México, 30 Sep (Notimex).- Estudiaba psicología pero su participación en el Movimiento Estudiantil del 68 llevó a Luis González de Alba por otros derroteros que lo hicieron acercarse al álgebra y al cálculo diferencial, para finalmente convertirlo en un respetado escritor y divulgador de la ciencia.
Entrevistado en ocasión de los 40 años del 68 y el impacto que tuvo en él este episodio, el autor de la crónica \"Los días y los años\" afirma que esas cuatro décadas han pasado como un parpadeo.
Es cierto, dice, que \"mi participación en el 68 cambió mi vida\", pero no de la manera dramática que mucha gente pensaría, porque si no hubiera querido ser parte de eso, no hubiera aceptado ser representante de una facultad en el Consejo General de Huelga; simplemente regreso a mi casa a Guadalajara y mi vida sería otra\".
Aunque escritor sí sería, agrega convencido, mientras ordena las ideas que le permitirán compartir con Notimex las vivencias de esos años de descubrimientos esperanzados aunque no exentos de temores.
No le gusta pensar en momentos dolorosos, porque no le agrada la palabra, tampoco habla de situaciones que le dejaron huella porque todas lo han hecho, como la cárcel, donde, afirma, ganó.
\"Para empezar descubrí que el álgebra no era tan difícil, que el cálculo diferencial e integral que no estaban hechos para mi los podía entender, porque descubrí para qué servían; ahí me puse a estudiar matemáticas puras e hice mi tesis\", agrega González de Alba.
La hizo en Lecumberri, afirma, sobre un modelo matemático aplicado a la psicología social.
Respecto a malas experiencias, el prefiere verlas positivamente, la cárcel, dice, te enseña de todo un poco y ellos estuvieron apartados de la población general del penal, viviendo una situación de excepción mientras se iniciaron los absurdos procesos que más tarde acabaron por dejarlos libres.
Lo que pasaba allí dentro y lo que fue su participación en el Movimiento de 68, prefiere que la gente lo conozca por los libros \"Otros días, otros años\" y \"Los otros días y los otros años\", en los que narra lo que él vio, desmitificando incluso algunos de los pasajes que pasaron a la historia como sanguinarios.
Sigue. Sostiene/dos/sanguinarios.
A su salida de la cárcel, explica, pasó un año en Chile, donde se suponía que el presidente Salvador Allende los iba a ayudar, pero sus compañeros regresaron a los 15 días, mientras él se quedó un año, hasta que se venció su visa.
En esa época estudió inglés y aunque no encontró trabajo vivió sin problemas gracias a las regalías en dólares que le mandaba Era por \"Los días y los años\", libro que junto con la \"Noche de Tlatelolco\", de Elena Poniatowska, se convirtieron en clásicos.
Una vez que dejó Chile comenzó a escribir cuentos y para su sorpresa lo invitaron a dar clases en la Facultad de Psicología de la UNAM, y eso lo enraizó en la Ciudad de México, a donde había llegado para estudiar y no para residir.
Luego vinieron colaboraciones en periódicos, Julio Scherer lo invitó a escribir en la nueva versión de Revista de revistas, de Excélsior, luego se fue al Sol de México con Benjamín Wong, y acabó escribiendo en unomásuno, primero sobre política y luego de ciencia, en La Jornada.
Su segunda novela, recuerda, fue \"Y sigo siendo sola\", que relata en broma y en farsa toda la historia de México, desde Tenochtitlan. Cuando la terminó se la llevó a Era y se la rechazaron \"porque no iba con mi imagen, la que se ha dado del dirigente, yo había sido un \"best seller\" y el segundo no les interesó, no me lo esperaba\".
Entonces lo llevó a Joaquín Mortiz que no era aún de Planeta y la tomó en seguida y fue exitosa hasta que Planeta compró la editorial y suspendió las preimpresiones; \"ahora está en Cal y Arena y Ediciones B, de bolsillo, y sin duda no va con mi imagen pública\", refiere González de Alba, quien advierte que nunca se ha sentido víctima del movimiento.
Actualmente vive sin saber qué sigue, por el momento no tiene pendientes, ni pensar en más \"nuevos días ni años\", ésta, sostiene, \"fue mi reflexión final al respecto y mi punto final\".
¨Qué me queda, después de 40 años?, Pues que el país ya es otro, a partir de 68 comenzaron a surgir publicaciones nuevas, revistas, diarios, los partidos nuevos tuvieron posibilidad en la Cámara de Diputados, en la de senadores.
Según él, quiénes han venido haciendo las reformas y finalmente \"nos dieron unas elecciones respetables, con el sonsonete priísta de sufragio efectivo, no reelección son todos son 68 eros.el país es otro, aunque haya dudas que persistan.
Como lo dice en sus libros, él no sabe qué pasó en Tlatelolco, supone que hubo mucho de azar, una gigantesca y criminal confusión, y la convicción de que \"no hubo un intento de acribillar a todo mundo porque de haber querido lo habrían hecho\".
Sigue. Sostiene/tres/hecho\".
\"Creo que llegaron a detenernos, a disolver el mitin, como se convirtió eso en balacera, porque los del Batallón Olimpia empezaron a disparar, el ejército respondió, sin saber que eran soldados, porque no esperaban que el ejército les respondiera, es que creían que era una operación planeada por altos mandos pero lo primeros sorprendidos de los disparos eran ellos\".
¨Qué pasa con los que han escrito sobre miles de muertos?, para González de Alba es algo como lo que hoy ocurre con todos los que han estado gritando fraude!, fraude! y de 2006 a la fecha nadie lo ha podido explicar.
\"En la plaza no había muchos miles, no llegábamos a cinco mil, se nos olvida que el Ejército acababa de entregar CU y no habíamos podido hacer propaganda, había sido trabajo de un día; por qué hay niños muertos?, porque andaban jugando en la Plaza, entonces los niños quedaron de mirones.\", asevera enfático.
En su opinión, la verdad histórica es muy difícil de que se conozca implica una investigación seria y no la ha habido, por eso, yo me quedo hasta lo que vi, confusión, los del Olimpia aterrados, porque no esperaban fuego del Ejército.
El participó hace unos años en una Fiscalía que se suponía haría esa investigación, pero renunció porque había algunos ex miembros de la Liga 23 de septiembre que se habían convertido en jueces, y tampoco, porque no son ángeles, también secuestraban, mataban, robaban bancos, y no.\".
Sobre si considera que vale la pena reanudar el debate, sostiene que no, porque a estas alturas está más que debatido, batido.
\"Díaz Ordaz ya se murió Echeverría tiene Alzheimer, qué queremos, son 40 años, sigue siendo una bandera, ahora es el movimiento de los viejitos, la gente no entiende muy bien, los de 20 años sólo repiten lo que han oído pero desconocen el fondo.\", opina el autor, para quien está bien que esto quede en el olvido.
El país ya es otro y hay que mirar adelante, lo demás que lo estudien los historiadores, concluye González de Alba.