un golpe de Estado para derrocarlo.

Estados Unidos también expulsó al embajador boliviano Gustavo Guzmán, en respuesta a las acciones injustificadas y en cumplimiento a la Convención de Viena que establece el protocolo diplomático.

En todo momento, Evo Morales ha recibido el apoyo del gobierno de Brasil a través de Marco Aurelio García, asesor presidencial para Asuntos Internacionales, quien dijo que "no tolerará" una ruptura institucional y no reconocerá a otro gobierno.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se solidarizó con Bolivia, al expulsar este jueves al embajador estadunidense en su país, Patrick Duddy. De igual forma, Argentina, Paraguay y Chile se unieron para manifestar su apoyo al jefe del Ejecutivo boliviano.

El mandatario ha actuado con paciencia pero también ha dicho que todo tiene un límite, acrecentando la latente incertidumbre tanto al interior como al exterior del país.