Por Francisco Trujillo. CorresponsalDallas, 8 Feb (Notimex).- Dos jóvenes de origen mexicano están en camino de consolidar una de las empresas tecnológicas con más futuro del Valle del Silicón, muy cerca de los campos en los que su padre trabajó pizcando naranjas y limones para pagar su educación.Los hermanos Bismarck y Belsasar Lepe, de 29 y 21 años de edad, recuerdan ahora desde las cómodas oficinas de su compañía en Mountain View, California, cómo de pequeños viajaban con sus padres siguiendo las temporadas de cosechas en California y Washington.Bismarck y Belsasar, junto con su socio Sean Knapp, son los tres fundadores de Oolaya, una compañía que provee servicios para la transmisión de video por Internet.La compañía ha experimentado, en apenas dos años, un explosivo crecimiento al construir una impresionante lista de clientes alrededor del mundo, conforme se extiende la tendencia al uso del video en las computadoras, los teléfonos celulares y otros aditamentos.Oolaya, que significa "cuna" en la lengua telugu, uno de los 22 idiomas oficiales de India, es un raro ejemplo de una empresa en crecimiento en el marco de la recesión económica que recorre Estados Unidos y el mundo.Los tres fundadores de Oolaya abandonaron sus bien remunerados empleos en Google en 2007 para crear una empresa que ha sido respaldada con 10 millones de dólares en inversión y en la que actualmente laboran 42 personas de tiempo completo y posee una lista de más de 650 clientes."Estamos al frente de la innovación, eso es lo que nos ha ayudado muchísimo", explico Bismarck, quien funge como el presidente y director ejecutivo de Oolaya, al ser entrevistado junto con su hermano vía telefónica por Notimex.Oolaya, dijo, está aprovechando que los canales de televisión optan cada vez más por distribuir sus contenidos por internet y no por los tradicionales sistemas de cable.La crisis económica también está ayudando, dado que las empresas están cerrando sus departamentos dedicados a proveer este tipo de servicios tecnológicos para contratar por menos costo a compañías dedicadas a ello, aseguró Bismarck.Oolaya provee servicios a compañías como Warner Bros., TV Guide, Armani, Bebo.com, Comedy.com y también a las mexicanas Televisa y Multimedios, entre otras.Bismarck y Belsasar reconocen que detrás del éxito que han alcanzado hasta ahora está el trabajo de sus padres, Casimiro y Aída Lepe, originarios ambos de Juchitlán, en el estado mexicano de Jalisco.Nuestros padres "siempre nos inculcaron que el querer es poder", dijo Bismarck, quien en 2002 se graduó en Economía en la Universidad de Stanford y fue seguido luego por su hermano Belsasar, quien concluyó Ciencias Computacionales en esa misma institución."Ellos siempre han creído en la educación", indicó Bismarck al referirse a sus padres, a quienes ubica como su mejor ejemplo en la vida.Casimiro Lepe emigró a Estados Unidos cuando apenas tenía 15 años de edad. "Llegué el 10 de diciembre de 1965", recordó al ser también entrevistado vía telefónica.Su padre, quien laboraba en forma legal en Estados Unidos, había gestionado una visa para él para que pudiera acompañarlo a California a fin de trabajar y ayudar con ello a su madre y a sus otros siete hermanos."La visa me la dieron un lunes y mi padre murió cuatro días después, el viernes cuando venía por mí a Juchitlán. La visa fue como una especie de herencia que me dejó para ayudar a mis hermanos", dijo Casimiro, quien ahora cuenta con 58 años de edad y reside en Oxnard, California.Siendo aún adolescente, Casimiro trabajó pizcando casi todo tipo de frutas en California para enviar dinero a su madre y sacar adelante a sus hermanos. Su trabajo sirvió para que varios de ellos cursaran carreras profesionales, como leyes y medicina.En sus continuos viajes anuales a Juchitlán, Casimiro conoció a Aída, con quien se casó en 1979. La pareja se asentó en Oxnard, desde donde viajaba continuamente siguiendo las cosechas de fresas, ciruelas, manzanas, limones y demás."Yo le dije a Aída que quería nomás un hijo, porque pensaba en darle educación y en Estados Unidos la educación es muy cara", recordó Casimiro.El 16 de diciembre de 1979 nació Bismarck, pero ocho años después, el 23 de febrero de 1987, nació Belsasar. El segundo hijo "vino por su hermano", porque él pidió tener un hermano, explicó.Bismarck fue bautizado con ese nombre a raíz de una camión que poseía el padre de Aída, que puso ese nombre al vehículo y Belsasar surgió de un personaje bíblico.Casimiro y Aída se propusieron dar a sus hijos una educación completa, de forma que sus clases escolares tradicionales estuvieran siempre acompañadas de cursos extras, de música, matemáticas y otras habilidades, como Karate."Toda mi vida he creído en la educación, el arte y el deporte", aseguró Casimiro, quien dijo que incluso mantuvo dos y hasta tres empleos a la vez para pagar a los distintos tutores de sus hijos.Bismarck recordó que la visión de su padre fue decisiva para fraguar su futuro y el de su hermano.En 1993 Casimiro compró la primera computadora para sus hijos. "El ganaba 12 mil 500 dólares al año, y la computadora le costó tres mil 500 dólares", indicó Bismarck."Ellos siempre se preocuparon de que nos mantuviéramos ocupados, aprendiendo. Mi madre nos buscaba maestros para que nos dieran clases en las vacaciones", dijo. "Si alcanzábamos el 100, mi madre nos pedía el 150 por ciento".Fue así como los hermanos Lepe siempre destacaron en la escuela. Ello los condujo a que ambos obtuvieran becas y pudieran acudir a la prestigiosa Universidad de Stanford, en California.El buen desempeño académico los condujo luego a obtener empleos en Google, la compañía de más éxito en Internet.Belsasar, quien es ingeniero en jefe en Oolaya, llegó a Google cuando apenas tenía 18 años de edad y aún no concluía su carrera en Stanford.Ambos hermanos se han propuesto a regresar a sus orígenes en el barrio y el campo y mostrar a otros jóvenes hispanos como el camino de la educación puede conducir al éxito.Los dos mantienen un continuo lazo con México. Bismarck adquirió en fecha reciente terrenos en Manzanillo y en Puerto Vallarta."Mi idea es crear una familia en México", sostuvo Bismarck. "he viajado por muchas partes y es difícil encontrar en el resto del mundo otro lugar que te ofrezca ese cariño y ese calor", dijo, al asegurar que su ciudad favorita es la Ciudad de México.