Panistas de Jalisco, Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán exigieron la renuncia de las dirigencias estatales del partido debido a los pésimos resultados de las elecciones del 5 de julio.

En Jalisco, unos 400 panistas exigieron la renuncia del dirigente estatal Eduardo Rosales.

En Michoacán los candidatos panistas exigieron la renuncia del dirigente estatal Fernando Tena.

Y en Yucatán el diputado Julio Garrido Rojas exigió la renuncia de la dirigente estatal, Magali Cruz, por ser títere de los intereses de Patricio Patrón Laviada y Beatriz Zavala, una de las principales panistas fieles a Felipe Calderón.

El caso de Michoacán fue particularmente severo, ya que los panistas alegan que se cansaron de pedir una elección interna para asegurar el triunfo del partido, pero esto les fue negado.

Protestas y exigencias de renuncias similares se dan en otros puntos de la república. En Sinaloa, por ejemplo, militantes del PAN exigieron la renuncia de los dirigentes estatales Roberto Gastélum, Carlos Flores y Yudit del Rincón, acusándolos de ser responsables del desastre que tuvo el PAN en las elecciones en la entidad.

Mientras tanto en Veracruz, el panismo exigió la renuncia del dirigente estatal Enrique Cambranis Torres también por los malos resultados de la jornada electoral para el PAN en el estado.

Una situación ocurre con panistas de Tamaulipas, que exigieron la renuncia del dirigente estatal Javier Garza de Coss. Entre las acusaciones contra Garza de Coss está lo que parece repetirse en todo el país: el no tomar en cuenta a la militancia y simplemente imponer candidatos.

Cabe mencionar que de acuerdo con el ex-dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, fue Felipe Calderón quien personalmente hizo las listas de candidatos para esta elección sin tomar en cuenta a la militancia y sin permitir elecciones internas.