Washington, 1 Nov (Notimex).- Aunque el Acuerdo de Tegucigalpa para finalizar la crisis institucional en Honduras dista aún de producir frutos, el logro inicial entre representantes del gobierno de facto y del depuesto presidente Manuel Zelaya quedó ya expuesto, al igual que la mano del multilateralismo, indicaron analistas.Aunque algunos expertos reconocen que resulta difícil identificar a un solo actor o factor como el que posibilitó este acuerdo, nadie excluye el papel de la comunidad internacional."El éxito tiene muchos padres, el fracaso es huérfano" apuntó Michael Schifter, analista de la agrupación Diálogo Interamericano, para quien el papel de la comunidad internacional en la resolución de esta crisis es innegable.Schifter reconoció que si bien los factores principales que condujeron a ambas partes a alcanzar este consenso fueron internos, los externos no se pueden soslayar.En particular se refirió al papel de la Organización de Estados Americanos (OEA) y al del gobierno de Estados Unidos en la recta final de las negociaciones."Creo que el mensaje de la delegación de Estados Unidos fue importante", dijo.Schifter dijo que después de "señales confusas y contradictorias", la administración del presidente Barack Obama pareció haber enviado un mensaje claro al régimen de facto, "y eso ayudó mucho".El mensaje fue la renuencia de Estados Unidos a reconocer las elecciones del próximo 29 de noviembre si antes el orden constitucional no era restituido.La postura fue transmitida a los candidatos presidenciales por el Subsecretario de Estado Thomas Shannon, "y esta vez llegó", dijo Schifter, para quien ésto elevó la presión sobre el régimen de facto.Para Mark Weisbrot, co-director del Center for Economic and Policy Research (CEPR) el logro del acuerdo "demuestra que la presión internacional sí importa".Consideró que aún cuando Estados Unidos bloqueó acciones más fuertes por parte de la OEA "al final tuvo que seguir la voluntad del resto del hemisferio"."Esto demuestra que Estados Unidos no está volviendo a los días en que las fuerzas armadas financiadas y entrenadas por los Estados Unidos, puedan derribar la voluntad del electorado", dijo.Shifter consideró que en este sentido la crisis de Honduras se tradujo en una importante señal para Estados Unidos."Esto demostró que apoyar los esfuerzos multilaterales no significa quedarse al margen", precisó.
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