La muerte de uno de los principales cabecillas del cartel de Sinaloa, Ignacio (Nacho) Coronel Villareal, en enfrentamiento con militares en Jalisco, centro-occidente de México, podría desatar más violencia entre narcotraficantes, estiman expertos nacionales.
Para especialistas en narcotráfico y fuerzas armadas, el fallecimiento de Coronel Villarreal provocará una escalada inmediata de violencia en Nayarit, Colima y Jalisco.
En esos estados operaban personas al servicio del buscado delincuente y tras su desaparición física el grupo Los Zetas intentará arrebatar el control territorial de esas entidades para el tráfico y distribución de drogas.
Para el ex fiscal antidroga Samuel González Ruiz, tendrá lugar una sucesión ordenada de los grupos del cartel del Pacífico-Sinaloa, pues Nacho no era la pieza más importante de esa agrupación criminal, sólo controlaba 20 por ciento de las acciones delictivas y de las ganancias de ese cartel.
Según González Ruiz, con la desaparición física de Coronel Villarreal para nada podría afirmarse que se haya debilitado el cartel de Sinaloa.
Ese grupo, explicó, no opera como estructura unitaria o ejército militar; está compuesto por distintos niveles de asociación y agrupaciones.
Con información de la Jornada.