Empresarios de Brasil piden reducir los salarios en un 25% para evitar despidos
14 de Enero, 2009 - 16:18 —
Río de Janeiro, 14 ene (EFE).- El más influyente gremio de la industria de Brasil pidió hoy al Gobierno y sindicatos buscar un acuerdo para reducir la jornada de trabajo y los salarios en 25 por ciento, como fórmula para evitar nuevos despidos masivos.
La propuesta fue formulada por la Federación de Industrias del estado de Sao Paulo (Fiesp) que, no obstante, rechazó dar garantías de mantenimiento de los puestos de trabajo en medio de la crisis que se cierne sobre el sector productivo brasileño.
"Si hubiera entendimiento en reducir la jornada y el salario en 25 por ciento por tiempo determinado, me parece coherente que haya mantenimiento de los empleos en ese tiempo", dijo el presidente de la Fiesp, Paulo Skaf.
"Pero no estamos hablando de estabilidad de los empleos. Eso no está en la ley del país ni en ninguna ley de ningún otro país del mundo", argumentó.
Según datos oficiales, Brasil presenta una fuerte caída en el ritmo de generación de empleos hasta los peores niveles desde 2003.
Emblemáticos sectores de la principal economía latinoamericana, como el automotriz, la construcción, la siderúrgica y minería, han dado un frenazo e iniciado despidos masivos y vacaciones forzadas.
La Fiesp representa al poderoso sector industrial del estado de Sao Paulo, entidad que responde por un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) de todo Brasil.
Skaf presidió hoy una reunión con unos 30 empresarios que forman el llamado Consejo Superior Estratégico de la Fiesp.
"Las empresas dijeron que si hubiera una reducción de la jornada de trabajo con reducción de salario" se mantendrá el nivel de empleo. Si no, señalaron, van a tener que despedir personal, dijo Skaf.
La Fiesp espera que esta misma semana se alcance un acuerdo con la central Fuerza Sindical, mientras la Central Única de Trabajadores (CUT) ha rechazado negociar.
La CUT, que se define como la más grande central sindical de Brasil y de América Latina, con 3.299 entidades afiliadas y que dice representar una base de más de 21 millones de trabajadores, rechaza acuerdos y anunció protestas contra los despidos.
"Los trabajadores y trabajadoras no pagarán por la crisis", argumentó la CUT en un grito de guerra lanzado en las últimas horas.
Mientras, funcionarios del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva han propuesto que las empresas que despidan personal no reciban los beneficios fiscales y créditos de bancos públicos, auxilios que maneja el Ejecutivo en medio de la crisis.
La propuesta fue formulada por la Federación de Industrias del estado de Sao Paulo (Fiesp) que, no obstante, rechazó dar garantías de mantenimiento de los puestos de trabajo en medio de la crisis que se cierne sobre el sector productivo brasileño.
"Si hubiera entendimiento en reducir la jornada y el salario en 25 por ciento por tiempo determinado, me parece coherente que haya mantenimiento de los empleos en ese tiempo", dijo el presidente de la Fiesp, Paulo Skaf.
"Pero no estamos hablando de estabilidad de los empleos. Eso no está en la ley del país ni en ninguna ley de ningún otro país del mundo", argumentó.
Según datos oficiales, Brasil presenta una fuerte caída en el ritmo de generación de empleos hasta los peores niveles desde 2003.
Emblemáticos sectores de la principal economía latinoamericana, como el automotriz, la construcción, la siderúrgica y minería, han dado un frenazo e iniciado despidos masivos y vacaciones forzadas.
La Fiesp representa al poderoso sector industrial del estado de Sao Paulo, entidad que responde por un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) de todo Brasil.
Skaf presidió hoy una reunión con unos 30 empresarios que forman el llamado Consejo Superior Estratégico de la Fiesp.
"Las empresas dijeron que si hubiera una reducción de la jornada de trabajo con reducción de salario" se mantendrá el nivel de empleo. Si no, señalaron, van a tener que despedir personal, dijo Skaf.
La Fiesp espera que esta misma semana se alcance un acuerdo con la central Fuerza Sindical, mientras la Central Única de Trabajadores (CUT) ha rechazado negociar.
La CUT, que se define como la más grande central sindical de Brasil y de América Latina, con 3.299 entidades afiliadas y que dice representar una base de más de 21 millones de trabajadores, rechaza acuerdos y anunció protestas contra los despidos.
"Los trabajadores y trabajadoras no pagarán por la crisis", argumentó la CUT en un grito de guerra lanzado en las últimas horas.
Mientras, funcionarios del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva han propuesto que las empresas que despidan personal no reciban los beneficios fiscales y créditos de bancos públicos, auxilios que maneja el Ejecutivo en medio de la crisis.


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