Impulsa Conafor reforestación de zonas boscosas



México, 25 Jul (Notimex).- Báilele y agárrelo sin miedo!, dijo José Carmen Ayala Sosa a quienes de forma voluntaria acudieron a reforestar con pinos tres hectáreas de bosque comunal en el pueblo de San Miguel Topilejo, delegación Tlalpan.

Para el jefe del Departamento de Conservación y Restauración de la Gerencia 13 de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) hay tres secretos para plantar bien un árbol que son bailarle, agarrarlo sin miedo y tratarlo con seriedad.

Aunque la reforestación social es dadivosa, señaló, pocos de los voluntarios saben cómo plantar y tratar un árbol y la responsabilidad que implica su cuidado, los años que costó que una semilla diera un planta lista para cultivar y lo que costará mantenerla.

Con la brizna de la mañana, pala y tres mil 300 pinos que sembrar, 120 voluntarios de empresas privadas comenzaron a reforestar tres hectáreas del paraje Las Maravillas en el kilómetro 36 de la carretera federal México-Cuernavaca.

Sin embargo, muchos de ellos no verán crecer los árboles que hoy plantaron ya que esta actividad es considerada como un "mercado del futuro", pues pasarán al menos 80 años para que uno de esos árboles tal vez se vea frondoso y verde.

El funcionario precisó que el pino Montezuma de escasos 18 centímetros que los voluntarios tienen en sus manos ya trae tres años de historia, pues al menos dos años tardó la semilla germinar y un año más en desarrollarse al tamaño que presenta.

Y es que aunque hoy acuden niños, mujeres y hombres a contribuir con la naturaleza, de los árboles que planten tal vez siete de cada 10 lleguen a su edad madura si sobrevive al pastoreo, la plaga o los incendios, y en su caso, a una plantada errónea.

"Hay que bailarle!" exclamó Ayala Sosa a los voluntarios con el objetivo de pisar bien la tierra a su alrededor para evitar que el agua se filtre demasiado y se pudra la raíz o por el contrario el árbol quedé fuera del hoyo de 30 centímetros de profundo y se seque.

A ello, la naturaleza hace su parte pues si en tres o cuatro horas llueve "es perfecto" pero si no, el árbol podrá aguantar sólo hasta ocho días más para después secarse, aseveró.

Los asistentes, indicó, no saben como tratar y manejar las pequeñas plantas que tienen en sus manos, a veces con miedo los sacan de sus macetas cilíndricas y otras de forma brusca y tosca, lo que provoca que los desprendan.

"El secreto es no tenerle miedo. Lo puedes agarrar y mover, no se va a morir ni se va a romper. El punto es darle cierto trato con cuidado pero con seriedad", aconsejó el funcionario de la Conafor a los asistentes.

Y es que en el espacio de metros y metros de largo a penas se vislumbran uno que otro pino maduro, superior a seis u ocho metros y con una historia, dicen los comuneros de la zona, que "sólo ellos saben".

Mientras que en otros extremos sólo hay pastizal y reducidos espacios adornados con árboles de no más de metro y medio cuya vida oscila entre los cinco y seis años.

Todas las áreas de México son óptimas para reforestar, desde las más templadas hasta las más secas explicó Ayala Sosa quien precisó que todo depende del tipo de vegetación que se desea plantar y que ésta sea acorde a la zona.

Los años no han pasado en vano en el paraje Las Maravillas tal como lo revela su bosque que es mermado por la mancha urbana, el pastoreo, la sequía, la falta de lluvia y los incendios.

Jaime Olmos Galicia, presidente comunal de la zona, reconoció que los asentamientos irregulares han devastado más de 10 mil 365 hectáreas de las que integran la zona.

De estas sólo 82 hectáreas han sido reforestadas desde 2007, aunque la Conafor los ha apoyado desde hace ocho años. El presidente comunal reconoce que los avances "son lentos" pero se trabaja aunque los recursos nunca son suficientes.

Otro habitante de la región de nombre Angel Padilla comentó que las actividades de los 445 comuneros de la zona son el campo, la siembra y el ganado, por lo que mantener el bosque implica recursos que a veces son rebasados por "una mancha urbana que año con año avanza".

La tala clandestina y el saqueo de tierras son acciones que acaban con su bosque y aunque desde 1982 han tratado de reforestar, hasta estos momentos cuentan brigadas que se encargan de darle seguimiento, cuidado y vigilancia a la tarea.

"Nosotros damos vida y oxígeno a la ciudad, lo menos que esperamos es que se nos retribuya con apoyos, pues es mucho trabajo y no nos damos abasto", sostuvieron.

La Conafor ayuda en la reforestación de este espacio como parte de los apoyos que brinda, por lo que se prevé que este año al menos 12 hectáreas de la zona sean beneficiadas con la plantación de miles de árboles, así como con proyectos productivos para los comuneros.

José Carmen Ayala Sosa comentó que de las zonas reforestadas en todo el país, el Distrito Federal es de las cuenta con los niveles más altos de recuperación ya que casi 60 por ciento de espacios plantados se mantienen en buenas condiciones.

Comenta

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.