Sucre (Bolivia), 23 nov (EFE).- El karateka Akio Tamashiro se convirtió hoy en el 'espíritu' de Perú para poder conseguir un pleno de oros, cuatro de cuatro, en la categoría de kata (formas) de la XVI edición de los Juegos Bolivarianos de Sucre. Alfredo Akio Tamashiro Noborikawa es todo un veterano en los tatamis de todo el mundo. Cumplidos los 30 años, el peruano tiene en sus espaldas 20 títulos panamericanos y sudamericanos, un campeonato del mundo en 2004 y varios subcampeonatos mundiales, y resopla al recordar que lleva 26 años practicando este deporte. De abuelos japoneses, Tamashiro se convirtió en uno de los cinturones negros más jóvenes de su país a los 8 años, y esta mañana consiguió para Perú dos medallas de oro más: en kata individual y por equipos, que se unieron a las conseguidas por el conjunto femenino y por su compatriota Sandra Salazar. Para él, lo más importante para conseguir sus éxitos es "la fuerza espiritual", base para que haya estado en la elite del kárate durante 15 años ininterrumpidos. Porque, como dijo a Efe, "llegar es muy fácil pero mantenerte no". "Para lograr una meta hay que tener disciplina, paciencia y perseverancia". Este es el lema de Tamashiro, y por ello aparece en la página principal de su página web. El karateka peruano se mostró "satisfecho" de su actuación tras vencer en la final de kata de los bolivarianos al venezolano Antonio Díaz por 3-2, "el objetivo de esta campaña", pero sobretodo de la participación peruana, que lo ganó todo casi sin oposición. Tamashiro, fuera de la cancha, es tímido pero hablador, seguro de sí mismo fruto de su experiencia. Dentro del tatami, en cambio, se transforma. Mantiene una tranquilidad pasmosa hasta antes de empezar su ejercicio, y con una concentración suprema, destaca su elegancia en los movimientos. "La mezcla entre las raíces de mis abuelos y el carácter trabajador de los peruanos me dio muy buenas condiciones para que hiciera kárate", explicó el peruano. Ahora "no hay tiempo para descansar". El experimentado karateka ya tiene entre ceja y ceja repetir éxito en los Juegos Sudamericanos del próximo año, que se disputan en Medellín. Tamashiro aseguró que todavía "quedan un par de años más" de competición en su cuerpo, a la espera de que las siguientes generaciones "tomen la posta". El peruano es una referencia para sus compañeros de delegación. Y, con su origen oriental latente en su nombre y en sus rasgos, no fue difícil encontrarle un apodo. "A mí me dicen chino", confesó Tamashiro, y dibujó una sonrisa pícara que mezcló el divertimento que le provoca el mote con su satisfacción por su participación en los Bolivarianos de Sucre.
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