Soldados mexicanos apuntaron sus armas a autoridades estadounidenses el

lunes, tras el asesinato del menor Sergio Adrián Hernández, cometido

por un agente de la Patrulla Fronteriza, aseguró Andrea Simmons, vocera

del FBI.

Poco después de que el joven fuera asesinado, supuestos soldados

mexicanos arribaron a la escena del crimen y apuntaron sus armas a

miembros de la Patrulla Fronteriza que estaban del otro lado del Río

Bravo, tras lo cual los agentes estadounidenses se retiraron del lugar,

informó.El chico fue baleadopor un agente de la Patrulla Fronteriza, quien dijo que se defendió deun grupo que le lanzaba piedras cerca del Río Bravo, que divide lafrontera entre Ciudad Juárez, México, y El Paso, Texas.La vocera del FBI,Andrea Simmons, dijo el miércoles a The Associated Press que losinvestigadores de la Patrulla Fronteriza se vieron obligados aabandonar el lunes el lugar, luego que los soldados mexicanos lesapuntaron con sus armas desde el otro lado del río.