"Buenísimo, porque voy a ver cómo es la

Davis, estar con jugadores buenos todo el tiempo", dijo Collarini, quien

compite en el torneo juvenil del Abierto de Estados Unidos.

Collarini,

quien tiene 18 años y es una gran promesa del tenis, nació en Nueva

York, hijo de padres argentinos, y se crió en Argentina. Enfureció a las

autoridades del tenis argentino al anunciar este año que decidió

competir como estadounidense, luego de haberlo hecho como argentino en

sus inicios.

Admite que echa de menos vivir en Argentina, sobre

todo la comida. Asevera sentirse tranquilo con su decisión y sus

consecuencias, pero sostiene que los constantes recordatorios le

ofuscan.

"Son las reglas del juego. Ya me acostumbré. También ya hablé demasiado del tema", afirmó.

La historia de Collarini es la siguiente:

Una

oferta de la federación estadounidense hizo que empacara maletas a

comienzos de año y se mudase al centro de entrenamientos que ésta tiene

en Boca Ratón, Florida.

Para el Abierto de Francia, en junio,

Collarini ya jugaba como estadounidense y alcanzó la final de juniors,

que perdió ante el argentino Agustín Velotti, su gran amigo.

El

tema es complejo. Collarini se formó en Buenos Aires y recibió el apoyo

de la Asociación Argentina de Tenis al dar sus primeros pasos en el deporte. Pero sacó pasaporte argentino recién a los 15 años.

Los

argentinos reaccionaron indignados al ver perder a un juvenil con

futuro debido a los vastos recursos de los estadounidenses.

En un plano personal, Collarini dice que no podía decirle que no a la oferta.

Ansiosa

por captar a una promesa, la USTA (las siglas en inglés de la

federación estadounidenses), le ofreció una beca que no se podía

despreciar. La misma le permitía retener a su entrenador Diego Moyano,

además de correr con los gastos de residir en Florida.

También es consciente del porqué del interés estadounidense: "Sus jugadores no saben patinar" en superficie de arcilla.

Fue

una propuesta que llegó de José Higueras, el ex tenista español que

coordina los programas de formación de jugadores de Estados Unidos.

"Nació

aquí a cinco millas (8 kilómetros) de Manhattan y él pensó en su

momento que era una buena oportunidad para su carrera", dijo Higueras al

contar lo ocurrido. "Eso es todo lo que hay".

Lo malo para

Collarini es que el tema se destapó en pleno Roland Garros, una semana

en París muy incómoda en la que debió responder a incesantes

cuestionamientos.

Defiende su decisión como un asunto

estrictamente personal. "Lo que pesa es la familia y los amigos. Pero si

uno cree que las cosas van a ser para mejor y va ayudar al juego, para

adelante", indicó.

Ha dado un paso irreversible. El US Open será

su último torneo como juvenil y la semana que viene viajará a Bogotá

para hacer de sparring del equipo de Estados Unidos en su serie contra

Colombia por la Copa Davis.

Durante los últimos días en Flushing

Meadows, se la ha visto practicando con Rafael Nadal y Roger Federer,

experiencia que atesora. De Federer comenta que tiene "un talento de

locos", mientras que con Nadal refiere que "la bola pica rapidísimo".

Higueras, por su lado, descarta los reproches.

"A

mí me tienen sin cuidado las críticas o lo que diga la gente", declaró

el ex entrenador de Pete Sampras, Jim Courier, Michael Chang y Guillermo

Coria. "Andrea tiene dos pasaportes y puede dejar el que quiere".